EXTERMINIO: EVOLUCIÓN. Aún queda humanidad

Inglaterra está devastada. En una pequeña isla, un grupo de sobrevivientes se mantienen unidos como una comuna amurallada, para prevenir el ataque de los zombis que han acabado con todo en tierra firme.
Pero es necesario salir y tomar riesgos para solucionar algunos problemas perentorios, que no pueden ser resueltos en el encierro.
En el exterior un médico, considerado un brujo o un loco, demuestra que aún queda humanidad, en un entorno devastado por muertos vivientes, con quienes debe convivir en rutinas elusivas y de ocultamiento. La esperanza surge cuando los de adentro y afuera se encuentran.
Exterminio: evolución es la tercera parte de una franquicia de horror inaugurada en el 2002, sin variación en su futuro distópico, 28 años después del desastre biológico, presentado en la innovadora primera parte, escrita como las subsecuentes por el genio Alex Garland. Afortunadamente, la historia, esta vez, va en un sentido completamente diferente a sus predecesoras.
El maestro Danny Boyle retoma el control en la dirección para llamar la atención del mundo sobre las consecuencias catastróficas de una potencial brecha de seguridad en alguno de los numerosos laboratorios del mundo donde se hacen experimentos bacteriológicos absurdos y riesgosos en el nombre de la defensa de las naciones. Por causa de científicos y activistas desprevenidos, la isla británica se encuentra en una cuarentena obligada por orden de Europa, indispuesta a permitir la propagación de la enfermedad.
Los zombis innovadores de Boyle mantienen su actitud amenazante como desde el principio: atacados por el virus de la ira, son hiperactivos, con zancadas de velocistas, agresivos y violentos, listos para asesinar con puños y dientes a los humanos no infectados. Una mordida provoca el contagio en cuestión de segundos.
En este apocalipsis, el chico Spike (Alfie Williams, excelente) vive angustiado por el deterioro mental de su joven madre. Ocultando sus temores, es llevado por su padre James (Taylor-Johnson) al bosque para hacerlo pasar por un ritual de iniciación: debe matar su primer zombi. La misión es arriesgadísima, pero obligada en la comunidad, con usos y costumbres de parias medievales. Sus armas de defensa y ataque son los rudimentarios arco y flecha.
El contacto con el exterior, en medio de la jornada violenta, despierta la curiosidad del muchacho y hace que se replantee la necesidad de mantenerse aislado. Es en esa andanza cuando se entera de la existencia del doctor Kelson (Fiennes) un humanista excéntrico, que ayuda a todos. Spike entonces se da a la tarea de sacar a escondidas a su madre para llevarla a atenderse.
El trayecto, como es de esperarse, está lleno de ataques, con hordas de seres sin raciocinio y ultraviolentos a quienes hay que eludir o eliminar. Pero así como hay sobresaltos y crispación por el acecho, hay una profunda reflexión sobre el sentido de la humanidad en tiempos aciagos. El sub género de zombis, en las manos artesanales de la dupla guionista-director es usado como un vehículo filosófico. El niño entiende que hay causas por las que vale la pena arriesgar todo, como es su anhelo por encontrar cura para el misterioso padecimiento de su madre. Su salida de la zona de comodidad lo lleva a un estado de atrevimiento que lo mueve a superarse y a avanzar en su vida, condenada al encierro. Ha perdido la niñez en el forzado cautiverio; tal vez pueda recuperar el resto de su vida.
Kelson es quien mueve la acción desde su existencia apacible, en contraste con el entorno mortal. Con una paciencia zen ha ido construyendo un pequeño universo con la muerte como tema central. Hay un memorial de centenares de cráneos apilados como tótem macabro, árboles elaborados de huesos y esculturas permanentes de estructuras corporales, como un recordatorio reverencial de la existencia de quienes fueron esos despojos en vida. Su comentario político remite a la unidad. El facultativo se esmera por encontrar humanidad alrededor. Se siente feliz de emplear sus conocimientos para salvar personas, pues los no vivos carecen de remedio.
Sabe que si unieran fuerzas, él solo como especialista de la salud y los aldeanos agazapados en su isla, podrían incrementar su calidad de vida como una colectividad fortalecida.
El final surrealista, con alusiones oníricas y místicas, anticipa una secuela.
Exterminio: evolución es una experiencia terrorífica y emocionante, con un llamado a la cohesión. Es mejor enfrentar los desafíos unidos.

@LucianoCampos G

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