El asesinato de la pequeña Ana Lizbeth Polina sacudió a la sociedad de Nuevo León, que no daba crédito que una niña de 8 años fuera víctima de un delito de este tipo. Ni siquiera la detención del presunto responsable, un ex Policía de Monterrey, ha apaciguado las voces que existen justicia y un castigo ejemplar.
Pasaban de las siete de la tarde del pasado domingo 15 de julio cuando Jesús Polina López fue a buscar a su hija Ana Lizbeth Polina Ramírez para llevarla a cenar; jamás se imaginó que no la encontraría y mucho menos, que nunca más la volvería a ver con vida.
Al llegar a la caseta de la ruta 527, ubicada sobre la calle Vista del Cielo en la colonia Vistas del Río -en donde la madre de Ana labora- preguntó por la menor pero la mujer no supo dar razón de la niña de 8 años.
Era común que los domingos -desde hace dos años- Ana Lizbeth acompañara a su madre a la caseta de la ruta 527; mientras la mujer se desempeñaba en sus labores, Ana jugaba al exterior.
Nunca había pasado algo extraño, inclusive cuando la niña se aburría emprendía el camino a casa que se ubica a sólo unos metros de la caseta.
Pero ese día fue diferente, Ana Lizbeth desapareció sin dejar rastro, sin que una sola persona pudiera dar razón de ella.
Comenzaron a buscarla en unos juegos cercanos y en las calles aledañas así como en el trayecto del lugar de trabajo de la madre a la casa, pero no tuvieron éxito.
A través de una cámara de video vigilancia pudieron apreciar que la niña se fue acompañada de un hombre a quien no lograban identificar.
Los vecinos se sumaron a las labores de localización y después de aproximadamente dos horas, decidieron reportar el hecho al 911.
La incertidumbre y la angustia poco a poco invadían a los padres de la niña Ana Lizbeth, quienes esa noche perdieron el sueño pero no la esperanza de encontrar a su hija.
Apoyados por la Policía del municipio de Juárez transcurrieron las horas y se esfumó la madrugada, sin embargo, ni con la ayuda de los uniformados pudieron localizar a la pequeña.
Fue así que a primera hora de la mañana interpusieron la denuncia en el CODE de ese municipio y los agentes estatales emitieron la alerta Amber para que la ciudadanía ayudara a la localización de ‘Anita’.
Los vecinos hicieron su parte pegando fotografías de la niña en todo el sector, pero tampoco lograron obtener ni una pista.
El lunes 16 siguieron con la búsqueda apoyados con elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones, Ejército Mexicano y compartiendo información a través de diversas redes sociales.
Para el martes 17 de julio se dio a conocer la amarga noticia: Ana Lizbeth fue hallada muerta dentro de una bolsa de plástico en un monte baldío cercano al domicilio.
La tragedia sacudió a la sociedad regiomontana y trascendió a otros estados de la república, en donde los ciudadanos exigían justicia y castigo para el asesino de la pequeña ‘Anita’.
Finalmente, los padres de Ana Lizbeth, familiares, amigos y vecinos, le dieron el último adiós en un velorio que duró menos de dos horas y posteriormente partieron al panteón Jardines de la Sierra a la última morada.
Entre llanto, resignación, furia e impotencia, poco a poco fue bajando el ataúd mientras flores blancas caían en la tumba.
EL ASESINO
A unos 80 metros de donde fue encontrado el cuerpo de la niña Ana Lizbeth, agentes policiales catearon un domicilio donde -según los vecinos- vivía un hombre con las características del presunto secuestrador y asesino.
Ya transcurrían las primeras horas del miércoles 18 de julio, cuando los agentes acordonaron el área y comenzaron con el análisis del sitio.
Un día antes, había circulado una fotografía en donde se apreciaba el rostro del presunto plagiario.
En primera instancia, las autoridades determinaron que el hombre era de tez blanca con barba y bigote, vestía gorra y playera negra, así como una bermuda en color azul.
Horas más tarde de ese mismo miércoles, el fiscal general de Nuevo León, Gustavo Adolfo Guerrero Gutiérrez, revelaría que el hombre ligado al plagio y asesinato de ‘Anita’, presuntamente sería un taxista ex Policía de Monterrey, con antecedentes penales y quien había estado preso por abuso sexual.
Siete años tras las rejas con al menos otros dos antecedentes por abuso contra menores de edad, era la ficha delictiva de ese hombre que truncó los sueños de Ana Lizbeth.
Ante la indignación de los regiomontanos, Guerrero Gutiérrez aseguró que después de ser capturado, el presunto asesino alcanzaría una pena por más de 60 años en prisión, pues actuarían con todo el peso de la ley.
LA CAPTURA
Mientras los padres de Ana Lizbeth no podían reponerse del dolor por haber perdido a su hija, la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León ofrecía una recompensa de medio millón de pesos a quien aportara datos que permitan la captura del asesino.
Las autoridades identificaron al presunto homicida como Juan Fernando “N”, de 37 años de edad, quien vivía en el municipio de Santa Catarina con otros familiares.
Y así, por medio de una llamada anónima fue como se logró la detención la madrugada del pasado jueves 19 de julio.
La Fiscalía General de Justicia del Estado, dio a conocer que tras un gran despliegue operativo, elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones encontraron a Juan Fernando “N” sentado bajo un árbol.
La captura se dio alrededor de las 2:00 horas del jueves al exterior de una tienda de conveniencia ubicada sobre la avenida Díaz Ordaz y Benito Juárez en Santa Catarina.
Una hora más tarde, Juan Fernando fue internado en el Centro Preventivo de Reinserción Social Topo Chico como una medida cautelar para evitar una posible fuga.
NADIE SUPO
A pesar de que las autoridades aseguraron que se llevó a cabo un importante operativo de la Agencia Estatal de Investigaciones para detener a Juan Fernando “N”, en el lugar donde lo detuvieron nadie vio nada fuera de lo normal la madrugada del jueves 19 de julio.
En una visita realizada a la tienda de conveniencia ubicada en el cruce de las avenidas Diaz Ordaz y Juárez, donde las autoridades indicaron que se ubicó al presunto homicida, no se pudo encontrar a una sola persona que haya visto el momento de la detención.
Un empleado de una gasolinera ubicada en este lugar -quien no quiso dar su nombre- dijo que estuvo trabajando durante la madrugada y no se percató de ningún movimiento policial entre las 2:00 y 3:00 horas de ese día.
Incluso una empleada de una tienda de conveniencia aseguró que después de revisar los videos de vigilancia de las cámaras que están instaladas en su local comercial, no apreció movimientos de patrullas en el exterior.
LA POLÉMICA
El actuar de las autoridades fue duramente cuestionado por la sociedad, pues no daban crédito a que dejaran transcurrir más de 10 horas para emitir la alerta Amber y que no hubiera coordinación entre las autoridades.
Luego de los cuestionamientos, el secretario de Seguridad Pública de Juárez, Teodoro Jaimes Martínez, dijo que la corporación a su cargo no recibió una denuncia formal hasta el lunes 16 de julio.
Guerrero Gutiérrez también aseveró que la denuncia en el CODE se interpuso hasta la mañana del lunes 16, pero que habrían de investigar una posible negligencia por parte del municipio.
No obstante, darían todo el apoyo a la familia Polina Ramírez para cubrir los gastos funerarios y otras cuestiones relacionadas con la tragedia.
En tanto que la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León condenó el asesinato de Ana Lizbeth y llamó a las autoridades a actuar de manera exhaustiva para que el caso no quede impune.
La CEDHNL investiga de oficio las posibles negligencias en las que pudieron incurrir las autoridades de Seguridad Pública del municipio de Juárez y de la Fiscalía General de Justicia en el Estado.
Se indagará de acuerdo a los protocolo del organismo en caso de no haber atendido con diligencia y oportunamente, la denuncia sobre la desaparición de la víctima.
‘QUE SE CUIDEN’
Ante el hecho que sacudió a la sociedad regiomontana el secretario de Seguridad de Juárez, Teodoro Jaimes Martínez, recomendó a la ciudadanía cuidarse.
“Pues que se cuiden todos, tenemos que tener mucho cuidado con nuestros hijos, no confiarnos de absolutamente nadie, debemos estar siempre alertas y pendientes de dónde están nuestros hijos, qué hacen, con quién van, con quién se juntan”, recomendó.
Dijo que difícilmente los niños estarán bajo algún cuidado si los mismos padres no se encargan de velar por la seguridad de los menores, por lo que es necesario una vigilancia estrecha para evitar sucesos como el de Ana Lizbeth.
Después de la desgracia para la familia Polina Ramírez, el municipio de Juárez, en coordinación con el estado y la federación, implementarán un operativo permanente
“Ante este tipo de hechos implementaremos operativos con la Agencia Estatal de Investigaciones y el Ejército Mexicano, para mejorar la seguridad y que no vuelva a suceder una situación de esta naturaleza”, acentuó.
Jaimes Martínez explicó que abarcarán todo el territorio recorriendo cada uno de los rincones para detectar cualquier tipo de ilícito y actuar con justicia y legalidad.
‘Urge debatir pena de muerte
y cadena perpetua’: Samuel
Por Emanuel Suárez
El secuestro y asesinato de Ana Lizbeth Polina Ramírez de ocho años de edad no sólo sacudió a la sociedad regiomontana, también despertó el debate de unos de los temas más controvertidos en materia penal: la pena de muerte y la cadena perpetua.
Una de las voces inconformes es la de del Senador electo por Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, quien aseguró que en el país debe de comenzar a debatirse sobre ambas sentencias.
“Hoy en día está prohibida (la pena de muerte). Está prohibida en la Constitución, en los tratados internacionales, y en el código penal; sin embargo, también está prohibida la cadena perpetua. El máximo que puede durar una pena es de 40 años y según la nueva Ley de Ejecución de Penas ciertos delitos y un buen comportamiento pueden reducir la pena a tres cuartas partes.
“Yo creo que hay delincuentes que merecen mucho más que 40 años”, sentenció García Sepúlveda.
El legislador mencionó que a su llegada al Senado buscará impulsar las reformas para aumentar las sanciones a los criminales, una petición que es compartida por cientos de regiomontanos.
Y es que, apenas se dio a conocer la noticia de la captura del presunto asesino de Juárez, Juan Fernando “N”, cientos de mensajes comenzaron a circular en las redes sociales con la exigencia de aplicarle al victimario la Ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente.
El desconecto social fue evidente en las horas posteriores a la captura del supuesto asesino, pero las irregularidades en el caso comenzaron desde que se dio a conocer la desaparición de la menor.
El 17 de julio la alerta Ámber se activó por el rapto de Anita, cómo era mejor conocida, pero el aviso a las autoridades estatales se dio nueve horas después de que la Policía de Juárez tuviera conocimiento de los hechos.
Esta lentitud evidenciaron la negligencia y corrupción de la corporación municipal, de acuerdo a Samuel García Sepúlveda, quien urgió la creación de una Policía Mixta.
“El mando mixto sería una Ley general que se implementaría dependiendo de un estándar, de una base o de un piso. Aquellas policías que sí cumplan con ese piso no las deben de distorsionar ni tomar, pero otras como la de Juárez muy mala, ellas no merecen tomar la seguridad (del municipio), esas hay que tomarlas y que entren a un mando mixto”, sentenció el Senador electo.
García Sepúlveda criticó el actuar de la anterior Procuraduría General de Justicia del Estado por no proceder contra el presunto asesino, a pesar de ya tener orden de aprehensión y consideró absurdo que el victimario tenga com primo a uno de los encargados de procuración de justicia en la entidad.







