Un esfuerzo recompensado: campeones internacionales

Por HEctor Bencomo

Cuando cayó el último out de la Serie Mundial de Ligas Pequeñas en 2006, los directivos de la Liga Matamoros A.C. sólo tenían una cosa en la cabeza: comenzar a trabajar para mejorar el tercer lugar general obtenido en Williamsport.
Así empezaron dos años de lucha, de intensos entrenamientos, de fiestas dejadas para después y amigos que se quedaron esperando porque la meta era muy clara: superar lo antes hecho y buscar el campeonato.
Al final, los niños y directivos cumplieron su cometido.
Ser campeones internacionales y subcampeones mundiales se dice fácil, pero no cualquiera lo consigue. En el programa de las Ligas Pequeñas de Williamsport cada año hay cientos de miles de jovencitos que participan con la misma idea.
Desde Arabia hasta Hawaii, pasando por Italia, Moldavia, Guam, Lousiana, Nuevo León, Japón, y muchos otros países y estados, se juega beisbol infantil con la idea de llegar a la lejana cima. Pero al final, sólo dos equipos se disputan la corona.
Esta vez le tocó a Matamoros y lo hizo dignamente, logrando el segundo subcampeonato en la historia de México. En 1964 la Liga Obispado de Monterrey logró esa hazaña.
Todo México se metió de lleno en la historia de los matamorenses encabezados por Jorge Almanza, un promotor de las ligas pequeñas que ha dejado tiempo, dinero y esfuerzo por continuar la labor que un día inició su padre.
En Monterrey, Carlos Bremer, César Faz, Angel Macías, Adrián Luna, Carlos Treviño, José Maiz Garcia, todos ellos alguna vez participantes del programa Williamsport, se reunieron para ver los últimos dos partidos.
Todos coindicieron en que se hizo un gran esfuerzo, en que sólo faltó el paso final para emular a los Niños Campeones de 1957 y 58, así como a los Vaqueros de Linda Vista, que se coronaron dramáticamente en 1997.
“Hay que aplaudirle a Matamoros por el campeonato internacional que consiguió… su esfuerzo y su garra ahí están”, declaró Bremer a un periódico regiomontano después del juego por el campeonato.
Césa Faz, manager de los Niños Campeones de 1957 y 58, dijo que veía como favoritos a los matamorenses sobre Hawaii, pero así es el beisbol.
Carlos Treviño, miembro del equipo campeón de 1958, que celebra su 50 aniversario en este 2008, dijo que la suerte también cuenta.
“En esto también tiene que ver mucho la suerte y esta vez no la hubo”, dijo quien después de ser niño campeón llegó a las Ligas Mayores con los Serafines de California.

DE NUEVO EL COMPROMISO
La Liga Matamoros A.C. ilusionó tanto al país que el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, llegó ante del partido final a desearles suerte y apoyarlos de viva voz en medio de la porra de padres de familia.
Un día antes había llegado Erick Silva, el alcalde de Matamoros y su gente de deportes.
Al concluir el evento, en medio de una gran cantidad de tamaulipecos, el gobernador se comprometió a seguir apoyando el programa de ligas pequeñas en el estado, sobre todo porque en 2009 el Nacional será en Reynosa.
“A partir de manana comenzará el apoyo para la siguiente temporada”, dijo categórico el mandatario.
Jorge Almanza, el motor de este equipo, se mostraba triste pero satisfecho por el esfuerzo mostrado por los muchachos durante las casi dos semanas en Williamsport.
“La promesa es seguir trabajando para que, si se puede el próximo año o el que sigue, Matamoros vuelva a Williamsport por el campeonato”, dijo Almanza.

ORGULLO DE BROWNSVILLE
“Porque no solamente representan a Matamoros, sino también a Brownsville”, fue la frase del alcalde de esa ciudad norteamericana el lunes por la tarde cuando los recibió en el aeropuerto provenientes de Williamsport.
Pat Ahumada estaba emocionado de ver a los pequeños héroes y los saludó uno por uno mientras el mariachi entonaba sones mexicanos.
“Estamos muy orgullosos de todo lo que han logrado, queremos darles la bienvenida”, comentó Ahumada.
Al día siguiente, el martes 26, los niños desfilaron por las principales calles de Matamoros a bordo de una unidad del Cuerpo de Bomberos.
En la Plaza de Hidalgo los esperaban cientos de personas ansiosas de verlos en su camisa verde y con sus medallas al cuello.
Los peloteritos recibieron reconocimientos del alcalde Erick Silva Santos por su brillante desempeño en la importante justa deportiva.
Acudieron al desfile el tamaulipeco y ex pitcher de las Grandes Ligas, Ismael “Rocket” Valdez; José Maiz, presidente de los Sultanes de Monterrey y miembro del equipo que se coronó en Williamsport en 1957, así como Angel Macías, quien ese año lanzó un juego perfecto.
En Monterrey, ese mismo martes 26, los niños campeones de 1997, los Vaqueros de Linda Vista, se reunieron para celebrar el décimo primer aniversario de su título y se mostraron alegres de que Matamoros haya hecho un buen papel.
“Pensábamos que tenían todo para ganar”, dijo Adrián Luna, pitcher estrella de aquel 97.
“Desde que los vimos en el Nacional, aquí en Monterrey, sabíamos que iban a hacer un buen papel en Williamsport”.
El compromiso está hecho, la sociedad está motivada y todo es cuestión de tiempo para que se concrete la idea de Jorge Almanza… ser campeones mundiales.

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