¡Video viral de un papá… qué lección!

No hay duda que el incidente que se registró el sábado 20 de marzo dentro del Estadio BBVA entre un reportero de Hora Cero Deportes y un masculino originario de Guadalajara, fue más viral que la victoria de Chivas ante Rayados.
La verdad no es fácil empezar a desmenuzar la situación que vivió el reportero Erick Melchor por una actitud descontrolada de Aldo Guerrero Miranda, quien en pocas horas -por un video- fue identificado en las redes sociales como vicepresidente de Boletomóvil, la segunda compañía en su giro más importante de México.
Por la jerarquía que tengo en Hora Cero estuve enterado de la situación minutos después de ver el mencionado video subido a nuestras plataformas, viendo a un robusto hombre con playera negra y gorra que tiraba manotazos y sin freno de su boca.
Obviamente pregunté sobre qué había sucedido en ese sector que divide la zona de prensa exclusiva para periodistas, con uno de los sectores más caros dentro del estadio mundialista donde los precios se elevaron por la visita del superlíder Guadalajara,
Es normal que los dueños de esos asientos VIP, a unos metros de la cancha y de las bancas de los equipos, hagan un gran negocio rentando sus abonos a personas que no conocen, pero que tienen el dinero para adquirirlos.
Cuando Hora Cero publicó el video -que dura 1 minuto y 5 segundos-, rápido se viralizó y fue replicado en otras plataformas.
Y ante la clara reacción violenta lo subí a mis propias de Facebook y X (antes Twitter) con el texto: SE BUSCA este sujeto que agredió a un reportero de Hora Cero Deportes en el estadio BBVA, en aparente estado de embriaguez y frustración.
Con el correr de las horas las redes sociales hicieron lo propio, primero tratando de identificar a la persona, y al mismo tiempo generando decenas de miles de comentarios y compartiendo el video que, hasta este martes 23 que escribo mi editorial, sumaba más de 5 millones de visualizaciones en las nuestras.
Pasado el mediodía del domingo, recibí un mensaje por WhatsApp de Aldo, quien se presentó como la persona del video y me solicitaba sostener una conversación que, pactamos, se videograbaría para evitar malas interpretaciones.
Desde su casa en Guadalajara, pasadas las siete de la tarde, por fin nos conectamos por Zoom. Y lo primero que hizo fue disculparse con Hora Cero, conmigo como directivo y con Erick Melchor por lo sucedido en el BBVA que involucró a su hijo menor de edad.
La verdad lo sentí honesto en sus disculpas, que repitió en varias ocasiones. En términos bíblicos, estaba poniendo su mejilla. Esa parte de la cara del reportero que no pudo alcanzar con su mano derecha. Mejor, porque la situación hubiera entrado al terreno legal.
También fui reiterativo en decirle que su reacción no había sido la correcta, que bastaba con haberle pedido a Erick Melchor -de favor- no difundir el video porque involucraba a su hijo reprendido por él -a su manera- porque había aventado líquido de un vaso a un segmento del público mayoritariamente rayado.
Sobre su forma de corregir a su vástago, en lo personal, no me toca crucificar o aplaudir; lo que sí le dije es que de haber pedido ese favor al reportero, y siendo yo informado, la orden hubiera sido: “No publiquen nada porque hay un niño en el video”. Y punto final. Porque no había habido golpes ni sangre. Cierto, y eso sí, una mentada de madre.
“Porque de haber pasado a ese nivel de violencia, con Erick golpeado y ensangrentado, esta charla estuviera en otro tono”, con esas palabras dejé claro la postura personal y de la empresa donde laboro.
Para el lunes 22 los hechos ya estaban en dos esquinas opuestas: en una su exabrupto contra el reportero, y en la otra su actuar que, para muchos, fue el correcto reprendiendo a su hijo que pudo haber generado un problema mayor en la calentura de un partido de futbol.
No quiero asumirme como Sherlock Holmes para investigar si Aldo apretó el botón para generar tendencia a su favor en las redes sociales. Ni lo afirmo ni lo descarto. Fue community manager de Chivas y sabría cómo hacerlo. La verdad, no me importa. Lo hecho, hecho está.
Me toca dar vuelta a la página y reflexionar con mis colaboradores sobre las lecciones que nos dejó este lamentable suceso a menos de 80 días del Mundial de Futbol de la FIFA con cuatro juegos en el estadio BBVA.
Y como papá de dos niños, uno de diez y otro de seis que están metidos de lleno en el futbol -como pequeños jugadores en la cancha, y como aficionados en las tribunas-, puedo afirmarles que nunca corregiría a mis hijos a golpes, por mínimos que sean… y menos en público.

twitter: @hhjimenez

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