El compositor, productor e intérprete Aleks Syntek, ha vivido en las últimas semanas una serie de controversias que poco tienen que ver con su talento como artista. Desde su rechazo al reguetón, sus declaraciones sobre otros artistas y sus recientes desencuentros con el público, su nombre va quedando asociado a situaciones polémicas que van desplazando la música del centro de conversación.
Hablar o escribir de Aleks Syntek, es exponer una historia importante del pop hecho en México. A través de su música logró combinar sensibilidad, experimentación electrónica y canciones que hasta hoy permanecen en la memoria colectiva. Desde sus inicios con “La Gente Normal” hasta su consolidación como solista, fue desarrollando una identidad que se consolidó con el tema titulado “Sexo, Pudor y Lágrimas”, que conectó y confirmó su capacidad para construir melodías que acompañan historias personales.
Sin embargo, su conflicto con el presente y lo que le rodea, lo ha colocado en una posición incómoda; por defender sus gustos y cuestionar las tendencias de la industria, sus declaraciones dejan de ser una descalificación estrictamente musical y va adquiriendo una dimensión personal que son oportunidades para discutir sobre su comportamiento, cuestionar su salud emocional y su relación con la opinión pública. Si bien, la crítica es parte del balance que existe en el mundo de la música, su manera de conducirse lo deja dentro de una confrontación donde sigue sin encontrar nuevos caminos de dialogar con un público que ya no escucha ni consume música como hace 20 o 30 años.
En medio de este panorama, su presentación del 10 de octubre de 2026 en San Luis Potosí, como parte del “Total Syntek 35 Aniversario”, ofreció una perspectiva distinta, ya que a pesar de la lluvia, el público respondió a un repertorio que es parte de la banda sonora de nuestras vidas: “Duele el amor”, “Te Soñé”, “Por volverte a ver”, “Mis impulsos sobre ti”, entre otras más, recordaron que más allá de todo lo que se ha dicho, comentado, defendido y especulado, existe una obra que conserva su capacidad de conectar, despertar recuerdos y provocar emociones. Es un contraste interesante donde la trayectoria y la polémica pueden coexistir sin que una anule automáticamente a la otra.
Lo ocurrido en San Luis Potosí nos recuerda que como público tenemos la oportunidad de revincularnos y que las canciones no desaparecen porque su intérprete atraviese una crisis de imagen, del mismo modo que una buena presentación no borra las controversias que le preceden. Son realidades que forman parte del momento que vive Alex Syntek, quien a partir de esto enfrenta un nuevo desafío: Reconciliar dos dimensiones de su figura pública. Él siempre será el músico que ha contribuido a definir una etapa del pop mexicano y a la vez, es un personaje que termina ocupando más titulares por sus debates que por sus composiciones.
Pese al ruido que rodea su nombre, preferimos recordar a Aleks Syntek por lo que canta y no por lo que dice. Las canciones que marcaron una época merecen sobrevivir a cualquier desencuentro y a 35 años de su trayectoria, le corresponde decidir si quiere seguir conquistando al público o permitir que sus palabras opaquen aquello que mejor sabe hacer: música.
@soydeliaramirez




