Pudiera entender por qué el gobernador Samuel García insiste en llamarle Metro a las dos líneas que se construyen en la zona metropolitana de Monterrey: la 4 con última parada en Monterrey con límites en San Pedro, y la 6 en Apodaca.
Quiero admitir que desde que se anunciaron las tres nuevas líneas (la 5 fue descartada luego y correría por Eugenio Garza Sada), siempre creí que la 4 y la 6 realmente serían como el sistema de transporte Metro que conocemos.
La vista siempre me engañó cuando pasaba junto a las obras, sobre todo las que están junto al Río Santa Catarina, y no fue hasta hace poco que me percaté que sobre las columnas no cabrían cuatro rieles, es decir, de ida y de vuelta.
Que en ese espacio no pasarían los vagones en ambos sentidos, como los vemos en las líneas 1 que conecta la Expo Guadalupe con Talleres; la 2 de Zaragoza y Sendero, y la 3 de Félix U. Gómez al Hospital Metropolitano.
Para salir de mi engaño visual, y para confirmar que en vez de Metro será un Monorriel, me eché un clavado en Google y lo siguiente fue lo que me hallé:
“La principal diferencia entre un Metro y un Monorriel radica en el tipo de vía que utilizan. Un Metro utiliza un sistema de dos rieles, mientras que un Monorriel utiliza un solo riel o viga. Además, existen diferencias en la capacidad de transporte, velocidad máxima y eficiencia energética entre ambos sistemas”.
METRO:
Vía: Sistema de dos rieles de acero.
Capacidad: Generalmente mayor capacidad de transporte de pasajeros.
Velocidad: Puede alcanzar mayores velocidades.
Eficiencia: Generalmente más eficiente energéticamente gracias a las ruedas de acero.
MONORRIEL:
Vía: Sistema de un solo riel o viga.
Capacidad: Generalmente menor capacidad de transporte de pasajeros que un metro.
Velocidad: Generalmente menor velocidad máxima que un Metro.
Eficiencia: Puede ser menos eficiente energéticamente, especialmente en sistemas con ruedas de goma.
“En resumen, el Metro es un sistema de transporte masivo más tradicional, mientras que el Monorriel se utiliza a menudo para aplicaciones más específicas, como parques temáticos o conexiones rápidas entre áreas de una ciudad”. Hasta ahí Google.
Vaya sorpresa, y sin quitarle méritos a los funcionarios de Nuevo León para mejorar la movilidad y reducir los índices de contaminación que general los vehículos y el transporte de pasajeros, me quedó claro que las líneas 4 y 6 serán de un Monorriel, no de un Metro.
Pero me embargan las dudas; ¿por qué no llamarle al pan pan, y al vino vino? ¿Que no es mejor hablar con claridad, que vivir en el engaño? ¿No han entendido los políticos que engañar a sus gobernados tiene sus consecuencias?
Conozco el Monorriel de los parques temáticos de Disney y el de Miami. Y no se diga los que existen en algunos aeropuertos de Estados Unidos y Europa, que son eso, menos líneas del Metro.
Ojalá las buenas intenciones de terminar la línea 4 para el Mundial de Futbol 2026 haga feliz al gobernador Samuel García, y venga a resolver en buena parte el caos que provoca la falta de transporte público que empieza en Monterrey, pasa por Guadalupe y tiene destino final en Apodaca.
La verdad no lo creo, porque el problema ya echó metástasis. Aunque me muero de ganas de subirme al Monorriel e imaginarme que en las estaciones Mickey Mouse, Mimi, el Pato Donald y Deisy me darán la bienvenida.







