Trabajadoras domésticas, una asignatura pendiente


El pasado 5 de diciembre de 2018, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, determinó que es anticonstitucional que los patrones no estén obligados a inscribir a las trabajadoras del hogar ante el IMSS. Sin embargo aún falta mucho por hacer para que las trabajadoras domésticas cuenten con las mismas condiciones que se dan en otros empleos, pues en ocasiones dicho trabajo se da en escenarios precarios y denigrantes.

A partir del 1 de abril las trabajadoras del hogar ya podrán contar con seguridad social, pero aún falta mucho por hacer, aseguró la profesora investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Séverine Durin.
El pasado 5 de diciembre de 2018, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, determinó que es anticonstitucional que los patrones no estén obligados a inscribir a las trabajadoras del hogar ante el Instituto Mexicano del Seguro Social.
Sin embargo aún falta mucho por hacer para que las trabajadoras domésticas cuenten con las mismas condiciones que se dan en otros empleos, pues en ocasiones dicho trabajo se da en escenarios precarios y denigrantes.
La doctora en Antropología señaló que de alguna manera la Ley Federal del Trabajo es discriminatoria por negar las condiciones de cualquier otro trabajador en términos de jornada laboral, pues no define un horario de ocho horas, sino periodos de descanso que al final permiten turnos de hasta 12 horas.
Otra de las cuestiones que resulta discriminatoria es el uso de la palabra doméstica, pues para las empleadas del hogar, el término doméstico hace alusión a domesticar, civilizar o apropiarse de las personas.
La minimización de la persona es otra problemática que comúnmente se acostumbra en ese tipo de trabajos, sin embargo, para Durin eso es sólo una muestra de dominación que no debería existir.
“El hecho de que sean mujeres -una buena parte de ellas- jóvenes y que vengan de pueblos indígenas tiende a la infantilización en la relación que se tiene con ellas; a tratarlas como personas a las que hay que aconsejar, recomendar, encuadrar, controlar e incluso hasta civilizar.
“Aunque tengan 40 años se les sigue diciendo muchachas, incluso a gente que tiene muchísimos años trabajando para la misma familia y ese es un término como despectivo, porque es un término que infantiliza y demuestra la jerarquía o subordinación en la relación”, expresó.
Dado que el trabajo en casa es realizado en un 95 por ciento por mujeres que a su vez son madres, esto resulta en otra problemática que es el descuido de la familia.
Durin aborda en su libro Trabajo del Hogar de Planta, como es que dichas mujeres cuidan a los hijos de otras personas, desatendiendo a sus propios retoños al no tener el apoyo de una pareja y no contar con instancias gratuitas como las guarderías del IMSS.
Dicho libro es derivado de varios estudios en los cuales coordinó un grupo de investigadores para analizar dicho sector de 2010 a 2012.
“Ellas no pueden cuidarlos porque en las casas no se les permite tener hijos.
“Y como son migrantes mandan a los hijos a los pueblos a ser cuidados por su familia o en su defecto los dejan solos en casa y ahí en donde se ve el rostro más rudo de la desigualdad”, comentó.
En México una de cada 10 mujeres trabaja en el hogar, lo que quiere decir que son más de dos millones 300 mil empleadas de casa.
Tan sólo en el área metropolitana de Nuevo León, son 96 mil trabajadoras, las que desempeñan alguna actividad en casa, de las cuales el 88 por ciento son empleadas de entrada por salida, como comúnmente se les llama.
Dado la dimensión del sector laboral que las empleadas representan en México, para Séverine Durin, el que ya vayan a contar con seguro social, es una muy buena noticia, porque finalmente se les dará certeza y de eso derivan otras obligaciones por parte de la institución de salud.
Únicamente falta que el proceso para el aseguramiento no sea complicado para los patrones, pues la sugerencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es que los empleadores no tuvieran complicaciones a la hora de dar de alta a una empleada o empleado.
“Tendría que ser un programa administrativamente sencillo y claro, así lo pidió la SCJN; que sea posible que uno o varios empleadores puedan pagar la seguridad social de un mismo trabajador y que los jefes no estén obligados a estar inscritos en el SAT”, dijo.
Para Séverine Durin, el que las trabajadoras del hogar ya vayan a contar con seguro social, es un cambio muy importante porque ahora se tendrían que dar algunas modificaciones en la Ley Federal del Trabajo y las del propio IMSS.
“Las jornadas siguen siendo un problema, pero este nuevo marco jurídico va a empoderar a las trabajadoras y les va a dar más herramientas para negociar con sus patrones.
“Esto es un salto cualitativo importante, hay todavía muchísimas cosas sobre las cuales trabajar con el sector empleador, trabajar con las mismas personas, que conozcan sus nuevos derechos”, apuntó.
No obstante, aún falta erradicar otras problemáticas como la desigualdad de género, pues al ser un trabajo realizado en su mayoría por mujeres, es una labor desvalorizada por empleadores y las mismas leyes.
Otra de las desigualdades es la racialización y entización de las empleadas de planta, pues la mayoría de las mujeres provienen de grupos indígenas que emigran de las zonas rurales de Nuevo León y otros estados.
El que el 12 por ciento de las empleadas de planta en los hogares más ricos de México se trate de mujeres indígenas, habla de una discriminación que aún existe en ese sector.
“Finalmente esto nos habla de la condición de las y los indígenas en el país, también habla del racismo estructural en relación al lugar que ocupan en la sociedad y lo que se piensa acerca de ellos”, resaltó.
La cuestión económica es otra gran diferencia, pues son las personas de los sectores más empobrecidos los que se encargan de limpiar las mansiones de quienes tienen más recursos, recibiendo cargas de trabajo excesivas.
“Equívocamente, los patrones piensan que porque las mujeres provienen de zonas rurales y les dan un techo y comida, ya no tienen derecho a mejores condiciones laborales”, señaló.
Durín evidenció que el trabajo de planta es más precario que el de entrada por salida, pues el vivir bajo el mismo techo que los patrones, las empleadas se ven obligadas a atender tareas fuera de horario, inclusive hasta en la madrugada.
“Tienen que levantarse temprano para lavar la banqueta, la cochera, hacer el lonche o hasta la cena del señor a la hora que regrese.
“Incluso las que cuidan niños pequeños, hasta de noche se llegan a levantar o duermen con ellos, entonces pueden ser jornadas de hasta 24 horas”, exhibió.
Con las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo y las normas del IMSS, se tendría que erradicar la falta de prestaciones como aguinaldo o vacaciones.
“En la mayoría de los casos en donde entrevisté a empleadores y trabajadoras, imperaba la lógica de la dádiva.
“Ellos como patrones se sienten como los buenos al darles trabajo a las personas, como si estuvieran haciendo un favor, cuando es una relación laboral en donde debe haber derechos y obligaciones”, precisó.
Ahora falta cambiar la perspectiva de la sociedad respecto a cómo se ven las trabajadoras del hogar y para eso hace falta la colaboración de las autoridades, recalcó, Durin.
“Hay asuntos que son de nivel más profundo, de representaciones, discriminación y racismo y una sociedad no se mueve así de un día a otro.
“El Estado es el responsable de mandar esos mensajes positivos acerca de que el trabajo que realizan esas personas que limpian y cuidan si es trabajo y están valioso como el que realizan otros empleados.
En 2011 México firmó en Ginebra el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, en donde se comprometió a regular el trabajo del hogar en todo el territorio Nacional y a garantizar los derechos humanos.
“Esto es un cambio muy importante, todavía de reivindicaciones. Se sigue esperando la ratificación del convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre la labor decente para los empleados de casa.
“México firmó en Ginebra en 2011, estamos todavía esperando que se pase al senado, parece que hay disposición por parte de este gobierno de ratificarlo, vamos a ver. Ahí se asegurarán los derechos humanos de las trabajadoras del hogar”.
Mientras tanto el 1 de abril de 2022, es la fecha límite para que todas las trabajadoras y trabajadores del hogar estén afiliados al IMSS.

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