La noche del 16 y la madrugada del 17 de septiembre de 1988 quedaron marcadas en la memoria de Monterrey por el paso del huracán “Gilberto”. Las lluvias provocaron una crecida extraordinaria del río Santa Catarina, cuyo cauce se desbordó y arrasó con vialidades, infraestructura y todo lo que encontró a su paso.
A 38 años de aquella tragedia, lectores de Hora Cero compartieron sus recuerdos de aquellos días: algunos estuvieron en medio de las inundaciones, otros fueron testigos de la destrucción, mientras que para algunos la fecha quedó ligada a acontecimientos personales que todavía recuerdan.

“Recuerdo que esa noche nos advirtieron que evitáramos Constitución porque ya estaba inundada, así que tomamos otra ruta. Al día siguiente, al pasar por la zona, vimos el río Santa Catarina completamente crecido y a punto de desbordarse.
Tiempo después supimos de muchas de las víctimas, entre ellas un compañero mío de un periódico, quien falleció cuando el autobús en el que viajaba fue arrastrado por la corriente”.

“Tenía 14 años y apenas llevaba una semana trabajando como barrendera en un taller de Platón Sánchez y M.M. del Llano. Salí a las 5 de la tarde y, al pasar de Monterrey a Guadalupe, el puente ya llevaba demasiada agua; había carros, casas y muebles.
Pero por mi ignorancia no lo tomé en cuenta hasta que fueron pasando los años. El huracán Gilberto es inolvidable. Yo trabajaba en el Taller Auto Anáhuac, a un lado de la Plaza La Luz”.

“Yo recuerdo que fui a trabajar. El agua llegaba hasta arriba del camión. Nos dieron salida y mi tía salió en televisión; vivía en los condominios y fue a ver el desastre del río”.

“Yo tenía 14 años y también me acuerdo del huracán Gilberto. Lo único que no recuerdo es quién era el gobernador de Nuevo León”.

“Ahí murió mi cuñado. Venía de Nuevo Laredo, Tamaulipas, hacia San Luis Potosí en un autobús de Transportes Frontera. En el río, antes de llegar a Sabinas Hidalgo, el agua ya había roto la carretera y el puente había sido destruido y arrastrado por el agua.
Ahí se hundió repentinamente el autobús y todos los pasajeros perecieron. Yo recuerdo esa negra tragedia como si apenas ayer hubiera pasado”.

“Estábamos en Monterrey porque mi hermana tenía leucemia y llevaba más de tres meses internada en el Centro de Especialidades Médicas. Ahí vimos llegar al huracán Gilberto”.

“¿Cómo olvidarlo? Ese día me casé y todo fue un caos”.

“¿Cómo olvidar ese día? Nació mi hija y todo bien, gracias a Dios. Mi hija hoy cumple 38 años”.
Para algunos fue el miedo de ver crecer el agua y la fuerza del río; para otros, una jornada de trabajo que terminó antes de lo previsto, una pérdida que permanece presente o incluso el nacimiento de un hijo. Aquel 17 de septiembre quedó asociado a momentos distintos, pero todos forman parte de la memoria de quienes estuvieron ahí para contarlo.












