Estaba un día El Apuntador seguro de que estaba todavía en nómina en un medio de comunicación en México, de esos que vivieron por décadas del erario con el PRI y el PAN en el gobierno federal, cuando supo de una lluvia de demandas laborales contra el Grupo Milenio, brazo de Multimedios.
Pero antes del tema hay que aclarar que la empresa de mi brother Francisco “Pancho” González no es el único periódico que está atravesando un grave crisis en la industria editorial de la prensa diaria, también ha habido salvajes recortes en El Norte, Reforma y El Universal, por citar los más importantes.
Hasta Hora Cero hizo un recorte hace dos años por diferentes factores, entre ellos, la devaluación del peso frente al dólar que impactó en un incremento en los precios de la materia prima de importación, y la inseguridad que redujo la inversión en la publicidad privada.
Volviendo de Multimedios, resulta que primero hubo un acuerdo para mantener en secreto el despido y, sobre todo, la indemnización -inferior a lo que marca las leyes del trabajo-, que recibirían 240 empleados de Grupo Milenio rasurados, pero la verdad fue destapada en un blog.
El autor de los siguientes textos es Daniel Taborda, profesor en periodismo de la Universidad Panamericana de la Ciudad de México, que evidentemente tuvo acceso a información de primera mano de uno de los trabajadores afectados.
El artículo fue titulado “Tormentoso Milenio” y enseguida se reproduce:
Finalmente no hubo acuerdo entre el Grupo Milenio y los 240 trabajadores despedidos. El lunes 24 y martes 25 de septiembre tras escuchar la propuesta de la empresa que le transmitieron los abogados a los diferentes grupos de cesanteados, acordaron iniciar la lluvia de demandas contra la empresa a partir del 8 de octubre.
Con esta decisión, ex empleados del grupo editorial que dirige Carlos Marín no sólo echan por tierra la falacia de “renuncias voluntarias” que les hicieron firmar aquella larga noche del 17 y 18 de agosto, sino también el acuerdo de confidencialidad por lo que es de prever que en las próximas horas el conflicto que hasta ahora se mantuvo más o menos en silencio, estalle a nivel de redes sociales y medios tradicionales.
¿Cuál fue la gota que colmó el vaso de agua?
“I.R”, el abogado-vocero de Milenio ofreció mejorar, en promedio, entre 20 y 30 mil pesos el monto de la indemnización que pagó el Grupo en concepto de “renuncia”.
Los diferentes grupos de ex trabajadores que asesoran abogados de la Ciudad de México, en la zona de Tlacotalpan, consideraron “agresiva” la propuesta patronal puesto que, en promedio, se les ha liquidado 32 por ciento menos de lo que establece la ley.
Ejemplo: un periodista con más de diez de servicio al que se le debería haber resarcido el daño con una indemnización de 235 mil pesos se le pagó 159 mil 800 en concepto de “renuncia” y secrecía.
Hay quienes también incluyen en la demanda la exigencia del pago de colaboraciones que la empresa nunca hizo efectiva.
Por caso, una editora de la página web, con casi 16 años en la empresa, reclama una serie de colaboraciones que realizó a lo largo de su carrera en las plataformas de televisión y radio, además de columnas en el impreso y edición de suplementos.
Las demandas por despido improcedente que por estas horas redactan los abogados de las hasta ahora “células durmientes” incluyen el cálculo de otros conceptos tales como salarios caídos, vacaciones impagas, fondo de ahorro, proporcional de aguinaldo, etcétera.
Esta demanda genérica, cuya nominalización iniciará el lunes 8 de octubre, estará acompañada de la “bulla”. La ejecución de la campaña, ya diseñada, estará a cargo de un grupo de ex editores y cartonistas, por lo que es previsible que la operación tenga un toque de humor.
Semanas antes, el mismo autor había escrito en su blog:
Si bien es un tema que casi no ha tenido visibilidad, la crisis de los despidos en el Grupo Milenio se encuentra en un estado larvario con pronóstico de alta exposición a partir de la semana del lunes 24 de septiembre.
Luego del impacto inicial que supuso para la planta de trabajadores las cesantías en la larga noche del 16 al 17 de agosto, y el 30 de agosto, una quincena después, en Guadalajara, desde hace días la mayoría de los cesanteados ha comenzado a blindar su defensa.
Recordemos el origen del conflicto. A los hoy despedidos les obligaron a firmar un documento de dos puntos: conformidad de percibir finiquitos por debajo de lo que establece la ley y mantener la confidencialidad de lo sucedido.
No hubo previo aviso. Se enteraron esa misma noche. No les dieron oportunidad de buscar un trabajo mejor. No es lo mismo buscar empleo con trabajo a que hacerlo como desempleado.
El referido texto no consigna la palabra despido, sino “renuncia”, más la cláusula de secrecía. Es decir: no contar nada de lo que acá se lee.
Abogados mediante y en grupos de no más de nueve o diez personas, los trabajadores han articulado en los últimos días una estrategia consistente en demostrarle a la empresa primero, y llegado el caso al juez y a la opinión pública, que es imposible que por una cuestión de “revelación colectiva”, como ironiza uno de los periodistas con los que mantengo contacto, se les haya ocurrido a todos a la vez, decirle adiós a la empresa.
Este proceso de acumulación de fuerzas plantea un nuevo escenario. Los cesanteados pondrán sobre la mesa la figura del despido improcedente, injustificado, por lo que el valor de la indemnización, obviamente, aumentará exponencialmente en función de antigüedad, salario, etcétera.
Estos acontecimientos que dan un nuevo sentido al conflicto arrojan luz en otros frentes. Por ejemplo, al cruzar los dramas individuales en una trama colectiva, los cesanteados descubrieron que en sus recibos de nómina consta que están sindicalizados, cuando en Milenio, a decir de los informantes, no existe sindicato ni líder sindical.
Convivieron con un sindicato fantasma, pero que cobra y que no atinó ya no a defender, sino ni siquiera a informar que venía el recorte de la plantilla. Modalidad habitual en Guadalajara, en donde algún “periodista independiente” ha sido funcional a este tipo de maniobras.
El otro actor, el patrón, como publicara en este blog (ver “Las tripas de Milenio”) argumentó por aquellos días que el ajuste de personal obedecía a “una profunda transformación empresarial debido a la obligada reconversión digital y tendencias que enfrentan los medios periodísticos en el mundo, así como al crecimiento de nuevas empresas de comunicación del Grupo Multimedios”.
No obstante, y ante el prudente silencio que impone este momento de acercamientos, que impulsa el abogado de la empresa “I.R.”, es público y notorio que Milenio ha sido un grupo editorial anti-López Obrador en los tres últimos sexenios. En este contexto prevén que a partir de 2019 habrá un “recorte duro” de gastos en la publicidad oficial.
El pacto de confidencialidad en este nuevo escenario está, como se ve, roto. Periodistas y cartonistas que trabajaban en uno de los tantos suplementos diseñaron una campaña de denuncia que harán pública, si algo sale mal a partir del lunes 24. Una de las idea-fuerza de esta operación mediática será el número de despedidos: 240.
Hasta ahí los artículos del académico Taborda, pero hay que aclarar que hubo otros despedidos que no están metidos en ese costal de inconformes, como las editoras Daniela Mendoza y Araceli Carrillo, de Milenio Monterrey… y varios más.
MARIO GAMEZ SIN LLENADERA
No conforme con tener un contrato de publicidad para su empresa familiar Dominio Radio, y otros que anda buscando a nivel personal, quien se le tiró al cuello a Radio y Televisión Nuevo León (Canal 28) fue el conductor Mario Gámez.
Pero antes hay que meter contexto recordando que Gámez fue despedido hace ya varios años de Multimedios donde era jefe de noticias y conductor del Telediario matutino, por temas ajenos a los contenidos editoriales.
En esa ocasión el señor González, como se le conoce a mi amigo “Pancho” en los pasillos de Paricutín y 2 de Abril de la colonia Roma, lo puso de patitas en la calle cuando colmó su paciencia.
Además de hacer negocios con una empresa “suya de su propiedad” de panorámicos usando a Multimedios para suavizar las negociaciones y la firma posterior de contratos con dependencias estatales y alcaldías no semanales, ni mensuales ni bimestrales ni semestrales, ¡sino anuales!
Volviendo a su ardor, perdón, su comentario, resulta que al conductor de Dominio Radio no le gustó la conformación del consejo consultivo de RTVNL que dirige Osvaldo Robles.
Y peor, su mala leche lo hizo despotricar en vivo contra Robles y contra el presidente del consejo Celso José Garza, actual secretario de Extensión y Cultura de la UANL a quien no bajó de “reporterillo de culturales” antes de asumir su alto cargo en la Máxima Casa de Estudios.
La ignorancia de Gámez quedó de manifiesta pues, mientras él era despedido de Multimedios, “Pepe” Garza estudiaba una maestría y un doctorado en España.
Y no solamente eso, colaboraba en medios impresos de prestigio en la Madre Patria y México, además de tomar cursos con periodistas de la talla Jon Lee Anderson, Premio María Moors Cabot, de la prestigiada Universidad Columbia de Nueva York, y con “nada más y nada menos” Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura.
Hay niveles entre quien critica a través de sus micrófonos y el doctor “Pepe Garza”. ¿Todo porque no fue invitado a pertenecer al consejo consultivo del Canal 28? En buena parte, porqueeeee…
Porque su hostil postura radial contra RTVNL viene desde que perteneció al equipo de transición del actual gobernador en en el tema del Canal 28 y no logró lo equivalente el tiempo que perdió.
Hasta en las patas se llevó a Clara Villarreal, quien trabaja en Dominio Radio al frente de un programa, también miembro del consejo consultivo integrado por Robles, mismo que lo puso como energúmeno.
El conductor naranjero no tiene llenadera, además de un ego… que ni Obama.
SEMANA DE LA COMUNICACIÓN EN LA FCC
En Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) se llevó a cabo la semana del 1 al 5 de octubre una serie de paneles dentro de la Semana de la Comunicación en el marco del 40 aniversario de la institución.
Y hubo de todo, como el acierto de invitar a políticos y funcionarios de moda como Judith Díaz y Tatiana Clouthier, del equipo del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, así como al secretario de Seguridad Pública y Fiscal General del Estado, Bernardo González, Gustavo Adolfo Guerrero, respectivamente.
También estuvieron hablado de la comunicación que se espera en la cuarta transformación de AMLO, los diputados federales Víctor Pérez (PAN), Santiago González (PT); el legislador local Asael Sepúlveda (PT) y Juan Manuel Alvarado, expresidente estatal del desaparecido Partido Encuentro Social.
Desde Miami, Florida, vino el exalumno de la FCC Marcos Martínez Chacón, periodista digital de la empresa de comunicación BBC con sede en Londres, de prestigio a nivel mundial, quien participó en un panel sobre el tema que domina laboralmente,
Y fue precisamente en este evento donde Juan Antonio Martínez, director del periódico ABC de Monterrey (no vayan a creer que de España), dio pena ajena por tres razones en opinión de los organizadores y asistentes. Y aquí van:
La primera: no iba preparado sobre el tema y enseñó el cobre. Dos: demostró no tener la mínima experiencia como moderador. Y la tercera estuvo peor: omitió presentar a cada uno de los panelistas y se agarró como loco al tomar el micrófono.
Por cierto y para conocimiento de los que acudieron el día de la inauguración, los invitados fueron Martínez Chacón y los ex directores de la FCC, catedráticos y conocedores del tema, Ana Carmen Márquez y Fernando Esquivel.
Algo que llamó la atención en la intervención de Esquivel fue que estaba a favor de la desaparición de las facultades de comunicación porque, aunque sea una realidad a medias, aseveró que cualquier hijo de vecino puede ejercer el periodismo con un celular en la mano. ¡What!
Y en otro panel abordaron el tema de la violencia de las barras en el futbol los periodistas Ismael López, Antonio Nelly y Pedro Piña, éstos dos últimos de Televisa Monterrey. O sea, hubo panelistas de dulce, de chile y de manteca.
Bien por la Facultad que coordina Francisco Valdez Rincón, en las funciones de director. Y mención aparte la buena producción y las transmisiones en circuito cerrado y en vivo para Facebook del Centro de Producción Audiovisual a cargo del maestro David Galaviz, y estrellita en la frente para sus muchachos.
Aunque en redes sociales el maestro Iñaki Alzugaray nunca está conforme y siempre buscará por donde jo… robar sobre eventos donde, casualmente, no es requerido ni como encargado de producción y tampoco como moderador o panelista. ¡Lástima Margarito!
Por cierto algunos consejeros de la FCC se quejan de que, paradójicamente, Angel Quintanilla como presidente del órgano consultivo externo no les pidió su consejo, ni los convocó para organizar, elegir o proponer a invitados a Semana de la Comunicación.
Porque si bien hubo aciertos ya mencionados, otros invitados como Andrés Meza, Angelica Valle, Luis Padua y Antonio Martínez, por citar algunos, repiten y repiten como si no hubiera otros panelistas que aporten sobre con temas actuales. Y que están, algunos, empolvados y pasados de moda.
Habrá que ver si el cargo de presidente del consejo consultivo externo ya caducó. O Quintanilla es inamovible y estará por los siglos de los siglos… O como el Papa hasta que muera.
Y ahora va la gustada pregunta de la quincena: ¿Quién es el fotógrafo que anda con el Jesús en la boca porque ya se supo que fue el responsable de la edición y difusión de una imagen de muy mal gusto de la diputada Claudia Tapia, misma que circuló en varios chats de WhatsApp del Congreso?
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