Esta chica, Lucy (Johnson) es perfecta. Es bella, extremadamente popular y con un gran sueldo como especialista casamentera.
De golpe, en una sola noche, se revelan en su vida pasado y futuro. Se reencuentra con su ex John (Evans), y le presentan a Harry (Pascal), un tipo guapo y millonario.
Lucy entonces debe decidir entre seguir su corazón, por una relación que no termina de alejarse, o escuchar la voz de su inteligencia, que le pide aceptar al nuevo tipo, con quien tendrá un porvenir asegurado.
Los Materialistas es la nueva comedia romántica con un ligero toque social de la superdotada Celine Song, aún nueva en la industria pero que vuelve a anotarse otra gran jugada como guionista y directora, después de su debut, hace un par de años, con la laureada Vidas pasadas.
Con un toque ligero muy disfrutable, la historia va deslizándose hacia los temas que se ocupará. No necesita giros bruscos ni grandes transformaciones. El humor ni siquiera es hilarante; más bien mueve a la reflexión. Lentamente, la ambiciosa Lucy debe modular sus aspiraciones, mientras se va confrontando con situaciones que delinean su vida. Como experta en amarre de parejas, sabe perfectamente disociar el corazón del cerebro. A diario se encarga de aconsejar a las parejas para que lleguen a un arreglo con sus pares. Pero su problema es que ella no pueda resolver sus propios asuntos internos.
Desde el exterior, las opciones se ven sencillas: John tiene carácter de perdedor. Es un idealista que sigue su sueño de actor. En el pasado se asociaban a la perfección e hicieron muy buena pareja. Pero ella lo dejó porque no prosperaba económicamente. Desde un punto de vista egoísta optó por retirarse, pese a amarlo, al sentir que a su lado sería una pobretona. La lógica fría del mundo despiadado le aconseja seguir con su vida, pero el corazón obstinado le indica que es el adecuado.
Pero Harry se muestra como un unicornio, un ser único lleno de cualidades y con un potencial pecuniario ilimitado. Es un partido perfecto y consiguen llevarse bien, pero algo no encaja en esa relación. ¿Será que no lo ama tanto, como a su anterior pareja?
El dilema de la chica es real, pues en un entorno calculador y de decisiones personales impulsivas, el amor parece una cursilería pasada de moda. El cariño puede esperar. Lo de hoy es lo pragmático. Pero, al encontrarse entre dos buenos partidos, sus creencias están a punto de cambiar.
Aunque la trama tiene situaciones y giros altamente previsibles, no deja de tener su encanto, por el triángulo amoroso de actores muy atractivos y perfectos en este drama existencial. Porque la búsqueda del verdadero amor es un anhelo generalizado, pero puede ser fácilmente obstaculizado por espejismos como el de la estabilidad o de la riqueza. Además, como se señala puntualmente como cruel verdad, el reloj biológico avanza y con el paso del tiempo se van reduciendo las posibilidades de reproducción, y se va desdibujando la codiciada belleza física.
Lucy tiene las opciones abiertas, afortunadamente, con dos hombres que se sienten atraídos por ella con diferentes intensidades. Para romper con el cliché, la disputa por su amor no se da entre ellos; el verdadero conflicto es interno, pues ella no ha decidido quien le conviene más para sus propósitos, si el anterior novio con quien se lleva muy bien o el actual candidato, con quien jamás pasará frío.
Los Materialistas trae algunas buenas enseñanzas sobre la importancia de los sentimientos, por encima del dinero. Song no es Woody Allen, pero se le aproxima con esta cinta con suficiente profundidad para provocar preguntas sobre lo que importa dentro de una pareja en la actualidad.
Y demuestra que las citas por aplicación implican riesgos que, muchas veces, resultan desagradables.
@LucianoCampos G



