En la primera década de 1,700 el virrey Fernando Alancastre Noroña y Silva encargó a pintores novohispanos realizar una serie de cuadros alusivos a las familias de cuya combinación resultaran mestizos, mulatos, criollos o moriscos para que el rey Felipe V supiera cómo estaba conformada la sociedad en la Nueva España que estaba bajo sus dominios.
Luego de varios meses que fue retirada de exhibición “La Galería de Castas Mexicanas. Rostros de nuestro mestizaje”, reabrió sus puertas al público el pasado 24 de mayo, con un mayor número de piezas, un cambio en la museografía y algunos elementos adicionales.
En la parte superior del Museo de Historia Mexicana (MHM) se destinó una sala especial para albergar la colección de pinturas que donó doña Lydia Sada de González, a quien las autoridades de Museos le rindieron un homenaje póstumo el mismo día de la reapertura.
Desde el 28 de agosto del 2013 los visitantes tuvieron la oportunidad de apreciar la historia de las castas a través de las obras de los pintores novohispanos José Joaquín Magón, José de Páez, Andrés de Islas y Miguel Cabrera.
“Se ha integrado un nuevo número de castas, tres series que cuentan con algunos cuadros que han sido integradas a esta nueva galería y también se sumaron piezas que van a dialogar con la pintura y en total en este espacio se cuenta con 133 cuadros de castas, más cinco objetos históricos.
“Por ahí también hemos añadido elementos tecnológicos para que la gente pueda interactuar y conocer un poco más acerca de estos cuadros y se ha integrado también una hoja de sala que da un panorama general de lo que es el género de pintura de castas y este folleto será permitido que sea consulta interna de visita dentro de la galería”, indicó Gabriela Sánchez, investigadora de 3 Museos.
Señaló que se cambiaron los colores a las paredes para añadir un toque de luminosidad, al igual que se hicieron cambios en la distribución para que la narrativa de las series tuviera como una secuencia lógica.
“Se ha realizado en algunos espacios una nueva distribución. Las pinturas de Cabrera, este gran pintor del siglo XVIII, que son las que tengo a mi derecha, eran las que antes nos recibían y hemos pasado dos grandes cuadros que integran parte de cuatro piezas que son consideradas las 16 castas que se tenían en la Nueva España retratados por los pintores.
“Y parte de estos cuadros, uno está en una colección particular, otro lo tiene Fomento Banamex y en la Galería de Castas podemos apreciar dos, entonces se han integrado para su mejor lectura”, apuntó Sánchez.
Destacó que la pintura de Castas es una manifestación que durante todo el periodo virreinal no alude a cuestiones religiosas, es una pintura laica cuyo principal objetivo era retratar un tanto idealizada a la sociedad que conformaba la Nueva España.
Señaló que aunque no se tiene una fecha precisa, se cree que fue alrededor de 1710 cuando el trigésimo quinto virrey de la Nueva España, Fernando de Alentcastre Noroña y Silva, duque de Linares, fue quien quiso dar a conocer al rey Felipe V y su corte las mezclas raciales de la Nueva España.
“El virrey Alentcastre Noroña mandó que un pintor poblano realizara una serie de estas pinturas, que en total son 16 para llevarlas al rey español y que éste pudiera contemplar la gente y la población que había en sus dominios, y esto porque ningún rey español visitó sus colonias en América”, refirió.
MEJORAR LA RAZA
En cada una de esta serie de pinturas está representada un hombre, una mujer, su hijo, o hijos y hacen alusión a las diferentes “razas” y a los productos de sus mezclas.
“Por eso podemos leer casi siempre primero es de español e india: mestizo; las tres ‘razas’ que se consideraban originales eran españoles o blancos, indios y negros y estas daban origen a todas las demás”, subrayó.
En la sociedad novohispana había discriminación, por lo que los españoles o blancos eran considerados superiores, mientras que los negros eran vistos o tratados como seres inferiores.
“Cualquier combinación que se tuviera con los negros tenía un corte racista. Tenemos que entender que estamos hablando de otro tiempo y otra época. No aplicamos estos términos ahora, entonces los negros en combinación con otra mezcla resultaba hasta cierto punto menor.
“Y en la medida que las diferentes castas se fueran mezclando y no tuvieran de ascendencia un español, esa casta se degradaba, pero si tú tenías un padre, un abuelo y en relación directa algo de español, tú podías mejorar la raza, siempre y cuando buscaras mezclarte con un otro español o con otro que tuviera ascendencia española”, explicó.
Señaló que en caso contrario, si la mezcla se hacía con un indio, negro o un producto de indio y negro, iba en degradación.
Mencionó que había una mezcla que surgió entre albina y español que se denomina Torna atrás, porque se regresa al origen.
La investigadora de 3 Museos indicó que tanta importancia le daban a la sangre y no a los genes, porque en ese entonces la ciencia no había avanzado en esa materia que durante ese periodo dejaron de recurrir a las nodrizas.
“Todo esto estaba determinado en base a la sangre, no a los genes, porque en ese entonces no se tenía ese conocimiento y la cuestión de usar nodrizas para la crianza de los niños era muy común, pero en esa etapa se dejó esa costumbre, porque se pensaba que si una nodriza negra amamantaba a tu hijo, por la sangre y por medio de la leche podía transmitir ciertos usos y costumbres de mala tendencia”, apuntó Gabriela Sánchez.
La Galería de Castas Mexicanas. Rostros de nuestro mestizaje puede ser apreciada en la planta alta del Museo de Historia Mexicana en horarios de 10: 00 a 18:00 horas, de miércoles a sábado y los martes y domingos de 10:00 a 20:00 horas.







