El Mundial 2026 no solamente dejó partidos de futbol en la cancha del Estadio Monterrey.
También transformó, del 11 de junio al 5 de julio, al Centro de Monterrey en una auténtica fiesta internacional, entre cánticos, banderas y una convivencia que difícilmente será olvidada, donde la Plaza Zaragoza y el Barrio Antiguo fueron protagonistas y se convirtieron en el principal punto de encuentro fuera del Estadio Monterrey.
Sin embargo, una vez que la Selección Mexicana concluyó su participación en la Copa del Mundo, la efervescencia futbolística comenzó a desaparecer y poco a poco las calles retomaron su ritmo habitual, marcando el final de la fiesta que durante varias semanas reunió a aficionados de distintas nacionalidades.
De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Desarrollo Económico de Monterrey, la afluencia en los espacios municipales donde se desarrollaron las principales actividades fue inédita.
La Plaza Zaragoza registró la visita de 97 mil personas, quienes siguieron los encuentros del Mundial y participaron en las diferentes actividades del Regio Fest.
Por su parte, el renovado Barrio Antiguo recibió a 702 mil paseantes, quienes disfrutaron de la oferta gastronómica, cultural y de entretenimiento que caracterizó a la zona durante la justa mundialista, y que continuará disponible para visitantes y regiomontanos una vez concluido el torneo.
La primera gran muestra del ambiente mundialista se vivió desde el sábado 13 de junio, un día antes del partido inaugural en Monterrey entre Suecia y Túnez.
Desde temprana hora, cientos de aficionados suecos y tunecinos comenzaron a recorrer las calles del primer cuadro de la ciudad, portando los colores de sus selecciones y compartiendo con los regiomontanos fotografías, canciones y muestras de apoyo rumbo al debut de sus equipos.
Los seguidores de Túnez fueron quienes más llamaron la atención al organizar una caravana por diversas calles del centro, donde tambores, banderas y cánticos acompañaron el recorrido previo al compromiso mundialista.
Por la noche, ambas aficiones coincidieron en los bares y restaurantes del Barrio Antiguo.
Lejos de la rivalidad deportiva, el ambiente transcurrió con respeto, música y convivencia entre seguidores de ambas selecciones.
Una de las historias que dejó aquella noche fue la de Karim Belhadj Sliman y sus dos amigos, originarios de Túnez, pero residentes en Chicago, Estados Unidos, quienes decidieron viajar hasta Monterrey para acompañar a su selección.
“Muy buen ambiente. La gente es buena, generosa, muy amable. Yo quiero estar aquí. Nos recibieron con los brazos abiertos”, expresó.
Mientras la conversación transcurría, un aficionado sueco se acercó sonriente para lanzar una predicción que parecía exagerada.
“Vamos a ganar 5-0”, dijo convencido.
Al final no estuvo muy lejos de acertar, pues Suecia terminó imponiéndose por marcador de 5-1.
Conforme avanzó la Copa del Mundo, Monterrey volvió a llenarse de color con la llegada de miles de aficionados provenientes de Japón, Sudáfrica, Corea del Sur, Marruecos y Países Bajos, quienes hicieron del Barrio Antiguo uno de los principales puntos de reunión durante las noches mundialistas.
Cada encuentro internacional significó una nueva oportunidad para que las calles se pintaran con diferentes colores, idiomas y tradiciones, consolidando a Monterrey como una de las sedes con mayor ambiente fuera de los estadios.
REGIO FEST, LA OTRA SEDE DEL MUNDIAL
Mientras el Barrio Antiguo concentraba gran parte de la convivencia nocturna, la Plaza Zaragoza se convirtió en el punto de reunión para quienes deseaban disfrutar de los partidos en un ambiente completamente familiar.
El Regio Fest reunió diariamente a cientos de personas frente a una pantalla gigante donde se transmitieron los encuentros del Mundial, permitiendo que aficionados locales y visitantes siguieran cada partido sin necesidad de contar con boletos para el estadio.
Familias enteras, turistas y grupos de amigos convivieron durante varias semanas en un espacio donde la música, la gastronomía y las actividades recreativas complementaron la experiencia mundialista.
Aunque el ambiente fue más tranquilo que el del Barrio Antiguo, la pasión por el futbol se vivió con la misma intensidad, convirtiendo la Plaza Zaragoza en uno de los principales puntos de encuentro durante la justa internacional.
Aún así, no todo fue celebración durante la estancia del Mundial en Monterrey.
El reportero de Hora Cero Deportes, Pedro Ortiz, captó el incidente de violencia que trascendió durante la fiesta mundialista en el Barrio Antiguo.
Los hechos ocurrieron sobre la calle José María Coss, casi en su cruce con José María Morelos, donde tres aficionados mexicanos arrojaron espuma a un grupo de seguidores de Países Bajos.
La provocación ocasionó una reacción inmediata por parte de los europeos y derivó en una pelea a golpes, la cual fue documentada en video de Hora Cero Deportes.
El altercado ocurrió a menos de dos horas de que el gobernador de Nuevo León, Samuel García, anunciara que habría alcohol gratuito durante dos días en la Explanada de los Héroes, el Parque Fundidora y el Parque del Agua, como parte de las actividades para celebrar el Mundial.
Pese a ese incidente, el balance general dejó una imagen positiva para Monterrey, que durante varias semanas abrió sus puertas a miles de visitantes, de distintas nacionalidades, y convirtió sus plazas, calles y espacios públicos en una extensión de la Copa del Mundo.
Más allá de los cuatro partidos disputados en el Estadio Monterrey, el legado de la justa mundialista también quedó en el Centro de la ciudad, donde la convivencia entre culturas, la hospitalidad regiomontana y la pasión por el futbol hicieron que la fiesta trascendiera mucho más allá de los 90 minutos de cada encuentro.



















