Allá por 1999, cuando comenzaba a estudiar la universidad, MTV me mostró solistas y bandas que se convirtieron en un acompañamiento sonoro mientras entendía esa nueva etapa de la vida. Una de esas agrupaciones llegó desde Escocia para permanecer en mi vida adulta y en la actualidad los ubicamos como Travis; me impactaron desde la primera vez que vi el video del tema “Why does it always rain on me?”, que está situado en un sitio descampado, al cual llegan en un auto clásico y el vocalista logra salir del maletero en el cual lo tienen atrapado. Ese tono melancólico y desolador que explica la letra me llevó a buscar el primer disco que publicaron titulado “The Man Who”, que a través de 10 canciones logran abrazar esas emociones y experiencias universales, con un pop melódico y guitarras acústicas que se recuerdan como el sonido de finales de la década los 90.
La guitarra y el piano son los elementos esenciales de los escoceses, quienes vuelven a nuestro país y en Monterrey los recibiremos el 12 de octubre en el Escenario GNP Seguros, en lunes para iniciar bien la semana. Con los años, Travis se han mantenido fieles a su estilo, aun y cuando otras bandas han aparecido para tomar el lugar que ellos debieron tener. Sus composiciones siguen mostrando esa sensibilidad que conecta con el público, con claroscuros, testimonios honestos y crudos que nos llevan a ese viaje emocional, introspectivo y reflexivo.
Fran Healy, Dougie Payne, Neil Primrose y Andy Dunlop, se han mantenido juntos desde los orígenes de la agrupación y han sorteado el paso del tiempo formando parte de esa terapia grupal única que se traduce en conciertos. Asistir a un concierto de Travis es entender que recorrerás 30 años de carrera en donde el público se sincroniza, como si existiera un efecto de resonancia emocional.
Canciones como “Writing to Reach You”, “Driftwood”, “Sing”, “Flowers in the window”, “Side”, “The Beautiful Ocuppation”, “Re-Offender”, “Closer”, “Where You Stand”, “Moving”, “Magnificent Time”, son cápsulas musicales que van ingresando en nuestro ser, para conectar nuestra memoria con distintas etapas de una vida misma. El resultado es una experiencia donde pasado y presente se convierten en una sola canción coreada por miles de personas y la interacción de los miembros de la banda nos transmite una complicidad y una solidez musical impecable.
Aunque otras bandas alcanzaron una dimensión comercial mayor en la época del post-britpop, Travis dejó una huella fundamental y es ahí donde radica su trascendencia: el que continúen como refugio auditivo a través de su vulnerabilidad emocional que demuestra que una canción sencilla, bien escrita y emocionalmente directa se consolida en clásico. Cuando Fran Healy y compañía suben al escenario, no solamente interpretan su historia ni es un simple acto de nostalgia, es conectar con la banda sonora que hemos formado desde hace 27 años.
Hablar o escribir de Travis en 2026 es darme cuenta de que crecí junto a ellos. Me acompañaron en esa etapa universitaria de mi vida, una mudanza, varios viajes y muchos momentos donde sus canciones lograron decir exactamente lo que yo no sabía expresar. Porque algunas bandas marcan una época, pero Travis consiguió algo más: convertirse en parte de ese recorrido que tres décadas después, todavía seguimos cantando.
@soydeliaramirez





