Cuando se le preguntó al gobernador de Nuevo León, Samuel García, sobre la denuncia por enriquecimiento ilícito presentada por MORENA en la Fiscalía Anticorrupción del Estado, su respuesta fue que le daba risa lo que llamó un refrito con fines electorales.
El 21 de septiembre René González Hernández y Alejandro Murat Hinojosa, secretario general y delegado de MORENA en Nuevo León, respectivamente, enseñaron los colmillos al ejecutivo estatal con ese procedimiento legal. Iban acompañados por las seis corcholatas aspirantes a candidato o candidata en los próximas comicios.
Como los morenistas andan con la espada desenvainada y no quieren dejar títere con cabeza, trascendió que también harían lo mismo contra el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, por el caso Next Energy, a quien habían denunciado por lo mismo en junio pasado ante la Fiscalía General de la República.
Es precisamente la FGR la que acostumbra asustar con el petate del muerto filtrando información -cierta o falsa- a los medios o periodistas. Y un nuevo caso fue publicado por Carlos Loret de Mola en su columna, con la supuesta investigación contra Samuel García.
Desde antes del 2018, cuando la Procuraduría se convirtió en Fiscalía, eran recurrentes las misma filtraciones que ponían con un pie en la cárcel al ex gobernador panista de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, quien terminó sonriente su sexenio en 2022.
Por más que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador quiso acalambrar a Cabeza de Vaca, la Fiscalía -como coloquialmente se dice: “Le hizo lo que el viento a Juárez”, es decir, no le afectó en lo más mínimo. Vaya, hasta se burlaba de esas filtraciones.
Cierto, Cabeza de Vaca gozaba de fuero y estaba amparado por el resto de su vida por un juez a modo. Y fue hasta el último día de su mandado, cuando sin inmunidad procesal, sintió que los agentes federales irían por él, no entregó la estafeta a Américo Villarreal y huyó a Estados Unidos.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, está entre la espada y la pared, porque no puede echarle la jauría de la FGR a Samuel García, sin antes quitarle el manto protector el ex gobernador de Sinaloa investigado por Estados Unidos, Rubén Rocha Moya.
De ser cierta la supuesta investigación contra el ejecutivo neolonés, también se antoja negociable para las elecciones de 2027, cuando MORENA necesitaría los votos de la estructura de Movimiento Ciudadano para intentar ganar la joya de la corona: Nuevo León, uno de los 17 Estados que renovará gubernatura.
Algo que no sería nada nuevo en México y que se puede dar fácilmente y sin remordimientos políticos y porque todo tiene un precio: catafixiar la impunidad con votos, sean para Andrés Mijes, Tatiana Clouthier, Waldo Fernández o Clara Luz Flores, los cuatro más fuertes lo de las seis corcholatas que aspiran.
Samuel García parece que ni se asusta ni se acongoja (ni está triste, ni angustiado y ni parece sufrir), con lo publicado este jueves por Loret de Mola, al contrario, su mente está en elegir el perfil indicado para seguir teniendo las llaves de Palacio de Gobierno.
Él quiere ser diputado federal con fuero por si se llega a ofrecer. Y, si las fechas se repiten, los próximos legisladores se sentarían en el Congreso de la Unión unos días antes de la fecha del cambio del relevo de gobernador en Nuevo León.
Es decir, los astros estarán alineados a favor de Samuel García quien, contrario a Cabeza de Vaca, como diputado plurinominal electo no tendría urgencia de huir del país cuando se llegue el 4 de octubre de 2027.
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