A punto de cerrar el primer año de gobierno, el Presidente Enrique Peña Nieto presenta, por fin, la propuesta de Reforma Energética que sin duda representa “la cereza en el pastel”, misma que marcará el “punto de quiebre” con sus antecesores.
Luego de semanas de incertidumbre y de que el mismo Peña Nieto tuviera que ajustar el “timming” de su proyecto, en una entendible estrategia para ganar tiempo y buscar consensos ante un tema tan complejo en la historia de México, ahora el tema se encuentra en la cancha legislativa, hacia donde los mexicanos voltearemos para esperar el siguiente paso, la aprobación o el rechazo de la reforma. Y más que un asunto de “descarte” por parte de los grupos de izquierda tradicionales, muchos de ellos aún bajo el caudillismo rampante de Andrés Manuel López Obrador, los legisladores de Oposición tienen que demostrar a los ciudadanos que en estos tiempos la palabra “encarte” debe ser parte de los hechos, más que de los discursos y declaraciones mediáticas.
Porque nadie en su sano juicio puede negar la urgencia que existe para adecuar a los tiempos actuales las políticas operativas y el marco legal de Petróleos Mexicanos para que, al menos, pueda competir decentemente en la arena global. Más allá de enrollarse en la bandera mexicana para tirarse desde el Castillo de Chapultepec, los legisladores de todos los partidos deben reflexionar más allá de intereses de grupo y aunque sea una vez en su vida, votar por lo que debe ser: ¡buscar el bienestar de todos los mexicanos!
Y mostrar que a pesar de sus intereses políticos tienen todavía sentido común, de repente tan escaso entre la clase dorada que gobierna a México, y en un arranque de honestidad hablar del petróleo como lo que es; una mercancía que todavía existe en abundancia en el territorio nacional, sobre todo en el Golfo de México, y la cual es codiciada y bien pagada por las grandes economías como la asiática y europea.
La propuesta de Reforma Energética presentada por el Presidente Peña Nieto en un evento formal en Los Pinos, al que asistieron miembros del Gabinete y representantes sociales y de partidos políticos, gira en base a los siguientes ejes estratégicos: aumentar la ganancia real de la paraestatal por encima del 100 por ciento, establecer reglas claras de contenido para todas las compras y proyectos de infraestructura, mejorar la transparencia y rendición de cuentas, la reestructuración de Pemex y sus subsidiarias y un nuevo régimen fiscal.
Serán necesarias las reformas adicionales a los artículos 27 y 28, así como la Reforma Hacendaria, y modificar reglamentos internos, para evitar que Pemex siga siendo sangrado por el tema fiscal; pero sobre todo realizar una “cirugía mayor” en el mundialmente conocido Sindicato Petrolero, cuyos líderes no se han caracterizado precisamente por su eficiencia y honestidad. Porque no es posible que una empresa que genera por ingresos 128 mil millones de dólares anuales, solamente genere utilidades para la empresa por 200 millones de dólares… como se dice coloquialmente “baja el cero y NO contiene”.
¿Y el resto a dónde va a parar? Esa es la pregunta que millones de mexicanos nos hacemos diariamente. Porque de que nos URGE tomar medidas de fondo para enfrentar los tiempos que vienen, nadie debe dudarlo; ya que los números NO mienten y en los últimos años esa paraestatal llamada Pemex, simple y sencillamente vienen en un descenso productivo sostenido, digan lo que digan aquellos mexicanos que les gusta rasgarse las vestiduras y gritar a los cuatro vientos que el petróleo es de los mexicanos.
¿Para qué nos sirve un Pemex en quiebra?
No es posible que sigamos pensando que somos una potencia petrolera cuando tenemos que importar de Estados Unidos, el 50 por ciento de las gasolinas que utilizamos en México, o que nos roben al año casi 5 mil barriles de petróleo y enfrentemos una severa crisis de producción de gas, cuando la demanda mundial está en ascenso. ¡Obvio que vamos en sentido contrario al desarrollo!
Es un hecho que muchos lo desconocemos, pero la abundancia petrolera mexicana es más de ficción que de realidad, ya que ocupamos el lugar 18 a nivel mundial, con reservas probadas que oscilan entre los 12 mil millones de barriles; pero para que nos demos una idea de nuestra ubicación, Venezuela cuenta con reservas de casi 300 mil millones de barriles, es decir nuestros vecinos latinoamericanos tienen casi 3 mil por ciento más crudo que nosotros.
Es una realidad, si México quiere seguir formando parte de este selecto Club del Petróleo, necesita contar con una paraestatal fuerte con respaldo técnico y financiero privado, el dinero debe llegar de donde sea y de quien sea, haciendo a un lado el falso nacionalismo de que los empresarios mexicanos son los únicos que caben en este proyecto.
Como si los resultados fueran proporcionales a la nacionalidad… Porque nadie puede dudar que: ¡existen empresarios mundiales más comprometidos que muchos nacionales!
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