En 1997, dos meses antes de que el Papa Juan Pablo II visitara Río de Janeiro, un grupo especial de la policía brasileña es encomendado para limpiar de criminales las peligrosas favelas. Esta es la historia de los cruentos sucesos de esos días.
Tropa de Elite es un homenaje a los policías de todo el mundo, pero no porque observe con simpatía su trabajo, sino porque lo comprende. Extremadamente intensa, mezcla drama y toneladas de acción en un lugar donde nadie es inocente. Es narrada por un agente de la policía que relata los momentos que vivió desde adentro de la corrupta policía nacional y sus esfuerzos por mantener a un grupo especial leal a las instituciones, pero con vo-luntad para utilizar la brutalidad, la tortura, la mutilación y el crimen inmisericorde para preservar el orden y el progreso que busca el país.
Mencionada por algunos críticos como la segunda parte de Ciudad de Dios, por su temática similar y el inquietante uso de la cámara al hombro, Tropa de Elite fascina por su verosimilitud. La historia sigue a un hombre joven –Wagner Moura, estupendo-, policía de cepa, el más duro de los duros, jefe del comando especial, librando todos los días una batalla mortal en los barrios bajos y baleándose contra la peor escoria de Río.
Pero es, al mismo tiempo, un hombre que, al final del día, tiene que regresar a su casa y lidiar con problemas domésticos que contrastan ostensiblemente con su labor de exterminio de mafiosos y narcotraficantes.
Es el drama diario de cualquier policía que se juega la vida en las calles pero que debe de regresar con su familia, buscando desarrollar una existencia normal.
La exposición de los problemas de la fuerza policiaca en Brasil es universal y puede comparase a la corporación de cualquier ciudad o país.
La descripción del sistema de extorsiones es tan preciso que hasta puede dar buenas ideas para que agentes deshonestos las imiten.
Tropa de Elite pasa como una emocionante clase de ética, con ejemplos de la realidad, de la que pueden aprender los mismos uniformados y la sociedad en general.
Muestra los dos perfiles de un mismo rostro. Cuestiona los enredos burocráticos de una institución, como la policiaca, encargada de mantener el orden y de perseguir los delitos.
Los comandantes se ocupan tanto en mantener en orden sus corruptelas que lo último que les interesa es mantener la seguridad del ciudadano.
Por otra parte, aparecen los policías de vocación que adoran el servicio, pero que ven a los criminales como escoria que debe de ser sacada de las calles, sin importar los procedimientos legales.
Tropa de Elite es explosiva como una granada de fragmentación.
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