Después de años de espera se logró el estreno de la película titulada “Michael”, un espacio donde se expone la vida del “Rey del Pop” desde sus inicios con la agrupación “The Jackson 5”, su ascenso al estrellato, parte de su vida fuera de los escenarios, los ideales que quería consolidar a través de su música y su éxito como solista con sus primeros discos.
Muchos esperábamos otro planteamiento acerca de esta biopic, que ha generado muchísima conversación desde que se dio a conocer que Jaafar Jackson, sobrino de Michael, sería quien llevara el peso de interpretar a su tío. Al centrar la historia en la juventud y etapa de éxito de Michael Jackson, dejan fuera gran parte de su vida y de pronto nos da la impresión de que el ritmo y estructura de la cinta queda en algo superficial y que su imagen debe ser glorificada, para reivindicar y proteger el legado del hijo más famoso de la familia Jackson.
Jaafar Jackson construye su interpretación de forma progresiva, logró entrar en el personaje sin caricaturizarlo y sin exagerar gestos o miradas, desde el tono de voz característico por ser como un suave y controlado susurro, así como el lenguaje corporal que podemos disfrutar a través de las secuencias musicales. Mantiene la ilusión de que no estamos ante una simple representación, sino ante una presencia cercana y creíble. Es ahí donde su manera de moverse en el escenario no solo sorprende, sino que transmite con fuerza la energía de Michael, resultando convincente.
El lado positivo y disfrutable de la cinta es el espectáculo musical y las recreaciones que puedes disfrutar en la pantalla grande, todo eso genera emoción y funciona como entretenimiento puro para el público que ha recibido muchísimo mejor la cinta que la misma crítica, lo que nos da un indicador de que es emotiva y las ganancias generadas hasta ahora lo demuestran.
Si aún no la ha visto, le garantizo que “Michael” está muy bien lograda en lo visual, tiene momentos en donde logra conectar con el público, emociona y alcanza a reflejar la magnitud del “Rey del Pop”, quien no solo fue una estrella, fue un punto de quiebre en la cultura pop.
“Michael” es una película para celebrar la vida, un homenaje cuidadosamente supervisado, dejando fuera las controversias más importantes de la vida del artista. La línea del tiempo está cuidadosamente seleccionada: la infancia difícil, la presión del éxito, el genio artístico, una historia que elige decir solo una parte de la verdad, cuando es más que conocido que existieron luces y muchas sombras en la vida de Michael Jackson.
Sin embargo, también es claro que funciona más como homenaje que como biografía, ya que nos deja una sensación incómoda: la de estar viendo solo aquello que se decide mostrar y es ahí donde el espectáculo termina deslumbrando lo suficiente como para que los cuestionamientos queden en segundo plano. “Michael” es el reflejo más claro de lo que ocurre cuando el cine decide mirar a un ícono sin atreverse a cuestionarlo.
@soydeliaramirez







