Cuando escuchamos hablar a alguien que dice “mesmamente” “ansina” “naiden” pensamos que es ignorante o de rancho, cuando en realidad está hablando el español antiguo o ladino, una lengua que sobrevivió cinco siglos.
escribió “Ansina” a manera de homenaje a sus ancestros, quien eran sefarditas y hablaban el judeoespañol que aún sobrevive en algunas comunidades rurales de México.
“El ladino, la lengua que hablan los sefarditas, originalmente no se refería a una lengua hablada, fue la escritura, la traducción al castellano antiguo de los textos litúrgicos que están escritos en hebreo y en arameo y que era la traducción literal.
“Ladino viene de la palabra latín, del alfabeto latino con el que se empezaron a escribir en el castellano antiguo lo que se rezaba en la sinagoga”, refirió la historiadora Ana Portnoy, quien presentó el libro de Moscona el pasado 13 de abril en el Auditorio del Museo de Historia Mexicana.
Indicó que el ladino es la base arqueológica del castellano que se habla actualmente.
Apuntó que esta lengua con 500 años de historia acompañó a los sefarditas a donde quiera que fueran y estaba presente tanto en sus cantos, en sus refranes, en relatos y sobre todo en el habla cotidiana: “El ladino ha sido la lengua materna por 500 años de los sefarditas”.
Señaló que el interés de los lingüistas por el ladino y su rescate es relativamente reciente. En 1997 y por decreto del parlamento israelí se estableció con el ex presidente la autoridad nacional del ladino cuyo objetivo es la preservación y salvaguarda del judeoespañol.
Portnoy destacó que en la región norte del país, y particularmente en el estado de Nuevo León, hay mucha legado sefardita, pues se observan costumbres como plantar higueras en las casas, la crianza del cabrito y su consumo, así como la tortillas de harina, etcétera.
“En ‘Ansina’, Myriam recupera la lengua de sus abuelos, que si bien no fue su lengua materna, sí es el idioma que la vincula con una identidad, con la historia sefardita y con la parte hispana perdida hace más de 500 años.
“Escuchar en voz de la autora su obra poética justo en este museo nos remite a nuestro pasado, para nosotros el noreste de México la temática sefardita nos es muy cercana, puesto que entre los primeros colonizadores del Nuevo Reino de León, un 68.3 por ciento era descendiente de conversos del judaísmo al cristianismo, quienes traían costumbres que nos diferencian del resto de México”, apuntó la historiadora.
ANSINA ES
Myriam Moscona, ganadora del premio Xavier Villaurrutia por “Tela de secoya”, confesó que “Ansina” surge de la necesidad de hacer un homenaje a sus antepasados de origen búlgaro sefardí.
“Akeyos polvos trajeron estos lodos i estas nuves trajeron estas luvias trujeron estos yelos i estos yelos trajeron hazinura”, reza un fragmento del poema “Lo que fue”, uno de los que la escritora plasma en “Ansina”.
Moscona dijo sentirse muy orgullosa del título porque asume que todo el mundo entiende que “ansina” significa “así es”.
Recordó que sus abuelos hablaban judeoespañol, que en tono de broma calificó como un español “ratito”.
“La primera vez que yo oí mesmo, nadien, ansina, haiga, en boca de una nana o de un indígena yo decía: y este compa, ¿vendrá de Bulgaría o qué?
“Esta lengua, es una lengua que yo escuché durante toda mi niñez y no hacía mucha conciencia realmente en todas esas palabras que fueran entrando a mi memoria y que durante tantos años tuve como al margen”, relató.
Moscona mencionó que su interés por el judeoespañol tiene que ver por su amor al castellano, y que hay pocas lenguas en el mundo que tengan la posibilidad actual como la tiene el castellano de poder ver como si estuviera dentro de una máquina del tiempo.
Un poema en ladino
:: LO QUE FUE
akeyos polvos
trujeron estos lodos i estas nuves
trujeron
estas luvias
trujeron estos friyos
trujeron estos yelos
i estos yelos trujeron
hazinura
i akeyos polvos
son lo ke fueron
ke son estos biervos
ke mas no serán.




