Es más que un símbolo regio

En el mayor de los emblemas de Monterrey, aún se puede caminar sin temor. El cerro de La Silla, que por siglos ha sido el símbolo de la región, ahora es por muchos caracterizado como uno de los pocos lugares en la ciudad, en los que se puede disfrutar de un gran paraje natural en un ambiente seguro.
 La plazuela recibe a todos los interesados en subir, ahí algunos calientan para no lastimarse. Personas de todas las edades, mujeres y hombres suben las veredas del cerro a tempranas horas del día y procuran no terminar su paseo muy tarde.  
 Además de los caminantes frecuentes, -los fines de semana- La Silla recibe a nuevos visitantes y curiosos. En su mayoría terminan maravillados de la naturaleza, el cansancio se olvida al admirar los grandes paisajes que ofrece Nuevo León.
 Para principiantes, el subir es intenso; sin embargo, hay quienes ascienden por rutina y disfrutan en todo momento del paraje. Testigos rechazan la idea de concebir al cerro de La Silla como un espacio inseguro. 
Una cantidad importante de personas jubiladas, aprovechan su tiempo libre e intentan formar rutinas para subir alrededor de tres veces por semana, a la placa de la colina.
El camino angosto tiene abundantes áreas verdes y al principio del camino no se logra ver hacia abajo del cerro. Familias enteras suben y se sorprenden, los hijos admiran las capacidades del entorno.   
Los paseantes desfilan sobre un camino de rocas enormes y resbaladizas; eso no importa cuando al final logran ver su recompensa: el paisaje.

Los excursionistas
El señor Gerardo de la Fuente ha caminado durante más de 10 años y admitió que en ningún momento ha tenido problemas con la seguridad.
Cuando era joven, De la Fuente iba a El Diente -en el Parque Ecológico Chipinque-, ahora se va desde su hogar en Guadalupe hasta la placa del cerro de La Silla y desde que comenzó a caminar todo ha estado tranquilo para él.
 “La seguridad en las mañanas está bien. Entre semana casi siempre somos los  mismos, de lunes a viernes, el sábado y domingo es cuando cambia porque viene más gente, pero no ha habido ningún problema”, manifestó el excursionista.
Debido a que entre semana las personas se conocen por frecuentarse en las mañanas, Gerardo argumentó que se vive un clima estable y de seguridad.
 “Pese a la inseguridad que hay en el estado, sí puedo considerar que el cerro de La Silla es seguro, yo aquí me siento seguro realmente”, afirmó.
Gerardo de la Fuente comentó que para él llegar a la placa del cerro es un poco complicado, pero no falla cada tres veces por semana.
“Tres horas y media hago desde la casa hasta la cima de La Silla, de mi casa al pie del cerro hago un kilómetro, y después subo”, explicó el excursionista.  
“Antes caminaba en ‘El Diente’ pero me cambié acá hace como cuatro años. Es un año más o menos en el que estoy caminando más en forma, es muy bonito, llego a la placa del cerro de La Silla unas dos o tres veces por semana”, señalo de la Fuente.  
  Por su parte, Federico Valdez, otro caminante de 62 años, comentó que pese a que varias ocasiones se le ha hecho de noche en la cima, no ha tenido problemas con la seguridad.
“Nunca he tenido problemas, incluso a nosotros se nos ha hecho noche allá arriba como dos veces, en esas ocasiones venían mujeres y hombres, y no nos pasó nada”, expuso el paseante.
Federico Valdez, quien tiene cerca de dos años de subir a la cima de La Silla, comentó que el lugar le parece seguro pero si le gustaría tener vigilancia en el sitio.
“Las veces que bajamos tarde ya eran como a las 8:30 y no pasó nada, ni con animales”, dijo.

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