Tal vez el nombre de Carlos Alfonso Gutiérrez González no le suene conocido, pero su voz seguramente le es familiar. Y es que durante más de 23 años el comunicador de oficio ha sido la “imagen auditiva” de importantes marcas, instituciones y campañas a nivel local e internacional.
Por más de dos décadas, las cuerdas vocales del locutor han sido el sello distintivo de noticieros, gobiernos estatales, equipos de futbol y hasta compañías financieras, trabajos a los que llegó gracias a la casualidad.
La vida de González Gutiérrez siempre ha estado marcada por el destino, como él mismo lo reconoce, pues de ser egresado de la carrera de Estudios Internacionales de la Universidad de Monterrey, se coronó como una de las voces más melódicas de los medios locales.
“El enfoque de mi carrera no eran los medios de comunicación, pero por cosas del destino me metí a esto”, indicó sonriente el entrevistado.
Su primer contacto con medios de comunicación se dio hace más de dos décadas en el canal de gobierno cuando todavía siendo un estudiante fue invitado por un amigo a trabajar como traductor en la señal del estado.
“Yo empecé hace 26 años en el canal 28 cuando todavía era estudiante y por medio de Eliseo Solís, que trabajaba en el canal 28, me invitó a trabajar ahí como traductor porque en ese entonces se necesitaba que se tradujeran los programas que copiaban las antenas”, indicó sonriente Gutiérrez González.
Pero el destino le tenía preparada una sorpresa, ya que lo que parecía un simple ejercicio de traducción se convirtió repentinamente en una puerta al mundo de la comunicación.
Sin pedirlo, Carlos recibió una invitación para trabajar con Ana Patricia Candiani, luego de que en una traducción en vivo, la ahora periodista de Univisión Los Ángeles se percatara de sus dotes de locutor.
Gutiérrez González, en aquel entonces de 22 años, aceptó el reto y lo que comenzó como hobbie se fue transformando en su estilo de vida.
“Seguí trabajando en mi carrera un poco, pero me enfoqué más en la locución y conducción”, señaló el entrevistado.
El sonoro de su voz, poco a poco fue llamando la atención de las empresas e instituciones y el inicio de una carrera prometedora se vislumbró en su panorama.
“Me empecé a dar a conocer y me comenzaron a hablar de agencias de publicidad y estudios de grabación”, indicó.
De niño, el sueño de Carlos era ser piloto aviador, pues siempre fue aficionado a los aviones, pero en la adolescencia se inclinó por la carrera de Estudios Internacionales; sin embargo, cuando el “gen” de la comunicación se trae en la sangre no se puede negar.
Y es que Carlos proviene de una familia inmersa en la radio y la televisión, ya que su padre fue locutor también y su tía continúa ejerciendo la profesión en San Antonio, Texas.
“Mi papá también fue locutor, desde los años 50 hasta los 90, mi papá fue la voz de Stereorey en Monterrey en los años 60, que fue la primera estación de FM.
El tiempo le ofreció a Gutiérrez González experiencia y conocimientos, que sumándole la voz, lo convertía en el producto favorito de la radio.
Fue así que en 26 años, Carlos logró ser la voz institucional de los noticieros matutinos y vespertinos, patrocinados por Banorte en Multimedios; conductor y productor del programa musical Rolling Stones en Classic 106.9 FM; la voz institucional para eventos ecuestres internacionales de la Corona Pulsar “Pulsar Crown”; la voz institucional para Abaco Casa de Bolsa y Banco Confía y voz de grabaciones para comerciales, audiovisuales, guines y holds telefónicos con agencias de publicidad, entre otros.
Pero sin lugar a dudas, uno de los trabajos más reconocidos de Carlos Gutiérrez inició hace 10 años, cuando se convirtió en la voz institucional del Club de Futbol Tigres, un gusto al que le dijo adiós con el cierre de la anterior Liguilla.
ÚLTIMO RUGIDO
Todo fanático felino que ha acudido al Estadio Universitario conoce la frase “cambio del equipo de Tigres”, pero pocos saben que desde hace una década es Carlos Gutiérrez quien presta su voz para amenizar cada encuentro.
Ser la voz institucional del equipo de sus amores ha sido una de las mayores satisfacciones del locutor, pues no puede evitar emocionarse cuando sobre sus cuerdas vocales recae la responsabilidad de animar a 40 mil gargantas.
“Llevo 10 años de ser la voz comercial de Tigres, la voz de imagen en el estadio y me ha dado muchas satisfacciones porque es un trabajo muy noble”, dijo.
“Se siente muy padre estar en la cancha en un lugar en donde están 40 mil personas gritando y coreando algún himno”, agregó.
Seguidor de Tigres, por convicción y profesión, la emoción que Carlos inyecta en cada una de sus frases lleva la dosis indicada para contagiar a los aficionados.
“Es emocionante, sobre todo, ver a tu equipo que está ganando, que está jugando con pasión y que la gente responde. Como la afición de Tigres no hay otra, vayan bien o vayan mal, los seguidores ahí están apoyando”, aseveró.
La noche del 11 de diciembre de 2011 pasará como una de las fechas más emblemáticas de su historia profesional, pues fue el día que con micrófono en mano, desde su pecho se escuchó el grito de campeón, ante un estadio que lloraba de alegría.
“En diciembre de 2011 cuando quedaron campeones fue una gran experiencia, esa euforia que se transmite, que se contagia, es la alegría. Yo no gané nada, yo sólo hacía mi trabajo, pero ver al equipo triunfar y el ambiente en la ciudad fue muy bonito”, dijo.
Sin embargo, antes de convertirse en la voz institucional de Tigres, Carlos Gutiérrez pisó la cancha “de enfrente” pues de 1989 a 1997 también prestó su voz para el Club Rayados de Monterrey, durante la época de Jorge Lankenau.
Fueron años que de igual manera le dejaron un grato sabor de boca y que hoy pasan a libro de anécdotas.
Y es que a partir del lunes 1 de julio, el locutor enfrenta un nuevo reto: seguir creciendo profesionalmente al norte del Río Bravo, en donde probará fortuna en radio.
FUTURO
Carlos no salió ileso de la crisis que golpea a los medios de comunicación locales y antes de sufrir heridas graves decidió emprender el vuelo, junto a su familia, en el vecino país del norte.
“Me contacté con un amigos que está en Estados Unidos y él me dijo que me fuera para allá, le mandé un demos y esperé a lo que pudiera surgir”, indicó.
Y es que nuevamente el destino tocó a su puerta, en esta ocasión procedente de Austin, Texas y luego de entablar pláticas con los directivos de la radiodifusora Fiesta 97.1 FM, lo invitaron a incorporarse a su equipo de trabajo.
“El contacto con la radiodifusora fue todo casual. Empecé a grabarles unos noticieros desde Monterrey, les gustó mucho y aprovechando una ocasión el 5 de mayo hubo una fiesta y me invitaron”, mencionó.
A partir del 1 de julio la contagiosa voz de Carlos se escuchará en la capital texana, en donde se puso como plazo de prueba un año, que definirá si permanece en Estados Unidos o regresa a México.
La nostalgia se percibe en sus palabras y también la emoción, Gutiérrez González está consciente que no será sencillo, pero confía en que su talento lo llevará a consolidar trabajos que siempre ha anhelado.
De Monterrey se lleva los buenos recuerdos y las amistades, que por más de 26 años, el Licenciado en Estudios Internacionales cosechó en los medios de comunicación.
NUEVAS GENERACIONES
Sin ser comunicador de carrera, Carlos Gutiérrez aprendió a desenvolverse y destacar en los medios. Su peculiar voz y conocimiento le otorgaron la empatía de los radioescuchas, en una época en la que ser locutor de radio era sinónimo de respeto.
El entrevistado recuerda los años en los que la profesión se ejercía con respeto, moral, autoridad y una voz privilegiada, pero a la par observa con tristeza cómo se ha desvirtuado la esencia del comunicador en años recientes.
“Creo que se ha perdido mucho la esencia del comunicador, que lo que a mí me corresponde, se ha desvirtuado mucho la esencia del locutor. Antes el locutor era una persona de respeto, de probada capacidad, de probada solvencia moral, era casi una autoridad, una persona muy respetada, con voces privilegiadas”, comentó.
Para Carlos, la crisis de la profesión llegó con la presión del mercado, que prefiere el “rating” ante el talento, pues ahora ya ni siquiera se requiere de una licencia para ser locutor.
“Eso me da ahora coraje, que meten a cualquiera sólo por tener una cara bonita, porque es un muchacho guapito o una muchachita bonita, pero no tienen preparación, no tienen una vocación ni conocimiento ni cultura, mucho menos una buena voz”, aseveró enérgicamente.
Por tal razón, Gutiérrez González aconseja a las nuevas generaciones no “dejarse llevar por espejismos de los reflectores” y tomar con seriedad la profesión.
Por más de 26 años los micrófonos mexicanos replicaron su voz, ahora le toca a los americanos transmitir el talento del hombre que sin dar la cara era conocido por todos.



