La última vez que los familiares vieron a Efraín con vida fue un 10 de abril de 2011, en la colonia Mitras Centro, de esta ciudad.
Su padre, Ernesto Vidal, aún lo sigue buscando, pero con pocas esperanzas. En la reconstrucción de los hechos por la desaparición, refiere los dichos de un testigo que estuvo en la camioneta donde lo llevaban secuestrado, por la carretera Monterrey-Saltillo.
Al parecer se habían equivocado de persona y lo golpeaban con un bat en las piernas. Probablemente les habían fracturado las tibias, dijo el informante, quien señala que a Efra lo apaleaban salvajemente, mientras su acompañante Daniel, también sometido, lo veía sufrir, hasta que este confesó: “No lo sigan golpeando, yo soy la persona que andan buscando”.
Después de que se hizo la aclaración, la camioneta se detuvo a orilla de la carretera. Efraín, en pánico y traspasado por el dolor, fue arrojado fuera. Después se escuchó un disparo.
Mientras relata el momento, don Ernesto vuelve a agonizar. Llora, al explicar lo que supone fueron los últimos momentos de su hijo. Entre sollozos, menciona que, de acuerdo al testigo, antes de que lo silenciara un trueno de pistola, probablemente para siempre, Efraín pronunció una última palabra: “Dios”.

SIN COMPAÑÍA
Se le conoce como don Ernesto en el activismo. Tiene 91 años y su hablar es pausado.
Dedica toda la energía de su ser a la búsqueda de Efraín, que se ha convertido en su propósito de vida. Su esposa María Magdalena está afectada por el Alzheimer y sufrió una fractura múltiple de cadera y pelvis; él debe alternar sus cuidados con las demandas de justicia.
El pasado 21 de septiembre, acudió a la sede de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDHNL) para exigir justicia.
Como es costumbre, acudió en solitario. Por motivos de evidente precariedad vestía pingajos, con una playera raída y rota, y un pantalón de color claro que mostraba una rodilla pelada. En la otra pierna traía unos remiendos de cinta adhesiva.
Batallaba para caminar, moviéndose con un andador.
Pero su interés por hallar al muchacho se mantiene irreductible.
“Traigo mantas nuevas”, anunció con orgullo. A lo largo de su vida ha cultivado gustos literarios como el cuento y la poesía, además de que es buen lector, por lo que se le da bien la redacción.
Sostenía su nueva proclama con un palo, como un estandarte, y en su parte central se podía leer: “Durante 8 años organicé misas en la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, ruego a todas las madres buscadoras que se solidaricen conmigo, con mi lucha, que es la lucha de todos”.
Sentado en la entrada de la Comisión, exhibió otras mantas, una de ellas con el rostro de su hijo, y un texto que señalaba: “Estás en las manos divinas de Dios”.
Mencionó en entrevista que a lo largo de los años las instituciones a las que ha recurrido lo han dejado solo.
Hace años solicitó audiencia a la Comisionada de Búsquedas de Desaparecidos en Nuevo León, María de la Luz Balderas, pero en seis años no obtuvo respuesta favorable.
“El expediente donde decía claramente todo, se lo entregué a la licenciada Balderas, que es Comisionada de búsqueda de personas desaparecidas del Estado de Nuevo León, y no hubo respuesta, durante seis años estuve pidiéndole audiencia para que me recibiera para trabajar con ese expediente, pero nunca me recibió”, dijo.
El 20 de agosto, la familia Vidal Flores constató la desatención oficial hacia su caso, cuando la Fiscalía General de Justicia en el Estado le ofreció una disculpa pública, para acatar la recomendación 13VG/2026 de la CEDHNL.
En la ceremonia, el Fiscal Javier Flores reconoció las omisiones de la dependencia a su cargo durante el proceso de búsqueda luego de 15 años de la desaparición.
La Fiscalía se comprometió darles apoyo psicológico y ayuda material que no le han llegado
“Me dijeron que tenía derecho a una compensación económica y nunca me han dado nada, ni un kilo de tortillas me dieron ese día”, dijo al recordar el evento ante el Fiscal.
La recomendación es muy precisa en cuanto a la forma en que se le debe ayudar a don Ernesto y a su familia.
Se precisa en el texto que como medida complementaria de rehabilitación, la Fiscalía deberá: “En un plazo no mayor a 15 días, garantizar la atención médica y psicológica necesaria para reparar la esfera de de las víctimas, hasta alcanzar su nivel más alto de salud posible, previo su consentimiento informado, de forma gratuita, inmediata y en un lugar accesible”.
Don Ernesto recordó con tristeza que la Fiscalía estatal reconoció, el día de la disculpa, deficiencias en la investigación para encontrar al desaparecido, y no mostró interés en buscar a su hijo y sigue sin hacerlo, pues no se ha visto avance en el caso.
Señaló que su realidad actual es complicada para él pues su esposa tiene problemas propias de la senilidad y debe efectuar gastos importantes para cuidarla, pues no es autosuficiente. Por la recomendación le iban a llegar ayudas que no ha recibido.
“Nos iban a proporcionar médicos, especialistas, geriatría a mi esposa, geriatría a mí, un neurólogo. Quedaron de proporcionar la salud completa en menos de 15 días y que íbamos a tener médico. Tiene cuatro meses que recibimos ese escrito, y nada”, lamentó.
No cree en la justicia de la entidad porque cuando ha presentado declaraciones han escrito en los oficios palabras que no había dicho, lo que lo hace sentirse cansado y frustrado, pues no ha podido decir su verdad ante la ley.
Ahora, otra dificultad que enfrenta es la intención de la Comisión Estatal de darle carpetazo a su caso, buscando darle un cierre administrativo, como si ya hubieran quedado resueltas las demandas que se establecieron en la recomendación que emitieron.
Pablo Rojas Durón director de Seguimiento de la CEDHNL le dijo que se reuniría pronto con él para observar avances en su caso.
“Puras juntas y no se avanza nada”, lamentó Vidal.
LA DESAPARICIÓN
El día de los hechos, Efraín, estudiante de criminología y entonces de 27 años, se encontraba en casa. No se sentía bien de salud, pero de cualquier manera acompañó a un amigo que lo llevó a una alberca. Don Ernesto supone que en realidad se lo llevaron con engaños, pues querían que efectuara una llamada para contactar a un hombre identificado como Daniel Ramírez, con fines que no se han aclarado.
De regreso del paseo, Efraín y sus acompañantes pararon en una taquería cerca de la estación Mitras, sobre la avenida Rodrigo Gómez. Ahí pasó una camioneta con personas armadas y los subieron a la fuerza.
Se retiraron e hicieron cambio de coche cerca del Gimnasio Nuevo León, acompañados por Daniel; después se fueron rumbo a Saltillo, trayecto en el cual habría ocurrido el desenlace trágico.
Esta versión la conoce don Ernesto por una persona que fue interrogada y que estuvo en el auto donde ocurrió la tortura.
Relata el padre, casi sin poder hablar: “Efraín estaba con una histeria muy grande, porque iba sufriendo mucho, ya que él era un muchacho tranquilo, amadísimo por mi esposa y por las vecinas y los vecinos”.
Posteriormente, encontró a la madre de Daniel Ramírez. Le preguntó si supo su suerte. La mujer le respondió simplemente: “Ya está con Dios”. Al parecer desintegraron su cuerpo.
Ernesto Vidal Negrete sabe muy bien que a su hijo lo torturaron sin misericordia, que lo tiraron en la carretera y que un testigo escuchó un disparo. Pero se niega a certificar su muerte: “No sé qué será de él. Yo como quiera lo ando buscando”.










