La sucursal Gonzalitos de Julio Cepeda Jugueterías cerró definitivamente sus puertas, poniendo fin a una etapa significativa para miles de familias regiomontanas que crecieron entre sus pasillos repletos de juguetes.
Aunque el anuncio de su cierre se había dado desde el año pasado, fue durante los días 25, 26 y 30 de abril de 2026 cuando se llevó a cabo su despedida oficial, coincidiendo con los festejos del Día del Niño.
Durante tres jornadas, la tienda se transformó en un espacio de celebración y nostalgia, donde chicos y grandes acudieron no solo a disfrutar de actividades, sino a decir adiós a un lugar que marcó generaciones.
Con juegos inflables, comida, pastel, dulces, personajes y diversas sorpresas, la sucursal recibió a familias completas que aprovecharon los últimos momentos para recorrer una vez más el sitio donde vivieron parte de su infancia.
Más que una tienda, el lugar representó durante décadas un punto de encuentro, especialmente en temporadas como Navidad, cuando elegir juguetes se convertía en toda una experiencia.
La historia de esta emblemática cadena se remonta a 1954, cuando fue fundada por Julio Cepeda Garza. Inició como un pequeño taller de bicicletas y logró crecer con el paso de los años hasta convertirse en una de las jugueterías más representativas del país, con presencia en distintos estados.
Detrás de ese crecimiento hay una historia de esfuerzo ya que su fundador, quien desde niño enfrentó adversidades, trabajó como bolero y vendedor de periódicos antes de emprender su propio negocio, el cual con el tiempo evolucionó hasta consolidarse como un referente en la vida de miles de familias.
Sin embargo, más allá de su historia empresarial, el cierre de la sucursal Gonzalitos dejó ver el peso emocional que tenía para quienes la visitaron durante años.
Hilda, Rosario y Gabriela compartieron que la noticia les generó una profunda nostalgia. Recordaron cómo llevaban a sus hijos desde pequeños a elegir sus juguetes y cómo esos momentos se convirtieron en parte fundamental de su vida familiar.
“Los primeros juguetes fueron aquí da mucha tristeza que ya cierre”, expresaron.
Para ellas, este espacio no solo era una tienda, sino un lugar donde sus hijos crecieron entre risas e ilusión.
“Aquí los traíamos desde chiquitos, venían a escoger, a ver, a disfrutar”, comentaron.
También señalaron que el lugar era especial porque ofrecía una experiencia que difícilmente se encuentra en otros espacios.
“Para los niños era como un paraíso, aquí soñaban era lo único que había así en Monterrey en su momento”.
Entre sus palabras también surgió una reflexión sobre los cambios en la ciudad. Consideraron que espacios dedicados a la infancia deberían mantenerse, pues forman parte del desarrollo y los recuerdos de nuevas generaciones. Incluso lamentaron que el cierre esté relacionado con nuevos proyectos urbanos.
“Qué mal que se llegue a esto primero debería ser la niñez y luego los edificios”, señalaron.
Aún así, agradecieron los años vividos y los momentos compartidos dentro de la tienda.
“Muchas gracias por todos los recuerdos todo esto se va a quedar en el corazón”, dijeron, con la esperanza de que en el futuro existan espacios similares donde los niños puedan vivir experiencias como las que ellas ofrecieron a sus familias.
Por su parte, Galileo Montes relató que gran parte de su infancia está ligada a esta sucursal, la cual visitó durante casi tres décadas. Recordó especialmente las visitas en temporada decembrina o cuando obtenía buenas calificaciones.
“Mi papá siempre me traía por un regalo cada vez que me portaba bien o sacaba buenas calificaciones veníamos”, contó.
Para él, uno de los momentos más especiales era la preparación de la carta a Santa Claus.
“Aquí te daban tu hojita para hacer la cartita hacíamos la lista de todos los regalos que queríamos”, añadió, evocando una tradición que marcó su niñez junto a sus hermanos.
Incluso, entre la nostalgia, manifestó su deseo de conservar un pedazo de esa historia: “Si venden cosas antiguas como la caja registradora o algo así, yo se las compro para tener ese recuerdo en mi casa”.
Aunque reconoció que el cierre duele, también espera que sea parte de una nueva etapa para la empresa.
Las generaciones más jóvenes también reflejaron el impacto del cierre. Las pequeñas Cassandra y Carol recordaron visitas familiares recientes y los juguetes que adquirieron ahí, como Barbies, Nerf y Hot Wheels.
“Venía con mis papás, mis tíos y mis abuelos siempre era divertido”, compartieron.

Una de ellas recordó con cariño los espacios dentro de la tienda donde podían jugar y explorar: “Cuando estaba más chiquita me gustaban mucho las muñecas”.
Sin embargo, también hicieron énfasis en cómo han cambiado los hábitos de juego en la actualidad.
“Es triste que lo cierren, porque muchos niños ahora están más en las tablet y ya no vienen tanto a estos lugares”, señalaron que aún hay quienes prefieren los juguetes tradicionales: “A mí todavía me siguen gustando”.
Dereck, de 12 años, compartió que sus visitas estaban marcadas por la emoción de adquirir Legos, su juguete favorito.
“Me encantaba venir los fines de semana a comprar o a ver qué había nuevo”, recordó.
Para él, la tienda era un lugar especial al que acudía con su familia, incluidos sus abuelos, quienes también formaban parte de esos momentos. Aunque mencionó que tenía tiempo sin visitarla, regresó recientemente con un propósito distinto.
“Solo vine porque ya va a cerrar para comprar algo antes de que se acabe”, dijo.
Su testimonio refleja cómo incluso para las nuevas generaciones, este cierre no pasa desapercibido, sino que también deja un vacío en sus recuerdos.
A lo largo de los tres días de despedida, las historias coincidieron en un mismo sentimiento de agradecimiento y nostalgia.
Para muchos, la sucursal Gonzalitos no solo era un punto de venta, sino un espacio donde se construyeron recuerdos familiares, tradiciones y momentos que perdurarán con el tiempo.
Aunque la empresa continuará operando en otras sucursales, el cierre de este establecimiento en particular marca el fin de una etapa importante dentro de la historia comercial y emocional de Monterrey. Incluso, la Navidad de 2025 quedó registrada como la última temporada decembrina que vivió esta tienda como punto de encuentro para las familias.
Con las puertas ya cerradas, la sucursal Gonzalitos se despide dejando una huella profunda en quienes la visitaron. Más allá de los juguetes, lo que permanece es la memoria de generaciones enteras que encontraron en ese lugar un espacio de alegría.






























