La segunda temporada de la serie mexicana “Nadie Nos Va a Extrañar” se estrenó el mes pasado a través de la plataforma Prime Video. En la primera temporada nos presentó a un grupo de cinco amigos de preparatoria que encuentran una manera poco convencional de ganar dinero a través de la venta de tareas y trabajos escolares a sus compañeros, todo ello situado en la década de los 90, por lo que nos lleva a una época en la que el internet todavía no era del dominio popular y los elementos de la época están muy presentes en cada capítulo a través de la música, la ropa, las fiestas, la vida escolar y la manera de relacionarse.
El título de la serie nos causa impacto porque se convierte en una reflexión acerca del paso del tiempo y el aprender a soltar, por lo que tenemos una historia para compartir entre distintas generaciones. Un gran acierto es que desde la primera temporada los personajes no son adolescentes perfectos, por lo que el retrato de estos jóvenes ocurre desde la nostalgia, el drama y en ocasiones desde la comedia. Este punto de partida nos lleva a reconocer que los estudiantes de aquella época como los actuales intentan encontrar un lugar dentro del mundo, donde todavía no comprenden todo y deben enfrentarse a las consecuencias de las decisiones que tomen.
El paso de la primera a la segunda temporada nos da la oportunidad de ver cómo se profundiza en las consecuencias de vivir una pérdida y las heridas que deja, abriendo la conversación sobre la depresión silenciosa, la salud mental, la culpa de los que se quedan, así como el duelo y sus formas de abordarlo. De igual forma podemos se retrata la identidad mexicana real y sin tantos clichés, capturando esa sensación de estar viendo un retrato muy cercano a lo que vivimos a mediados de los 90 (específicamente 1994 y 1995), por lo que la atmósfera social, la crisis económica y las dificultades que vivieron (o vivimos) muchos, le da mayor sentido al negocio que emprenden los protagonistas; más allá de una aventura adolescente para generar dinero, es el reflejo de una época donde conseguir oportunidades no era sencillo.
Por supuesto, la banda sonora que acompaña Nadie Nos Va a Extrañar es una selección musical que refleja de manera muy cercana, la época en la que transcurre la preparatoria de los personajes, teniendo grandes éxitos de Caifanes, Duncan Dhu, Hombres G, Fobia, Héroes del Silencio, Alaska y Dinarama, El Tri, Shakira; así como temas en inglés como “The Sign” de Ace of Base o “Say Something” de James. Y hay dos canciones que funcionan en la serie como parte de la narrativa de la historia, compuestos por Julieta Venegas: “A dónde va el viento” y “Sentimiento Raro”, ambos potencian esa carga emocional y conectan con los conflictos de los personajes.
La serie nos deja una reflexión acerca del crecer y lo que implica cambiar, tomar decisiones, despedirnos de algunas personas y aprender a vivir con aquello que no podemos recuperar y con lo que podemos mantener; una historia que habla sobre adolescentes, pero también de todos aquellos que alguna vez tuvieron que descubrir que dejar atrás una etapa es parte de convertirse en quienes somos. Quizás nadie nos extrañe cuando nos vayamos, pero siempre habrá alguien que recuerde la historia que vivimos juntos.
@soydeliaramirez



