Los errores de la pandemia

El manejo de la pandemia del Coronavirus en Nuevo León ha presentado “las dos caras de la moneda”, tanto en éxitos como fracasos.
Si bien hubieron decisiones dignas de reconocerse como anticiparse a la Federación en materia del uso obligatorio de cubrebocas en espacios públicos o cancelar eventos masivos como el Pal’ Norte, también hubo algunos fallos.

 

UN MENSAJE ERRÓNEO

 

El 28 de febrero, un día después de confirmarse el primer contagio en el país, los directores de hospitales públicos y privados de Nuevo León se reunieron en el Hotel Sheraton para advertir de la inminente llegada de la enfermedad.
Manuel de la O Cavazos, titular de salud estatal, precisó que la movilidad era el principal factor de riesgo a considerar y señaló que independientemente de cuándo arribara el virus, el personal médico estaba preparado.
Sin embargo, durante la rueda de prensa ofreció algunas declaraciones que con el pasar de los meses “envejecieron mal”, debido al entonces escaso conocimiento del SARS-CoV-2.
“Sobre las personas que utilizan mascarillas en su día a día, esta medida no previene nada y solo contribuye a generar miedo y psicosis en los ciudadanos.
“La infección es menos agresiva que la influenza, le pido calma a la población y que no se dejen llevar por las fake news que abundan en Internet”, afirmó.

 

TRANSPORTE PÚBLICO, UN INTOCABLE

 

El sábado 25 de abril, De la O invitó a la rueda de prensa al entonces titular del Instituto de Movilidad y Accesibilidad, Noé Chávez Montemayor, quien anunció una serie de medidas preventivas para el transporte público ante el creciente número de casos, mismas que entraron en vigor el lunes 27.
“El Metro y Transmetro operarán de lunes a viernes en dos turnos: el matutino de 05:00 a 09:00 y el vespertino de las 16:00 a las 21:00, mientras que los sábados operarán de las 05:00 a las 16:00 horas. Las rutas urbanas, Express, EcoVía y suburbanas mantendrán los horarios de salida y arrancarán el turno matutino a las 04:00 y el vespertino a las 16:30 horas”, comentó.
Además de las medidas protocolarias como la higiene y el uso de cubrebocas, los taxis y servicios de aplicaciones móviles solo permitirían dos pasajeros como máximo, los cuales debían ir en la parte trasera del vehículo y añadió que en domingos y días festivos el servicio se suspendería en su totalidad.
“No son medidas para ganar popularidad. Su uso será exclusivo para trabajadores de empresas esenciales y esto contribuirá a romper la cadena de contagio lo más pronto posible”, sostuvo.
En el primer día con restricciones se “desató el caos” en la ciudad: rutas urbanas llenas, aglomeraciones en las paradas, sin sana distancia en el Metro y cientos de empleados llegando tarde a sus trabajados por las restricciones.
Tan solo tres días después, Chávez Montemayor se retractó y regresó el transporte público los domingos; sin embargo, el daño ya estaba hecho y los neoleoneses no perdonaron la pésima decisión que a largo plazo generaría un significativo aumento de contagios y muertes.
A pesar de las críticas de la ciudadanía, ex alcaldes y de los diputados locales y federales, la posición oficial era de férrea defensa al transporte público.
Conforme avanzó la contingencia cerraban negocios, limitaban horarios y capacidad y establecimientos como escuelas y estadios permanecieron sin operar, pero en ninguna de las actualizaciones se propuso una solución para la problemática de movilidad.
Para no abordar más en el tema e intentar detener los cuestionamientos se presentaron estudios y estadísticas que avalaban que este no era un foco de contagio y que en los vehículos particulares había más probabilidad de contraer Covid-19.
Casi 10 meses después, el Clúster de la Industria del Entretenimiento, Deportes y Alimentos (CIEDA) aprovechó su presentación de protocolos de reactivación para exhibir las falencias de las rutas urbanas y el Metro.
En esta, hicieron una simulación con un “camión lleno” derivado de sus constantes aglomeraciones y evidenciaron cómo la misma cantidad de personas aglutinadas en una unidad podían caber en giros como cines, casinos, gimnasios o salones de eventos con su respectivo distanciamiento social y aforo limitado.

 

EL MESÓN ESTRELLA

 

Uno de los mayores “dolores de cabeza” para las autoridades estatales en materia del Covid-19 ha sido el Mesón Estrella, mercado popular ubicado entre las calles Juan Méndez y Colegio Civil en el Centro de Monterrey.
Durante el transcurso de la pandemia, Hora Cero se encargó de evidenciar como en sus inmediaciones pareciera que nunca llegó un virus que contagió y provocó la muerte de miles de personas.
Aglomeraciones sin control, nulo distanciamiento social, mareas de clientes y comentarios como “el Covid nos la pela” entre los puesteros eran algunas de las eventualidades que se apreciaron desde el 30 de marzo hasta la fecha.
El 10 de abril en una reunión de gobernadores del Noreste se le cuestionó al “Bronco” sobre las medidas que implementarían para evitar que se propagase la enfermedad, en la que reconoció que en el lugar existía un “descontrol”.
“Vamos a poner horarios. Solamente se van a mantener los servicios básicos y que solo una persona acuda a hacer las compras y no toda la familia, no hay necesidad de amontonarse.
“Di instrucciones con el Secretario de Economía y Trabajo y hablé con los algunos comerciantes para llegar a acuerdos. Sabemos que muchos de ellos viven al día, pero siguen juntando un número considerable de personas”, declaró.
Tras el aviso del mandatario estatal a los comerciantes, el 15 de abril las autoridades municipales desalojaron a los vendedores ambulantes, sin embargo, tres días después estos volvieron a atiborrar los alrededores de Colegio Civil.
El 16 de mayo nuevamente se evidenció como al Mesón Estrella le seguía “valiendo madres” las indicaciones y salud de los nuevoleoneses, registrando aún más aglomeraciones que las de los dos meses anteriores.
Consciente de la situación, De la O afirmó tajantemente durante la rueda de prensa diaria que el mercado fungiría como un “foco de contagio” y reiteró que no obedecer el llamado a casa, las consecuencias serían graves.
“Se les puede morir un pariente y no deseo que ninguno de ustedes sufra una de estas pérdidas por no haber escuchado las indicaciones. De lo económico se pueden recuperar, de la muerte no”, sentenció.

 

EL FATÍDICO JULIO

 

El primero de junio comenzó con el anuncio de la nueva normalidad, en el que diversos giros no esenciales reanudaron actividades, cumpliendo una estricta serie de protocolos sanitarios, lo que trajo consigo un aumento considerable de la afluencia peatonal en el área metropolitana.
El “ridículo del mes” lo protagonizó el Parque Ecológico Chipinque, ya que después de anunciar con “bombos y platillos” su retorno, debido a las largas filas y el riesgo latente de un sobrecupo de visitantes, duraron solo dos horas abierto y por disposición de las autoridades estatales pospusieron su reapertura hasta nuevo aviso.
Dos días después, se desató un contagio entre reporteros que afectó a más de una decena, entre los que se encontraban representantes de Hora Cero, El Porvenir, Milenio, MVS, El Heraldo Monterrey y El Norte.
Este brote provocó un cambio total en las actualizaciones diarias, las cuales se seguirían llevando a cabo en el Palacio de Gobierno, pero ahora se cubrirían de manera virtual.
Dicho y hecho, la población siguió haciendo caso omiso de las advertencias, la desesperación imperó y trataron de rehacer su vida como si no existiera un virus que en ese momento ya había cobrado la vida de 344 neoleoneses.
Plazas comerciales llenas, calles del primer cuadro de Monterrey abarrotadas por personas de todas las edades y bares clandestinos eran algunos de los males derivados por apurar la reactivación económica.
Con el fin de mantener estable el sistema hospitalario, “El Bronco” anunció el jueves 2 de julio una nueva serie de medidas para disminuir tanto la movilidad como los contagios.
Comercios, servicios y mercados ambulantes con actividades no esenciales, suspendieron labores entre las 22:00 y las 05:00 horas, y cerrarían por completo los sábados y domingos, mientras que para los restaurantes también aplicaría el mismo horario, pero en los fines de semana ellos podrían operar exclusivamente para servicio a domicilio.
Además, se prohibió el ingreso a dichos establecimientos a la población de riesgo, compuesta por menores de 12 años, embarazadas y adultos mayores de 65 o más.
También se restringió la presencia de personas en la vía pública después de las 22:00 horas, los cuales se justificarían solamente por motivos de traslado médico, centros de trabajo autorizados, compra de productos esenciales o visita a refugios y lugares de asistencia social.
Las restricciones poco o nada contribuyeron para apaciguar la intensidad del virus, el paro de actividades en fin de semana solo provocó que entre semana aumentaran los establecimientos abarrotados.
Durante esas fechas se apreció a un doctor De la O molesto porque la entidad no dejaba de registrar jornadas de récords, dónde las cifras superaban los 800 casos y 40 decesos por día, así como un aumento considerable de las hospitalizaciones.

 

UNA DELEGADA EVASIVA

 

El 19 de enero de 2021 se presentó una oportunidad única, por primera vez en meses, Karla López, delegada del IMSS en Nuevo León, comparecía ante los medios de comunicación ya que, desde que arribó al cargo, no había ofrecido entrevistas o conferencias de prensa salvo contadas apariciones junto a De la O.
Las dos preguntas eran puntuales: ¿por qué no se han cambiado los protocolos de donación de plasma y permitir las donaciones directas para pacientes enfermos de Covid-19 internados en el IMSS? y ¿cuál es el índice de mortalidad en el IMSS-NL en casos Covid-19? Ninguna fue contestada.
Persistía la duda del motivo por el que un paciente Covid en un hospital del IMSS no puede recibir una donación directa de plasma conseguida por sus familiares, ya que el protocolo marca que existe una lista de espera que, en muchas ocasiones, no permite que aquellos que consiguieron el donante lo reciban.
Ante esto, López respondió con una evasiva: “Es porque la unidad médica de alta especialidad es donde se encuentra el Banco de Sangre y todas las donaciones, sean de plasma sangre o cualquier inmunoderivado tienen que cumplir con cierta normatividad apegados a la Ley General de Salud y todo lo que rige en ello.
“Entonces la Unidad Médica que cuenta con el Banco de Sangre es la que tiene todos los elementos aprobados y autorizados para que se lleven a cabo todas las donaciones con toda la bioseguridad para los pacientes.
“Es por eso que ahí se llevan a cabo todos los procesos para la donación del plasma, las otras unidades no cumplen con esto, por lo que no se puede realizar el protocolo en ellas”, afirmó
Sobre el índice de mortalidad por Covid-19, la delegada fue más ambigua y ni siquiera pudo dar un número concreto: “en general, en el estado de Nuevo León, la letalidad es una de las más bajas en el país estamos con una tasa de letalidad muy por debajo de la nacional”.

 

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