Pronósticos acertaron: Medina es gobernador

Los pronósticos de los gurús de la estadística se cumplieron. Finalmente, la contienda por la gubernatura de Nuevo León se definió por apenas 5 puntos porcentuales, pocos pero suficientes para que Rodrigo Medina de la Cruz le diera al PRI y al gobernador saliente, Natividad González Parás, la dulce satisfacción del triunfo.
Sin embargo, con una votación de la mitad de los electores (54.8 por ciento de la lista nominal, correspondiente a un millón 760 mil electores) y el voto nulo alzándose con fuerza inusitada a nivel nacional y local, la jornada electoral puede considerarse aceptable en cuanto a participación.
La economía sobre la inseguridad, la juventud sobre la experiencia, los escándalos del alcalde panista Adalberto Madero sobre las acusaciones contra el gobernador priista, Natividad González Parás. Las causas pueden ser diversas pero lo cierto es que las cifras se fueron del lado tricolor.
La proyección mediática que las televisoras Televisa, Multimedios y TV Azteca le prodigaron al candidato tricolor, fue un factor determinante a la hora de cruzar las boletas. Un monitoreo realizado por Orbit Media del 3 de abril al 22 de junio demostró que Medina de la Cruz estuvo al aire más del triple de tiempo (9 horas 42 minutos) que su contrincante del PAN, Fernando Elizondo (2 horas 46 minutos).
Medios impresos como Hora Cero Nuevo León, El Norte y El Universal le dieron seis puntos a Medina de la Cruz y acertaron.
El voto duro del PRI hizo su tarea y fueron los panistas los que no pudieron llevar más gente a las urnas, ya que por tradición, mientras más personas acuden a las casillas más votos recibe Acción Nacional.
Otro factor se atribuye a la juventud y el carisma del candidato priista, con más pinta de galán que su contrincante. Además, el voto cruzado también hizo de las suyas y la prueba es que por primera vez en la historia la gubernatura queda en manos de un partido y la alcaldía de Monterrey a cargo de otro, en este caso del panista Fernando Larrazábal.

COMO EMPIEZA TODO
Al principio de la campaña, la ventaja de Elizondo era clara y amplia, gracias a su trayectoria política que incluye haber sustituido a Fernando Canales en la gubernatura -que después entregó al actual gobernador priista-, mientras que Medina era un desconocido que llegó de la mano de González Parás a la secretaría general de Gobierno.
Con el antecedente de que ni uno ni otro había solucionado los problemas del estado cuando estuvieron en puestos de poder, las campañas se fueron perfilando con un Fernando Elizondo que llegó por “dedazo” a su candidatura, lo cual ocasionó fuertes críticas al proceso interno de parte de sus contendientes.
Uno de ellos fue Fernando Larrazábal, quien obtuvo la candidatura a la alcaldía de Monterrey como premio de consolación y logró el triunfo.
Otra piedra en el zapato del candidato panista a la gubernatura lo fue sin duda Adalberto Madero, el polémico alcalde de Monterrey, quien también fue su competidor en la interna y al no obtener la candidatura coqueteó con el Partido del Trabajo para lanzarse bajo esas siglas. No lo hizo, pero sus seguidores, como los de Larrazábal, no quedaron nada contentos con Elizondo.
Por el lado de Rodrigo Medina se vivió una historia parecida pues el PRI, fiel a sus usos y costumbres, se plegó a la petición del gobernador para lanzar a su delfín a buscar la continuidad de la administración.
A diferencia de los panistas, los militantes del tricolor suelen ser más disciplinados y muy pronto hicieron cohesión en torno a su candidato, quien superó pronto los tumbos de inicio de campaña y fue posicionándose con todo el apoyo de la maquinaria priista y la mediática, que lo hacía aparecer un día sí y otro también en la televisión.

LOS MUNICIPIOS
Las grandes sorpresas en los comicios municipales fueron que el sur del Estado, tradicional proveedor priista de votos, fue ganado por el Partido Acción Nacional, comúnmente de muy poca presencia en las zonas rurales.
Rayones, Doctor Arroyo y Mier y Noriega son municipios de poca población -el 80 por ciento de los habitantes de Nuevo León se concentra en la zona metropolitana- y con dirigencias caciquiles, como el caso de Juan Paredes Gloria, quien buscaba por tercera ocasión la alcaldía de Doctor Arroyo pero esta vez resultó derrotado por más de mil 500 votos por Jesús Lara Cervantes, el candidato del PAN.
Los partidos Nueva Alianza y Convergencia también dieron de qué hablar, pues el primero ganó en los municipios de Los Herreras y Melchor Ocampo, pero perdió El Carmen, donde el PRI se perfiló como ganador.
Respecto a Convergencia, este partido se prepara a administrar el primer municipio de Nuevo León en su historia, Ciénega de Flores, mientras que los partidos de la Revolución Democrática y del Trabajo se quedaron como simples espectadores en esta contienda.
Respecto a la zona metropolitana, los pronósticos se cumplieron y los electores refrendaron la hegemonía de los partidos que los gobiernan, pues continuaron las votaciones copiosas para el PRI, especialmente en Guadalupe, Escobedo y Apodaca, mientras que el PAN mantuvo el control en San Pedro y San Nicolás.
Monterrey era la contienda más cerrada pero, al igual que en caso de la gubernatura, las cifras que daban las encuestas previas se cumplieron y el panista Fernando Larrazábal derrotó al priista Abel Guerra, quien por segunda vez consecutiva se queda con las ganas de celebrar.
En cuanto a irregularidades, éstas fueron mínimas y en su mayoría los reportes fueron malos entendidos o acciones sin intención de afectar la elección. Un par de personas detenidas supuestamente por repartir propaganda el día de las elecciones en realidad estaban aprovechando el material para utilizarlo en su casa.
Un funcionario de casilla que decidió no presentarse, venta de tortillas en papel con propaganda electoral y conatos de pleito por desavenencias fueron los hechos que no pasaron a mayores.
El único punto negro de la elección fue la poca afluencia de votantes, que estuvo por debajo de la elección de hace 3 años y al nivel de la llevada a cabo el sexenio pasado.
Pero el reto mayor es para Rodrigo Medina, pues destacando su juventud y su apariencia -en concordancia con la otra campaña de Televisa, a favor del gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto-, este abogado egresado de la Universidad Regiomontana asumirá el cargo con 37 años y tiene una difícil tarea por cumplir:
Demostrar que fue la mejor opción para Nuevo León y que la gubernatura sea el inicio de los ambiciosos planes que ya está construyendo para 2015 y que pasan por Los Pinos.
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