La leyenda de la Zona Rosa

Durante muchos años, en Monterrey hubo un lugar que albergó los mejores centros nocturnos, donde se dieron cita las personalidades más icónicas del espectáculo y la farándula para hacer pasar un buen rato a los regiomontanos, era la Zona Rosa ubicada alrededor de la Plaza Miguel Hidalgo, en el centro de la ciudad.
Su apogeo se dio entre los años de 1960 y 1980 y se hizo muy popular debido a su intensa vida nocturna, comercios modernos y el ambiente juvenil que se podía disfrutar en cada recinto de espectáculos a donde llegaban las más reconocidas vedettes de la época, cantantes y actores del momento.
Ahora la Zona Rosa sólo queda en el recuerdo de algunas personas que vivieron y disfrutaron durante su época de juventud, mismas que no dejan morir su historia pasándola de generación en generación.

SU HISTORIA

La Zona Rosa de Monterrey permanece en la memoria regiomontana como un punto clave de la vida cultural y social de la época que dio paso al espectáculo como se conoce en la actualidad.
Comenzó a tomar forma a finales de los años 50 y se consolidó durante los años 60, cuando Monterrey vivía un periodo de crecimiento económico e industrial.
Según algunos historiadores, el aumento de clase media, la llegada de nuevas modas y una vida urbana más activa favorecieron la creación de un corredor de entretenimiento en el centro de la Sultana del Norte.
El auge de empresas como La Fundidora y Cervecería dieron paso a que una clase trabajadora necesitara de lugares para el sano esparcimiento, fue así como además de la Zona Rosa, surgieron otras áreas de entretenimiento.
El nombre se tomó como referencia a la Zona Rosa de la Ciudad de México, famosa por su vida nocturna, cafés, bares, bohemia y actividad cultural.
El título se usaba para describir un área que no era completamente “roja” (asociada a exceso o vida nocturna pesada), ni completamente “blanca” (familiar o conservadora), era un punto intermedio, activo, moderno y alegre, era un punto “rosa”.
Aunque el polígono de la Zona Rosa iba desde Benito Juárez hasta Zuazua y de Juan Ignacio Ramón hasta Constitución, sus principales centros de entretenimiento se encontraban entre las calles Miguel Hidalgo, Padre Mier y de Zaragoza a Escobedo.
Fuera de esa zona también había lugares muy populares como el Cine Elizondo, Cine Reforma o tiendas departamentales, cafés y restaurantes.
La Zona Rosa se caracterizaba por albergar cafés modernos con música en vivo, bares y centros nocturnos con ambiente familiar, cines concurridos y tiendas de moda en donde los grupos juveniles acudían para adquirir productos.
A decir de algunas personas que vivieron su apogeo, la Zona Rosa fue un espacio donde se mezclaban estudiantes, trabajadores urbanos, artistas y jóvenes de clase media o de ‘caché’, como los llama don Cruz Rodríguez.

FUE UNA GRAN ÉPOCA

Cruz Rodríguez es un bolero que lleva más de 40 años en la Plaza Hidalgo y recuerda el auge de la Zona Rosa con nostalgia, pero como si hubiera sido ayer. Para él fue una gran época de prosperidad que se vivía en aquel entonces.
Don Cruz, como muchos lo conocen, llegó al inicio de la década de 1980, a la edad de 13 años, a la Plaza Hidalgo, viendo y viviendo a la Zona Rosa en su máximo esplendor.
“Me tocó el auge de la Zona Rosa, recuerdo que todo estaba concentrado aquí en el centro, todo lo que era almacenes, discotecas, cabarets; no había centros como los de San Pedro, o Plaza la Silla, sino todo se concentraba aquí”, rememoró.
“Estaba el Antonio`s Night Club donde se presentaba Juan Gabriel, José José, sobre todo porque eran artistas que apenas iban despegando y llegaban en el momento adecuado.
“También me acuerdo del restaurant Luisiana, un lugar de comida internacional y mucho prestigio, fue lo más selecto por más de 50 años; también estaba el Reno Club”, recordó.
Dado que en dicha zona se ubicaba uno de los principales hoteles de aquella época como es el Ancira, don Cruz vio desfilar a infinidad de artistas y vedettes de la época como Cantinflas, María Félix, Lola Beltrán, Vicente Fernández, Antonio Aguilar.
“De las vedettes por aquí pasaron la Princesa Lea, Olga Breeskin, Gina Montes. Aquí era de caché, era de más nivel”, contó.
Para don Cruz las calles como la antigua Zaragoza no le pedían nada a las de Nueva York o Las Vegas, pues sus hermosos edificios y casas decoradas con luces neon hacían que la Zona Rosa cobrara vida por las noches.
“Antes veías una calle Zaragoza y parecía Nueva York, Las Vegas, con las luces neón, el ambiente, todo”, platicó.
Pero para que la Zona Rosa fuera lo que fue, el trabajo y emprendimiento como el de don Antonio Quiroga fue fundamental.
“Don Antonio fue uno de los precursores, empresarios que tuvo esa visión de presentar artistas de talla internacional, tenía restaurantes y centros de entretenimiento”, rememoró.
Lugares como el Piano Bar Piccadilly y los restaurantes Stop y Antonios, fueron los lugares a donde Antonio Quiroga llevó a reconocidos artistas en los 70 y 80, en el apogeo de la Zona Rosa.
Trabajó con artistas como Libertad Lamarque, José José, Raphael, Ignacio López Tarso, Pedro Vargas, Marco Antonio Muñíz, Nelson Ned, Armando Manzanero, Carmen Salinas, entre otros.

Otro de los factores que don Cruz Recuerda sobre el éxito de la Zona Rosa, son las caravanas de ‘gringos’ que llegaban hasta el corazón de Monterrey procedentes del Estado de Texas.
“Llegaban 10, 15, 20 camiones o más de turistas de gringos. Había calandrias que era unos carruajes estirados por un caballo pecherón y les daban una vuelta por el centro de Monterrey, era algo muy bonito, maravilloso”, dijo con nostalgia.

ASÍ SE APAGÓ

Aunque el nombre ya no se usa formalmente y su actividad original se dispersó, el área forma parte del Centro de Monterrey, con algunos edificios antiguos y trazos urbanos que recuerdan la época.
El crecimiento urbano y el olvido de los gobernantes fueron factores clave para que buena parte del entretenimiento se trasladara más tarde al Barrio Antiguo y, posteriormente, a zonas como el Centrito Valle en San Pedro o el Distrito Tec en Monterrey.
“Hoy estas calles están muertas, todo el Centro de Monterrey se está acabando, se acabó todo. Ahora la Plaza Hidalgo la vez como si fuera un lugar en ruinas. Si Hidalgo hablara (el monumento de dicha plaza) yo creo diría: ‘no la rieguen’”, dijo en tono de broma.
Para don Cruz, el crecimiento urbano llegó con la construcción de nuevas plazas comerciales como el Mall Plaza San Pedro, por mencionar un ejemplo, que acaparó la clientela moderna.
El cambio de hábitos de consumo y la evolución social con la llegada de nuevos artistas y modas, también influyó en el deterioro del centro de Monterrey.
Posteriormente, la construcción de grandes centros de espectáculo o la utilización de mismos espacios como el Parque Fundidora, terminó por opacar otras zonas a donde se había dispersado la vida nocturna en la mancha urbana.
Es así como ahora la Zona Rosa sólo existe en la memoria de quienes vivieron sus años dorados entre el glamour que derrochaban los artistas de aquellos años, cuando no había inseguridad como se conoce hoy en día.

 

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