El domingo 14 de diciembre no todo fue alegría con el triunfo de los Rayados de Monterrey, ya que hubo aficionados que sufrieron tras el encuentro.
César Antonio Rangel de la Rosa es un fiel seguidor del equipo rayado, tuvo que soportar junto con su familia las bajas temperaturas debido a que integrantes de la afición de Cruz Azul provocaron daños al autobús donde viajaban y las autoridades no tomaron cartas en el asunto.
“Cuando se terminó el juego en el estadio estábamos estacionados al lado y al salir el autobús los seguidores de Cruz Azul comenzaron a apedrearlo, había policías y todo, pero no hicieron nada, falló la protección de los elementos de seguridad, nos mandaron a la boca del lobo, nos apuraban a salir, a pesar de que nos faltaban cuatro muchachitas y le dijeron al chofer ´acelérale duro porque adelante los están apedreando´, en lugar de haber ido ellos a controlar la afición, sabían que nos iban a apedrear, y nos exigían que nos fuéramos”, comentó.
Aún con sueño y cansado por el largo viaje, César mencionó que todos los pasajeros en el autobús tuvieron que tirarse al piso para no ser lesionados.
“Afortunadamente no hubo personas heridas, sólo daños materiales, pero las autoridades nos dejaron morir”.
Además a su regreso -por más de 10 horas- soportaron un intenso frío a pesar de ir preparados con chamarras y algunas cobijas.
“En el camino hubo mucho frío, la verdad que pasar toda la noche en un autobús en esas condiciones en esta época de invierno donde la temperatura era de cuatro, cinco grados, nos cubrimos como pudimos con cartón, porque el autobús traía calefacción, pero de nada sirvió porque el aire frío entraba por las seis ventanas que estaban sin vidrio”, comentó en tono molesto.
Los autobuses eran rentados y el monto de los daños en la unidad asciende a aproximadamente 10 mil pesos, ya que también el cristal del frente fue estrellado y al menos otros cinco camiones reportaban lo mismo, pero no hay a quién cobrarle.
SE QUEDÓ FUERA POR
FALTA DE BOLETOS
Pero no sólo el ataque a la unidad dejó un mal sabor de boca, y es que don César no pudo ingresar al estadio para presenciar la coronación de los Rayados de Monterrey quienes vencieron por 2-1 al Cruz Azul en el juego de vuelta de la Final 2009 y con un marcador global de 6-4.
Un líder de la afición prometió venderles boletos a 300 pesos, pero al momento de llegar a aquella Ciudad les comunicó que no pudo conseguirlos, por lo cual sólo ingresaron su hija, sobrino y hermanos.
“Cuando llegamos se hizo un conflicto, porque no había boletos, el chavo que nos prometió el boleto nos regresó el dinero, pero ´nos dejó chiflando en la loma´ y en la reventa estaban de mil 500 a 2 mil pesos”, dijo.
El vecino del Fraccionamiento La Purísima, en el municipio de Guadalupe pagó 480 pesos de transporte con tal de presenciar la final de futbol mexicano aunque sus planes no resultaron.
“Se quedaron muchos regiomontanos fuera del estadio, tuve que ver el partido desde un restaurante ahí cercano, y al término inmediatamente regresé al autobús, ya que sólo conseguí cinco boletos en reventa, a mil 600 cada uno, y se los dí a mi familia, estamos hablando de un boleto que en taquilla tiene un valor de 130 pesos”, dijo.
César salió del área de la Macroplaza el sábado 13 a las nueve de la noche y llegó a la Ciudad de México a las 12 del mediodía, acompañado por más de cuatro mil seguidores rayados quienes salieron de distintos puntos del área metropolitana.
Al mediodía del lunes 14 regresó a Monterrey donde descendió del autobús frente a la Catedral del Estado, acompañado por su hija Cynthia, otros familiares y seguidores del equipo rayado quienes seguían entonando los cantos de gloria y se encontraban en la parte superior de los camiones, portando orgullosamente su camiseta azul con blanca.
Posteriormente alrededor de las 17:30 horas se sumaron a las filas del desfile para acompañar a los jugadores de Rayados donde festejaron el título del Apertura 2009.



