Otra prueba de que el mundo ha cambiado, por si algunos tuvieran dudas, tiene que ver con la empresa Televisa y la mayoría de los medios de comunicación en México donde los códigos de ética -me imagino que tienen- seguramente sirven cuando escasea el papel del baño en los sanitarios.
Como antecedente de los siguientes párrafos quiero reiterar lo que en mis redes sociales he aclarado: no soy un mocho ni un persignado, sólo que creo que todos vinimos a esta vida para trascender, para intentar ser ejemplo de los hijos… y para dejar huella.
Allá por los años 80 y entrados los 90, era imposible que un empleado de esa televisora se atreviera a hacer algún comentario que violara el código de ética, porque de inmediato era despedido.
Igual recuerdo que una vez el salsero y rumbero cubano ya desaparecido, Dámaso Pérez Prado, fue expulsado del país y no volvió por un buen tiempo, cuando en una presentación se atrevió a interpretar el Himno Nacional con ritmos caribeños.
En cuanto a actrices, Isela Vega no era contratada para telenovelas de Televisa porque aparecía desnuda en películas de ficheras como las de Carmen Salinas y Sasha Montenegro; igual que en versión masculina la censura sacó de la pantalla a Jorge Rivero y Andrés García.
La razón: esos actores no pasaban los filtros éticos del patrón Emilio Azcárraga Milmo mientras siguieran apareciendo como Adán y Eva en la pantalla grande.
Lo siguiente lo publiqué en mi perfil de Facebook hace días:
“Vuelvo con el tema: ¿qué les contará Yaneth García -“la chica del clima”- a sus hijos y nietos? ¿Que estudió una maestría, que ayudó a los niños de la calle, que hizo un gran reportaje o un documental premiado, que escribió ya no un libro, sino tres renglones con buena ortografía, que fue la mejor de su clase, que regaló una despensa?
No, que tenía muchos seguidores y ganó dinero -insisto- porque se la pasaba enseñando las nalgas en sus redes sociales. Y aclaro que no la tengo entre mis contactos. Me topo esas notas superficiales en la versión web de El Universal.
Yaneth García actualmente es la chica del clima en el programa Hoy, de Televisa.
Cierto, los tiempos son otros, y el futuro que vivirán nuestros hijos será peor.
A 30 AÑOS DEL ‘GILBERTO’
No porque sea más interesante el tema de “la chica del clima” dejé como segundo la tragedia del huracán “Gilberto”, que provocó muerte y destrucción en Nuevo León entre la noche del 16 de septiembre y la madrugada del 17 de 1988.
Tres décadas después me llamó la atención cómo los tres poderes del Estado, con excepción del Legislativo, ignoraron los nombres de cada una de las víctimas y a los familiares de cuatro agentes judiciales.
Por eso México está como está y todavía nos quejamos, porque no hay una explicación, argumento o defensa hacia las autoridades de esta lamentable demencia. Arrastramos la arraigada cultura del olvido.
Y no se trata de que los familiares -sean papás, viudas o hijos de las víctimas- pidan limosnas. Simplemente no hemos aprendido del país vecino del norte que, a más de cien años de la Primera Guerra Mundial, todavía recuerda cada año a sus veteranos.
En Estados Unidos los nombres de los miles y miles de héroes que entregaron la vida por su país y por salvar a la humanidad de la tiranía, como fue contra Adolfo Hitler en la Segunda Guerra Mundial, jamás borrarán su memoria, y sus nombres están grabados en grandes monumentos.
Mientras que en Nuevo León, además del olvido oficial de cuatro servidores públicos de la extinta Policía Judicial que murieron ahogados en el río Santa Catarina intentando salvar a decenas de pasajeros atrapados en autobuses, una placa con sus nombres y sus fotos sabrá Dios dónde quedó.
Así de cruel es la manera cómo honramos a los héroes caídos en servicio a la comunidad, pero nos damos vuelo compartiendo las nalgas de Yaneth García en Instagram. ¡Qué tristeza!
twitter: @hhjimenez







