Las precipitaciones no solo regularizaron, en la mayor parte de la zona metropolitana, el servicio de agua por tubería, también regresaron el turismo al cuerpo de agua más conocido por los habitantes de mancha urbana, la presa Rodrigo Gómez, mejor conocida como La Boca.
Atrás quedaron las escenas de catamaranes encallados, de habitantes atravesando a pie el vaso del embalse, de grietas del suelo visibles a los turistas y de negocios casi vacíos.
Luego de las intensas lluvias de julio, superiores a la de años anteriores, la presa, ubicada en el municipio de Santiago, alcanzó el 80 por ciento de su capacidad y con ello la reactivación del 100 por ciento de la actividad económica, de acuerdo con el edil santiaguense, David de la Peña.
La afluencia de visitantes, tan pronto regresó el líquido a La Boca, fue tal que incluso se pudo equiparar a la que se vive durante vacaciones de Semana Santa, cuando el atractivo turístico luce “a reventar“.
“Ya con un 80 por ciento de almacenamiento de agua nuestra presa La Boca se reactivó al 100 por ciento, similar a fechas como si estuviéramos en Semana Santa por la cantidad de visitantes y de vehículos en los últimos fines de semana.
“Entonces, podemos decir que está recuperado al 100 por ciento nuestros comercios y la prestación de servicios en nuestra presa“, dijo el tricolor.
Los más beneficiados por las lluvias, además de los pobladores, fueron los propietarios de los 15 negocios de comida que se erigen cerca del malecón, en el contorno de la presa, pues en la tercera semana de reactivación llegaron hasta la zona cerca de 10 mil personas… ¡en un fin de semana!.
“Estamos hablando que la cantidad de vehículos que entraron únicamente el domingo pasado fueron alrededor de mil 550, el sábado pasado mil 770 y el viernes 2 mil.
“Entonces, estamos hablando que cada vehículo son alrededor de cuatro o cinco personas porque vienen con su familia entonces podríamos estar hablando de que hubo cerca de 8 a 10 mil personas en nuestro malecón disfrutando de nuestra presa y de nuestra rica gastronomía“, aseveró el edil.
Y aunque La Boca nunca perdió su atractivo, incluso en sequía, pues los curiosos acudían a verla sin agua, lo cierto es que los turistas cayeron hasta un 20 por ciento de lo habitual, lo que trajo números rojos para los comerciantes del sector gastronómico.
Hoy, después de casi medio año de un panorama sombrío, la luz se vuelve a postrar sobre los comerciantes de la presa, aquellos que primero resistieron a la pandemia del Covid-19 y después a la crisis hídrica.
“Inclusive durante la sequía y la pandemia había cierta afluencia, a un 20 por ciento de la capacidad de los restaurantes. Hoy puedo decirte que se están yendo los números negros. He dialogado con la mayoría de ellos y la mayoría están muy contentos por la cantidad de gente que está yendo a nuestra presa“, mencionó de la Peña.
El agua trajo nuevamente vida a La Boca, no solo para los restauranteros también para el resto de los prestadores de servicios y deportes.
Y es que, en el ícono natural de Santiago no solo se puede puede pasear en catamarán o montar ponis, también se puede “volar“ sobre él en paracaídas arrastrado por un carrito motorizado.
Además, en su vaso se puede practicar esquí acuático, pesca en kayac, vela, remo y canotaje, entre otros deportes.
Algunos de los prestadores de servicio regresaron a sus oficios en La Boca, tras laborar para el departamento de Servicios Públicos del municipio, a donde ingresaron para no quedarse sin ingresos durante la contingencia hídrica.
La intención de la administración municipal fue apoyar a los santiaguenses que subsisten en torno a las actividades que se realizan en la presa Rodrigo Gómez.
“También a los prestadores de servicios se les invitó a sus trabajadores a que se sumara a nuestra dependencia de servicios públicos mientras se recuperaban y esto para poder mantener el vaso y la orilla de nuestra presa limpia y entre ocho y diez personas que trabajan en los catamaranes se sumaron a nuestras cuadrillas de servicios públicos para no quedarse sin ningún ingreso“, expresó el alcalde.
Lo anterior, aunado al programa de apoyo al consumidor para incentivar la visita de paseantes a la presa durante la sequía.
“Sí, tuvimos un programa en el cual el costo de entrada de la presa se le bonificaba en la cuenta a la gente que fuera para que fuera un atractivo este descuento de 50 pesos dentro de la cuenta de cualquier restaurante“, comentó el priísta.
Y aunque la sequía cedió en los últimos meses, lo cierto es que el cambio climático está provocando veranos cada vez más calientes y prolongados, difíciles de sortear en el norte de México.
Por lo anterior, el edil pidió al gobernador Samuel García que la extracción del agua de La Boca para el consumo humano al sur de la mancha urbana de Monterrey no exceda el 25 por ciento para evitar una crisis económica futura como la ya vivida.
La petición fue bien recibida por el mandatario emecista, quien, acorde con el alcalde, giró órdenes a Agua y Drenaje de Monterrey para no exceder el monto acordado.
“También le pedimos al gobernador que el vaso de la presa no lo baje a menos de 75 por ciento porque se viene abajo la economía turística de nuestro municipio. El gobernador giró esas instrucciones a Agua y Drenaje“, expresó.
Consagrado como el primer Pueblo Mágico de Nuevo León, Santiago es un territorio que encanta a los visitantes por su naturaleza, esa que en ocasiones puede ser caprichosa y dejar al municipio sin una de sus principales fuentes de ingresos: el turismo.
Fotos de Andrea Jiménez












