Desde las mejores imágenes guardadas en su memoria, Fernando Fuentes recuerda que cuando era pequeño solía irse a dibujar debajo de la mesa de centro de la sala de su casa, y el estar en contacto con finas telas en el taller de costura que su mamá tenía en el centro de Monterrey.
Lo hacía, relata, porque era el más chico de seis hijos y entre él y su último hermano había nueve años de diferencia, por lo que pasaba mucho tiempo solo y dibujar o pintar fue una actividad que lo fue “acompañando”.
“Tuve que aprender a entretenerme y fue como empecé a dibujar, de hecho ya en la escuela mis compañeros me pedían que les dibujara cosas en las libretas y hace poco alguien me dijo que conservaba un dibujo mío que le había hecho en su libreta de matemáticas”, comentó.
El pasado miércoles 3 de agosto se inauguró la muestra “Andanzas” con 30 piezas de reciente creación de Fernando Fuentes, en la Sala Temporal de la Pinacoteca de Nuevo León, en Colegio Civil Centro Cultural Universitario.
La crítica de arte Rocío Castelo tuvo a cargo la curaduría de esta exposición, sostuvo un diálogo con Fuentes previo a la inauguración de la misma.
En el primer apartado de “Andanzas”, el espectador percibirá la poesía en las escenas en las que hay elementos muy simbólicos como ventanas de las cuales se puede admirar un paisaje muy representativo de Nuevo León, como son sus cerros y montañas.
Y en esta área, el acuarelista transmite un sentimiento de soledad, pero al mismo tiempo de calidez por los colores que utiliza en la composición de los cuadros, pero dejando una pista muy tenue sobre algo que pasó, es decir, que en cada cuadro se cuenta una historia tal vez inconclusa.
“Creo que la soledad es un ingrediente de mi vida; yo fui el ‘piloncillo´ de la familia, pues crecí solo y mis juegos eran en solitario totalmente. Entonces, yo me gradué como economista y trabajé por muchos años en las empresas.
“Llegó un momento en que estaba harto de las reuniones y las juntas, entonces mandé al diablo todo, me dediqué a la pintura y dije: esto es lo mío, así que trabajo en soledad y me comunico únicamente con los lienzos”, manifestó Fuentes.
En relación a esta constante que es la soledad, Rocío Castelo apuntó que a primera vista no hay ninguna presencia en los espacios, algunos elementos como ropa de mujer, que sugiere que alguien estuvo ahí.
“Además la constante de la prenda femenina, están los tonos cálidos y también está presente la música, porque en algunas piezas aparecen partituras, que es otra forma de estar acompañado”, añadió.
Castelo destacó que la obra de Fuentes es muy original, porque consideró que no es una obra tradicional ni tampoco de vanguardia, sino una obra de un artista que ha entendido que la originalidad se encuentra en lo que hay dentro de uno mismo.
TELAS TRANSPARENTES
Otra de las series que realzan la técnica de Fernando Fuentes es la del homenaje a Frida Kahlo, en el que no toma su rostro ni su cuerpo, sino su vestuario lleno de listones y delicadas telas.
Otro hecho que marcó la infancia del artista fue que su mamá confeccionaba vestidos y tenía un taller en las calles de Morelos y Escobedo.
“Yo crecí entre telas, a mi mamá le gustaba mucho hacer vestidos, y en ese tiempo todavía no había diseñadores de moda, pero mi mamá hubiera sido una gran diseñadora, entonces yo pasaba mucho tiempo en su negocio con las costureras que me mimaban mucho”, recordó.
Relató que gracias a eso siente una fascinación por las telas y el manejo tan preciso de las transparencias se debe a tanto tiempo que ha trabajado en esta técnica.
Fuentes descubrió su pasión por el arte desde niño, por lo que tuvo una formación autodidacta que finalmente rindió buenos frutos, pues de esta manera encontró su propio e inigualable estilo.
“La autenticidad de una obra radica en que estés pintando las cosas de tu vida, de tu experiencia; porque nos podemos poner a pintar cuestiones abstractas, que no digo que no me gusten, pero creo que hay que seguir tu corazón y me he aferrado a ello.
“Y es en esta muestra `Andanzas´, un reflejo de lo que yo he hecho toda mi vida, porque recuerdo que una vez tuve la fortuna de coincidir con Rufino Tamayo, y él dijo en esa ocasión que le había tomado 10 años en dejar lo aprendido en la Academia de San Carlos para lograr llegar a su propia obra, por eso nos recomendó trabajar y trabajar hasta encontrar nuestra propia obra”, concluyó Fernando Fuentes.








