Lo que parecía ser “el viaje de su vida” terminó por convertirse en una de las experiencias más amargas de Jorge Andrés Balderas Garza, quien por restricciones derivadas por la pandemia del Coronavirus no pudo visitar Islandia.
Después de quedar seleccionado para el programa de Becas de Movilidad Internacional del Instituto Estatal de la Juventud (INJUVE), el joven de 18 años y estudiante de ingeniería vivió en carne y hueso “la pesadilla islandesa”.
“Navegando por Internet encontré la convocatoria e inmediatamente llamó mi atención. Me pedían hacer unas cartas en las que tenía que describirme y detallar porque era el perfil ideal para ser acreedor a la beca.
“De entre los 5 mil que participaron, fui de los mil seleccionados. Al principio no me la creí porque había demasiada competencia y definitivamente ver mi nombre me dejó bastante impresionado”, afirmó.
Durante el proceso de selección de voluntariados, reconoció que Islandia nunca fue su primera opción, argumentando que al observar las más de 350 opciones, Alemania era su “destino de ensueño”.
“Las fechas en las que yo podía viajar era el periodo veraniego de julio, ya que apenas voy a cursar mi segundo semestre de ingeniería. Las plazas se acabaron de volada y solo quedaban campamentos en Islandia y México, y encontré un voluntariado que era del 13 al 21 de julio.
“El imaginar la experiencia se me hizo muy llamativo, aparte me comentaron que tenía menos restricciones en materia del Covid a comparación de otros países en Europa, y bueno, al final me salió igual o peor”, comentó entre risas.
Para lograr su objetivo, sus familiares realizaron una rifa a fin de apoyarlo, además que trabajó arduamente lavando autos y boleando calzado desde marzo a junio, esfuerzo que le permitió no solo conseguir el monto de los vuelos, sino también un “colchón extra” en caso de presentarse cualquier inconveniente.
A su vez, remarcó que todas las becas de Islandia requieren de una cuota extra, independientemente del tiempo de duración del voluntariado, y en su caso particular era de 300 euros, equivalente a más de 7 mil 100 pesos.
Agregó que al ponerse en contacto con la organización islandesa “SEEDS”, le informaron que debía estar cinco días antes del voluntariado debido a la cuarentena obligatoria impuesta a turistas no vacunados y sin prueba PCR negativa.
En primera instancia, Jorge Andrés intentó hacer por su cuenta el itinerario de viaje, experiencia que calificó como “sumamente difícil” tras no poder empatar las conexiones, al tiempo que el vuelo redondo le llegó a costar hasta 40 mil pesos.
Ante las complicaciones, relató que se puso en contacto con la gente de Vive México para que lo asesoraran y compartieran casos de éxito, mismos que lo redirigieron a la agencia de viajes Mundo Joven.
“Me acerqué con ellos, me dieron un excelente trato y se portaron bastante accesibles, además de que consiguieron cotizarme el vuelo en 22 mil pesos, que no dejaba de ser un precio elevado pero mucho más accesible que mis primeros intentos.
“Ellos se encargaron de hacerme todas las conexiones: iba a volar de Monterrey a Houston, de Houston a LaGuardia, de LaGuardia a Newark y de Newark a Islandia. El regreso iba a ser de Islandia a Newark, de Newark a Chicago y de Chicago a Monterrey”, precisó.
“Como parte del protocolo de Vive México, los becarios debíamos subir el itinerario de vuelo mínimo 45 días antes del inicio del voluntariado para que nos empezarán a mandar información del campamento.
“Literal, los vuelos fueron lo primero que hice y logré subirlos con casi dos meses de ventaja. Además, teníamos que estar al pendiente sobre cualquier novedad del país al que iríamos y para no perder nuestra beca nos hicieron llevar un curso”, comentó.
PESADILLA INTERNACIONAL
Llegado el día de emprender su aventura europea, Jorge Andrés recordó que su primer escala de Monterrey a Houston no tuvo contratiempos, sin embargo, una vez que arribó a LaGuardia comenzaron los problemas.
“Se supone que en LaGuardia yo debía recoger mi maleta, pero ya venía retrasada desde Houston, me la mandaron en otro vuelo. Yo no me podía quedar ahí a esperar hasta que me la entregaran y tuve que sacar un reporte de la maleta y tenía que irme a la conexión con Newark.
“Aunque las cosas no estaban saliendo del todo bien, me relajé sabiendo que tenía el documento que comprobaba que me entregarían la maleta en Islandia, de acuerdo a lo que me dijeron en United Airlines”, expuso.
Al llegar al aeropuerto de Newark, detalló que no lo dejaron tomar el vuelo a Reikiavik debido a que la prueba de antígenos que portaba era inválida, ya que él sin saberlo, necesitaba una PCR.
Haciendo retrospección, señaló que uno de los problemas fue que en Mundo Joven le realizaron dos itinerarios, argumentando que de solo haber hecho una reserva, no le habrían permitido pasar desde que abordó de Monterrey a Houston solo con la prueba antigénica.
“Me reprogramaron el vuelo, por lo que tuve que quedarme dos días en Nueva York, pagué una prueba PCR que me salió en 250 dólares. Aunque no tenía previsto ese gasto y sabiendo que era mí pase a Islandia, no lo pensé dos veces y me la hice.
“Gracias a Dios la aerolínea se portó excelente conmigo, me puso en un hotel las dos noches y al día siguiente hice todos los trámites correspondientes, salí negativo y mi siguiente destino era Islandia”, añadió.
Después de casi cinco horas y media de vuelo, Jorge Andrés aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Keflavík y al pasar por el área de migración, las autoridades le comentaron que no podía pasar con la PCR negativa.
“Me dijeron que necesitaba el certificado de vacunación y yo ni en cuenta, nunca me hicieron mención de ello en Nueva York o los organizadores del voluntariado. El representante mexicano encargado en Islandia me mandó un documento que avalaba mi participación en el voluntariado.
“Siendo sincero, en ese momento la pasé mal. Se sentía muy mala vibra porque se me quedaban viendo mientras iba escoltado por dos policías, en ese momento hasta me sentía un criminal, me mandaron a un cuarto aislado y comenzaron a cuestionarme”, señaló.
Después de tres horas en espera, los oficiales le comentaron que tras dialogar con sus superiores le ofrecieron dos opciones: irse en el primer vuelo disponible con dirección a Nueva York o que le sellaran el pasaporte que lo deportaría de por vida de Islandia.
“Sin pensarlo dos veces tomé la primera opción. Por mi cuenta, me tuve que regresar de Newark a LaGuardia, pagué un traslado de 135 dólares para poder recoger mi maleta que venía retrasada, todo este calvario lo viví sin ella, solo con una mochila en la que tenía una chaqueta y audífonos, es más, ni ropa traía”, contó.
Una vez que llegó al Aeropuerto de LaGuardia y recuperó su maleta, encontró por medio de American Airlines un viaje a Dallas, ciudad donde decidió permanecer unos días de visita con unos familiares en lo que planeaba su regreso a Monterrey.
“Esos últimos vuelos salieron de mi cuenta, fueron como entre 500 y 700 dólares ya que fueron de imprevisto, aunque mi objetivo era uno solo: regresar a México lo antes posible”, subrayó.
ERRORES Y ¿CULPABLES?
Al ser cuestionado sobre si hubo culpables en su amarga experiencia, Jorge Andrés reconoció que todos los involucrados cometieron errores puntuales, comenzando desde el desconocimiento de llevar una prueba PCR desde Monterrey.
“Ahí si te puedo decir que fue mí error, ya que en la hoja de información sí la piden. Por parte de la aerolínea, al momento de cruzar a Newark no comparten la misma información que Islandia, se supone son organizaciones profesionales y deben estar comunicados.
“La otra, si desde un principio me decían que ocupaba la vacuna, no me hacía la PCR, no gasto esos 250 dólares y me regreso inmediatamente a Monterrey. En esos momentos, nadie me hizo saber que era necesario estar vacunado para entrar a Islandia”, sostuvo.
Durante el proceso de selección de becas, una de las quejas más reiteradas tanto a personal del INJUVE como de Vive México es el “doble discurso” en el que te invitan a comprar tus boletos, al mismo tiempo que te piden no anticiparte ante la incertidumbre derivada por la pandemia.
Sobre estos dimes y diretes, el joven de 18 años confirmó las incoherencias y subrayó que el contar con información clara y concisa contribuyó a que muchos ganadores optaran por dar de baja su beca o posponer para el 2022.
“El Internet es un mar de información tanto verídica como falsa, nos correspondía investigar por nuestra cuenta, pero no siento que toda esa responsabilidad debía caer en nosotros, de haber sabido que Islandia no permitía países tercermundistas ni volteaba a ver la opción.
“O como el año pasado que le cancelaron a los casi 500 ganadores en vísperas que el 2021 tuviera un mejor panorama, cosa que pues no estamos viendo. Ya prácticamente gasté en los vuelos y fui hasta allá para solo regresar, me quedé con el mal de sabor de boca”, resaltó.
RESOLUCIONES Y MIRA HACIA EL 2022
Tras superar la “pesadilla islandesa”, relató que acudió a Mundo Joven para el reembolso de sus vuelos no concretados y luego de escribir su queja ante United Airlines, le notificaron que dentro de dos meses le depositarían el pago.
De parte de Vive México, consiguió la devolución de un anticipo que dio como parte de la cuota extra del voluntariado, mientras que con el INJUVE los coordinadores le garantizaron, después de llenar un formulario, que su beca seguiría vigente de cara al 2022.
“Hasta eso corrí con suerte, tengo un amigo que se iba a ir a Francia e Italia en octubre. Le cancelaron el voluntariado por temas de pandemia con demasiada anticipación y en los grupos de WhatsApp alcancé a leer más de 15 casos que se quedaron sin viaje.
“Esperemos que para el próximo año la mayoría de los mexicanos estemos vacunados. Me dejó atónito ver en el poco tiempo que estuve en Estados Unidos como la mayoría de la población ya no usa cubrebocas, literalmente puedes ir a una farmacia cualquiera y te inyectan, mientras que en México es toda una odisea”, expuso.
Para concluir, Jorge Andrés aprovechó la oportunidad para enviar un mensaje a los jóvenes ganadores de la Becas de Movilidad Internacional y reiteró tajantemente que en el 2022 “estará más que contento donde sea que le toque viajar”.
“Dentro de esta experiencia que tuve me llevaré cosas buenas y desagradables. Te puedo decir que no regresé a México con la mentalidad de no volver a viajar, volví con sed de revancha y el mejor consejo que les puedo dar a esos futuros viajeros es que desarrollen la paciencia y la resiliencia.
“Siento que hubiera sido una experiencia hermosa, pude disfrutar Islandia desde el cielo. Estoy muy agradecido por haber tenido mi primera oportunidad de viajar solo a nivel internacional y a pesar de no hacer mi voluntariado este 2021, aprendí más de lo esperado.
“Porque sé que vale totalmente la pena, luché por defender mi beca y me veo viajando en el 2022. Sé que la pandemia vino a empeorar muchas cosas y de no ser por este borlote, aprendí a ser paciente y reafirmé mis ganas de viajar”, sentenció.










