Perforar ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) para el llamado “huachicoleo” no es tan complicado, casi cualquier trabajador de la industria sabe cómo hacerlo. El problema es el nivel de peligro que conlleva, lo que aleja a muchos de arriesgarse a obtener este dinero fácil.
Robar combustible de un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) es tan riesgoso como sencillo, sólo se necesita contar con el equipo adecuado, los conocimientos básicos que se obtienen laborando en la industria petrolera… y el valor para hacerlo.
Trabajadores sindicalizados de Pemex y de compañías que le prestan servicios a la empresa consultados por Hora Cero, quienes solicitaron el anonimato, revelaron algunas de las formas más comunes para el robo de gasolina.
Las fuentes, quienes aclararon que nunca han participado en este delito, explicaron que las técnicas para “picar” el ducto las conocen todos en el sector, sin embargo, muchos prefieren resistir la tentación económica de ingresar a esta actividad por los riesgos que conlleva.
“En este trabajo perder una mano es lo más barato en lo que te puede salir un accidente, aquí los riesgos siempre son mortales”, aseguró un empleado de Pemex que labora como “diablero”, nombre que se le da en el argot petrolero a los especialistas en la soldadura de ductos.
Los trabajadores consultados explicaron que el primer paso para ingresar al mundo del robo de combustible es ubicar una zona despoblada y de poco tráfico cercana a donde pasan los ductos, mismos que están identificadas con los letreros amarillos de advertencia colocados por la paraestatal.
Las fuentes revelaron que contrario a la creencia generalizada, los ductos siempre llevan producto que, en el caso de los estados de Nuevo León y Tamaulipas, puede ser desde gas natural, gasolina refinada y Nafta ligero y pesado, una sustancia que sirve como base para la elaboración del carburante.
Algunos de los ductos que se ubican en la región conectan la refinería de Cadereyta, la Central de Medición Km. 19 de Reynosa y una refinería ubicada en Peñitas, Texas, donde se envía el Nafta ligero y pesado para la elaboración de gasolina.
El motivo por el que siempre hay producto y presión en el tubo es porque aún y las válvulas puedan cerradas y las bombas apagadas, generalmente dentro de la línea queda combustible almacenado o “empacado”.
Esto aumenta el riesgo para las personas que decidan perforar el tubo para robar combustible, pues al no hacerlo de la manera adecuada pueden tener un percance generado por la presión que existe y que puede llegar a ser de, al menos, 600 libras por segundo.
Encontrar el ducto tampoco es tan sencillo: como una medida de seguridad el letrero que Pemex coloca solo es una referencia del área donde se encuentra el ducto que, en algunas ocasiones, llega a estar hasta a dos metros de distancia del señalamiento.
Para encontrar la tubería se utilizan varillas de acero con las que se perfora la tierra hasta encontrar el tubo, aunque también hay veces en que este trabajo no es necesario pues alguien dentro de la empresa ya les filtró a los delincuentes la ubicación exacta de la línea.
Tras excavar y llegar a la tubería se tiene que saber qué tipo de combustible lleva, lo que se logra con algunos números de identificación que Pemex coloca en los mismos.
Tras descubrir el ducto, que está bajo tierra, se utiliza un tubo de acero de dos o tres pulgadas de diámetro y entre 15 y 30 centímetros de longitud.
Un extremo de esta tubería se solda al ducto mientras que el otro tiene que contar con una rosca.
Una vez que se ha soldado el tubo se comienza a perforar metiendo la broca dentro de la tubería que se acaba de colocar.
Para realizar la perforación se puede usar un taladro y una broca normales, sin embargo, existe un equipo llamado “hot tapping machine” que reduce los riesgos en esta parte del trabajo.
Estos taladros pueden comprarse en internet por menos de 150 dólares (2 mil 900 pesos), pero los adecuados, pues soportan las fuertes presiones en las que opera el ducto, cuestan hasta mil dólares (19 mil 400 pesos).
Además, al perforar a bajas velocidades, estos taladros evitan la generación de chispas que pueden provocar un estallido. De hecho, es este equipo el que Pemex utiliza para sus labores.
Además de la “hot tapping machine” es necesario contar con una bomba hidráulica que le da energía al taladro, misma que puede instalarse en la caja de cualquier pick up.
Los trabajadores consultados revelaron que los accidentes registrados en el centro de la República son, precisamente, porque la persona que realiza la perforación del ducto usa un taladro y una broca normal que puede generar una chispa.
Buscando reducir este riesgo, quienes usan los taladros normales utilizan una técnica que consiste en agregar aceite a la broca, con lo que evitan que la rebaba de metal del tubo al ser perforado genere alguna chispa.
Aquí es donde el trabajo se vuelve peligroso, pues como el ducto opera a presiones muy altas, al momento que sea perforado liberará gasolina a muy alta velocidad y quien hace esta labor tiene que estar listo para quitarse pues, seguramente, el taladro saldrá volando.
Ya con el chorro de producto saliendo por el hoyo que se hizo, se instala en la orilla con rosca una válvula de alta presión que permite cerrar y abrir el flujo de combustible.
A esta válvula se conecta otra que se le conoce como una válvula check, misma que impide que el producto se regrese al ducto.
Posteriormente se coloca un adaptador macho que es donde se conecta una manguera que puede ser de una, dos y hasta tres pulgadas de diámetro.
La longitud de esta manguera depende de las necesidades de los delincuentes, pues son estas líneas las que llevarán el combustible robado a las pipas, bidones o contenedores que se usan para almacenarlo y transportarlo.
El diámetro de las mangueras es importante pues mientras menor sea, más rápido llenará los contenedores, pues el chorro saldrá a mayor presión; sin embargo, también aumenta el riesgo de un accidente.
Los trabajadores consultados indicaron que en esta actividad hay todo tipo de grupos, desde los que trabajan de forma más artesanal y con un nivel de riesgo mayor, hasta los que cuentan con contactos en Pemex, tienen “hot tapping machines” e, incluso, sistemas para “engañar” los sensores que la paraestatal tiene instalados para detectar el momento en que sus tuberías son perforadas.
La forma en la que estos sensores funcionan es detectando cualquier baja de presión en el ducto generada por una perforación, lo que detona una alarma.
Para engañar estos sensores lo que los delincuentes hacen es colocar dos válvulas, una para sacar el combustible y otra para inyectar agua al tubo, con lo que no hay variaciones en la presión del tubo y no se encienden las alertas.
Los trabajadores consultados indicaron que hace años eran más común que grupos de delincuentes se acercara con ofertas para participar en este delito, sin embargo, esto ha disminuido pues ahora las bandas ya cuentan con más personas que tienen los conocimientos para cometer el robo.
De todas formas, los riesgos persisten, precisamente por la confianza en la que caen algunos de los encargados de perforar los ductos.
Contrario de otras actividades, la labor petrolera es altamente riesgos y más cuando se realiza clandestinamente, como lo es en el robo del combustible.















