Lo más duro no fue caminar entre escombros o pedazos de madera que alguna vez dieron calor a una familia; lo más duro no fue terminar lleno de lodo o levantar materiales pesados con las manos; lo más duro no fue soportar las inclemencias del clima; lo más duro fue saber que a quienes buscaban, eran seres humanos.
Así lo describió el encargado del equipo de búsqueda y localización de Protección Civil de Nuevo León, Jesús Lara, quien fue el líder del grupo de elementos que viajaron al vecino estado de Texas, Estados Unidos, para colaborar en los rescates tras las inundaciones.
Y aunque Jesús Lara fue el rostro de pequeñas pero conmovedoras historias sobre el rescate en el condado de Kerrville, Texas, fueron más de 25 elementos los que trabajaron incansablemente en la localización de personas o cuerpos.
Acompañados de sus inseparables amigos caninos, los rescatistas llegaron hasta el poblado estadounidense, situado a unos 100 kilómetros al norte de San Antonio, Texas, para colaborar en las acciones de búsqueda y rescate.
Y es que el pasado 4 de julio, una inesperada crecida del río Guadalupe sorprendió a los habitantes del centro de Texas, pues en menos de dos horas el afluente creció casi 9 metros, desbordándose y arrasando con todo a su paso.
Hubo afectaciones y pérdidas, tanto materiales como humanas, desde Tom Green hasta Mountain Home, Kerrville, Kendall y Bandera, Texas.
En cuestión de minutos el agua sorprendió a los ciudadanos texanos y, a pesar de que se lanzó una alerta sobre el riesgo de inundación, el hecho de que fuera un día festivo no ayudó a una rápida evacuación.
En un video difundido en redes sociales se observa cómo un policía de Kerrville llega a una casa situada casi al borde del río.
—Estamos evacuando a todo el mundo, el río está aquí arriba. Hay gente gritando en el río; estamos evacuando a todo el mundo —dice un agente del condado de Kerr a una mujer que solo contesta: “Oh Dios mío”.
Ante ese escenario catastrófico y los cientos de desaparecidos que se reportaron cuando cesaron las lluvias, las autoridades texanas no dudaron en solicitar ayuda humanitaria para la localización de personas, ya fuera para rescatar a ciudadanos con vida o para que los elementos ayudaran a dar paz a las familias con la localización de sus seres queridos.
SALEN LOS GRUPOS
El 8 de julio salió el primer grupo de 15 rescatistas acompañados de Danna, Loreta, Aby, Chanel y Joe. Dentro de los elementos iba un equipo especializado, dos veterinarios, unidades rápidas, vehículos todo terreno y unidades acuáticas.
El primer bloque apoyó en labores de búsqueda en Mountain Home, Texas. Tres elementos de Jaguares de Santa Catarina también se sumaron a las labores, pero viajaron por su cuenta.
En el primer día de operaciones, el personal de Nuevo León participó en recorridos puntuales buscando río abajo en los montículos que iban dejando las máquinas.
Posteriormente, con ayuda de los compañeros caninos revisaban los montículos y, si había algún marcaje, se hacía la expedición.
El segundo bloque partió el 9 de julio y ahí se sumaron otros elementos más de Nuevo León, Protección Civil de San Pedro y Protección Civil de Juárez. A ellos les fue solicitado apoyo en la cuenca del río Guadalupe, el lago Travis y los condados de Kerr, Kendall, Bandera y Tom Green, Texas.
El segundo día de trabajo se desplegaron a lo largo del río Guadalupe por más de 2.5 kilómetros.
Un equipo iba por tierra, buscando entre la maleza, las ramas y árboles.
Debido a la dimensión de la catástrofe, fue necesaria la intervención de un bloque de rescatistas más, sumándose el 12 de julio bomberos de Nuevo León y otros brigadistas más de Protección Civil Nuevo León y Linares.
ADMINISTRAR EL RECURSO
Para dar una respuesta coordinada, eficiente y segura ante una catástrofe, los cuerpos de rescate deben administrar sus recursos, así lo resaltó el encargado del equipo de búsqueda de Protección Civil Nuevo León, Jesús Lara.
Es a través de la planificación, organización, distribución, racionalización, coordinación y adaptación a las circunstancias, como se debe administrar una emergencia en donde muchas veces los recursos son limitados.
“Recordemos que las emergencias hoy en día se administran, ya no se atiende una emergencia, hay que administrar una emergencia porque hay mucho recurso que se mueve y tenemos que administrarlo”, acentuó Jesús Lara.
Para su incursión en Texas movilizaron equipo terrestre y acuático, además de los equipos caninos.
“Llegamos y empezamos a hacer una logística para trabajar en el sistema de comando de incidentes y empezar con orden dentro de la emergencia”, enfatizó.
Indicó que la operación o la ejecución de planes puede variar dependiendo de las condiciones de cada terreno y los recursos disponibles.
Lo mejor es que los cuerpos de rescate cuenten con lugares de descanso adecuados que cubran sus necesidades básicas, pero cuando eso no sucede se instalan campamentos.
“Si un elemento está descansado puede hacer mejor su trabajo al siguiente día. Cuando la situación está muy complicada, cuando no hay lugares donde pernoctar, sí se instalan este tipo de campamentos, obviamente que cumplan con las necesidades básicas para que el elemento pueda descansar.
“Pero en esta ocasión y bajo las indicaciones de nuestro director y el gobernador, fue que el personal tuviera un lugar donde poder descansar de manera adecuada”, platicó.
LO MÁS DURO
Para Lara, lo más duro no tuvo que ver con el esfuerzo físico ni con las inclemencias del clima o con recorrer terrenos escabrosos llenos de ruinas y lodo, sino en pensar que en cada centímetro recorrido lo que podían encontrar era a una persona, un padre, un hijo, un hermano.
“Definitivamente pensar que son seres humanos que están participando en esta desgracia”, contestó Lara al ser cuestionado sobre lo más difícil de su travesía en Texas.
Pero a pesar de lo difícil que puede ser localizar un cuerpo, lo cierto es que los brigadistas de Nuevo León viajaron con la preparación para enfrentar dichas situaciones.
“Si nosotros llevamos a una persona que no está preparada para enfrentar este tipo de sucesos, obviamente puede llegar a tener un quiebre o un episodio de estrés postraumático, es por eso que el equipo se prepara antes de ir”, platicó.
Aunado a su preparación, los períodos de operación son muy cortos a fin de evitar un cansancio extremo o poner en riesgo sus vidas.
El cuidado en la alimentación también es otro factor a considerar durante una intervención en el extranjero o incluso en otro estado de la República Mexicana.
EL ROL DE LA MANADA
Destacó que el trabajo para la detección de restos humanos, ya sea por tierra o agua, es muy específico y complicado.
“Dentro del equipo tratamos de contar con todas las certificaciones internacionales para que puedan estar en otros países.
“Como te mencionaba, las emergencias se administran, entonces todo el recurso disponible y que cuente con la certificación requerida, es el único que puede trabajar a nivel internacional, en este caso con FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) o el gobierno del estado de Texas.
“Los perros están adaptados para que puedan soportar los siete días de operación. Dentro del equipo van dos médicos veterinarios, llevan sus medicamentos y su equipo de desinfección, porque si el perro entra al agua inmediatamente tiene que descontaminarse para que no sufra daños”, detalló.
Los canes también llevan su propia alimentación porque, al igual que sus manejadores, deben cuidarse para no adquirir algún tipo de infección o enfermedad que ponga en riesgo la operación.
En las operaciones se hizo una logística dependiendo del área. Por ejemplo, hubo perros que trabajan en el agua y se destinaron a las embarcaciones.
“El aroma que salía del agua, el perro lo detectaba y es cuando hacíamos los marcajes. Posterior a eso ingresaba un equipo de buzos para hacer la valoración del lugar y saber si realmente estaba un cuerpo completo o una extremidad.
“Recordemos que la presión del agua en ese momento era bastante. Hemos visto imágenes donde los carros y el metal están hechos nudo, ahora imagínate el cuerpo de una persona”, recordó.
FUE UN ÉXITO
Estar fuera de casa y alejado de la familia es algo complicado para cualquiera, incluso para los elementos de Protección Civil que se encuentran capacitados tanto de manera profesional como emocional.
Pero pensar en el bienestar de su propia familia y en ayudar a quienes más los necesitaban fue fundamental para que regresaran a casa y la operación fuera todo un éxito.
“Definitivamente estar fuera de casa, lejos de la familia, sí es algo complicado, pero hasta en eso estamos preparados.
“Ellos saben qué es lo que nosotros hacemos, saben cuál es nuestra labor, nuestra actividad, y nos fuimos confiados porque una gran familia, que es la familia Protección Civil Nuevo León, siempre está al pendiente de ellos.
“Uno va a hacer su trabajo y, como dice nuestro director, si los compañeros que van están bien, si sus familias están bien, los resultados serán muy satisfactorios”, expresó.
Sin embargo, no dejó pasar la oportunidad para agradecer a su familia y a las de sus compañeros por ese apoyo incondicional que les dan, a pesar de no estar presentes en fechas importantes.
“Agradecer a las familias, agradecer a las esposas, hijos, hermanos, mamás de nuestros compañeros que siempre están muy al pendiente de ellos.
“Afortunadamente día a día se tiene la comunicación para que ellos estén en contacto, pero aun así están con la incertidumbre.
“Hoy en día podemos decir que la operación fue un éxito porque estamos de regreso en casa; siempre que nosotros salimos a otro país o a nivel nacional, consideremos que la operación fue todo un éxito porque estamos de regreso en casa”, puntualizó.
RECIBEN RECONOCIMIENTO
Tras su regreso el pasado 17 de julio, los 25 elementos que partieron a Texas fueron recibidos por el gobernador Samuel Alejandro García Sepúlveda en la Explanada de los Héroes, donde les hicieron un reconocimiento público por su colaboración en Texas.
Después de un periodo de reposición en compañía de sus familias, alistaron su maleta para regresar nuevamente a Texas el pasado lunes 21 de julio, para tratar de localizar a alguna de las más de 180 personas desaparecidas y dar paz a sus familias.



























