Monterrey a lo alto

Luego de la crisis financiera de 2008 la ciudad de Monterrey comenzó a maquillar su nuevo rostro, uno que estuviera a la “altura” de las grandes urbes. Y es que a partir de ese año el “boom” de la construcción vertical tomó fuerza en el área metropolitana, evidenciado por la edificación de inmuebles que superaron los 100 metros de altitud.
Las torres como: la Administrativa de Gobierno, Avalanz, Helicón, La Capital, LOVFT, Comercial América, Micrópolis, Murano, entre otras son sólo algunos ejemplos de las recientes estructuras que sobresalen del paisaje regiomontano y que seguirá transformándose, pues actualmente existen cerca de 100 proyectos de este tipo para la metrópoli.
“No se tiene un dato específico de cuántos edificios se construyen, pero se podría decir que entre otorgamiento de permisos, proyectos, edificación, venta y su posible ocupación son cerca de 100 torres”, mencionó Rafael Arroyo Solís, Director General de la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces de Nuevo León.
Poco a poco la ciudad “chaparra” que en la década de los 80 el ex gobernador Alfonso Martínez Domínguez evidenció, comienza a albergar rascacielos de usos múltiples.
Tan imponentes como los cerros, las nuevas estructuras son concebidas para oficinas, comercios y viviendas, que por comodidad y necesidad apuntan a reemplazar el desarrollo de suburbios que se extendieron por el área conurbada.
“En el estado hay mayor Inversión Extranjera Directa y por lo tanto debes de darles a esas nuevas inversiones oficinas corporativas para que puedan operarlos. En cuestión de viviendas se nos está acabando la tierra para construir en el área metropolitana y en lugar de que se vayan a vivir más lejos del área metropolitana, se está tratando de concentrar en los departamentos”, indicó Arroyo Solís.
No sólo se trata de imagen urbana, el desarrollo de edificios en Monterrey obedece al aprovechamiento de servicios básicos y públicos en zonas ya desarrolladas.
“Entre las ventajas está de que todos los servicios los tienes a tu alrededor, vialidades, electricidad, agua, drenaje, gas, todo lo tienes en el área metropolitana, las vías ya están hechas, no tienes que construirlas. Aparte de los servicios, definitivamente toda la cuestión que puedas de tener a tu alrededor”, dijo el director de la Cámara.
El reclamo constante de los habitantes de los nuevos fraccionamientos en la periferia es la lejanía de escuelas, hospitales, centros comerciales y falta de servicios como recolección de basura, drenaje y seguridad.
“Seguir creciendo de manera horizontal resultaría más costoso, ya que implica realizar más desarrollos en nuevas zonas donde hay que instalar servicios por primera vez… aunado a los problemas de tráfico que se generan al ir creciendo la ciudad”, escribió en su portal web el diputado local y constructor Pepe Maiz Mier, el 16 de enero del presente año.
Por tal razón, actualmente se pretende que el uso de suelo de los edificios sea mixto, lo que significa que un inmueble puede albergar comercios, oficinas y viviendas para que las familias tengan la comodidad de tener todo en un mismo lugar o a una distancia corta.
“Los regiomontanos tenemos que empezar a ver la opción de vivir de manera vertical, de compartir áreas de esparcimiento, como puede ser una piscina o un salón de juegos infantiles. Así mismo, es importante adecuar los espacios de vivienda a las necesidades de las familias de hoy en día. Esto es, desarrollar inmuebles en lugares que faciliten el acceso a los centros de trabajo y los planteles educativos y, por consecuencia, generen un ahorro de tiempo y costo”, comentó en su editorial Maiz Mier.
Y aunque concentrar a un alto número de personas en un solo espacio podría acarrear problemas de movilidad, acorde a Arroyo Solís se trataría sólo de un inconveniente mínimo. Aún así, la balanza se inclina por las edificaciones de altura, en lugar de los suburbios.
En el área metropolitana de Monterrey, la capital del estado y San Pedro Garza García son los municipios que albergan el mayor número de proyectos de este tipo, siendo el sector de Valle Oriente y el centro regiomontano los más desarrollados.
De acuerdo al director General de la Cámara, a nivel nacional Nuevo León es una de las entidades más avanzadas en el tema de crecimiento vertical, a pesar de que las autoridades aún se muestran renuentes a aceptar este tipo de proyectos.
“No dejan de ser un poquito burocrático este tipo de proyectos, pues en ese aspecto no se han aceptado al 100 por ciento. Estamos hablando de que un trámite de permiso puede durar de seis meses a un año”, dijo.
Por si fuera poco el costo de la vivienda en un edificio es menor a la del suburbio y su tendencia sigue a la baja, en palabras de Arroyo Solís.
“Los costos varían, pero sí es una tendencia a la baja el vivir en un departamento que en una casa, pero en todo negocio inmobiliario se toma en cuenta los medios que tenga esa torre: las vialidades, accesos, su ubicación y todo eso te da una diferenciación en tu valor”, comentó.
Para algunos le crecimiento vertical de Monterrey es cuestión de cultura, pues la gente apenas está comenzando a interesarse por este estilo de vida; sin embargo, las proyecciones a mediano y largo plazo lucen alentadoras para los constructores, quienes confían en que en un futuro la mayoría de las familias regiomontanas adopten los edificios para vivir, comprar y trabajar.

NUEVO URBANISMO
Conjugar comercios, vivienda, trabajos, espacios recreativos, cívicos y culturales en una misma área, a través de la construcción, es parte del “nuevo urbanismo” que se desarrolla en Monterrey, que irónicamente es uno de los modelos más antiguos de desarrollo en el mundo, de acuerdo a Gerardo Fuentes Villarreal, Director de Desarrollos Delta.
“Desde la época de la colonia teníamos la oportunidad de que hubiera comunidades completas en todos los sentidos; completas porque dentro del mismos barrio podías ir a trabajar, ir de compras, tenías los espacios cívicos y recreativos muy cerca de donde se vivía y podías caminar a la plaza, a la iglesia, al trabajo al comercio”, indicó.
Este modelo de urbanismo lo que pretende es hacer a la ciudad “caminable”, lo que se traduce a que no se gasten recursos ni tiempo para realizar las actividades más importantes como ir a la escuela, a trabajar o de compras, tal y como en la época colonial.
“Buscamos comunidades que estén conectadas, que tengan la posibilidad de conectarse con otros espacios y que en esa red de comunidades se logre una integración entre distritos y una ciudad que se van especializando en distritos educativos, de salud, educativos, etcétera”, mencionó.
“La Capital” es un claro ejemplo del “nuevo urbanismo”, el edificio que se erige sobre el Paseo Santa Lucía, a la altura de Félix U. Gómez, conjuga comercios, viviendas y espacios de esparcimiento para sus habitantes y los colonos de los alrededores, ya que otro de los objetivos de este modelo es convertir los espacios privados en públicos, buscando que la comunidad se integre al espacio urbano.
“Si logramos que la comunidad ocupe el espacio público es lo que se llama -tener ojos en la calle- y nos cuidamos los unos a los otros. Entonces, un espacio seguro es un espacio en el que la gente se adueña de él y lo ocupa para llevar a cabo actividades recreativas, comercio, paseo u otro tipo de actividades”, dijo Fuentes Villarreal.
“Lo que estamos haciendo con este espacio es que en lugar de limitar nuestro proyecto y la propiedad privada, la estamos abriendo completamente al público, se puede ver cómo nuestros espacios se integran completamente al canal Santa Lucía, al Parque Fundidora, a la nueva Plaza Héroes del 46 y con ello no hay un límite que divida lo que es privado y es público”, agregó.
La Capital, edificio de 120 metros de altura, fue concebido bajo los criterios del “nuevo urbanismo”, logrando una simbiosis entre el gobierno municipal, estatal, la Iniciativa Privada, organismos ciudadanos y comunidad.
“Desde que conceptualizamos el proyecto nosotros lo hicimos con estos criterios, nos acercamos con el gobierno municipal, convenimos con ellos la posibilidad de integrar corredores como nuevos espacios públicos, afortunadamente ellos lo vieron con muy buenos ojos y aquí estamos viendo cristalizado lo que fue algo que se planteó con estos principios”.
Se trata de una relación de ganar-ganar, en la que la IP obtiene plusvalía con la regeneración de la zona y los vecinos con la mejora en el entorno.
“Entonces, entre más inversión hay más servicios y los servicios representan calidad de vida para la comunidad y es un círculo virtuoso”, enunció el arquitecto Fuentes Villarreal.
Desarrollo Delta, encargada del proyecto de La Capita, construye en Santa Catarina “Villa Cordillera”, un inmueble con el mismo modelo de urbanismo, pues en sus palabras se han puesto a la tarea “no solamente de desarrollar edificios, sino desarrollar comunidades”.
Orange Investments es otra compañía inmobiliaria que actualmente edifica desarrollos de usos mixtos en cuatro sectores de la ciudad: Nación, Highpark, Nou Park y Micrópolis.
Nou Park, en Santa Catarina albergará comercios y oficinas, mientras que Nación, que se ubicará en la avenida Eugenio Garza Lagüera, será residencial y comercial.
Por su parte, Micrópolis y Highpark contemplan hospedar los tres giros: oficinas, comercios y residencias.
Los inversionistas han entendido que el crecimiento vertical, de la mano del “nuevo urbanismo” será pieza clave en los estilos de vida de las familias en el futuro.

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