La imagen que proyectan a través de una fotografía o cuando caminan por una pasarela está muy lejos de la realidad que viven las modelos en Monterrey, Nuevo León. El trabajo es poco, se necesita mucha preparación y los riesgos de caer en manos de personas poco profesionales siempre está presente. Una joven que ya tiene años en este mundo, cuenta algunos de sus detalles.
Lorraine, de 22 años de edad, es una modelo profesional que ha participado en los desfiles de alta costura más importantes de Nuevo León, y aunque ha logrado alcanzar el sueño de muchas adolescentes, aclara que “no es una tarea sencilla”. La regiomontana asegura que el mundo de los reflectores es “ambiguo, peligroso y mal valorado”.
La también estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación llegó al círculo del modelaje por casualidad. Recuerda que su primera participación fue a los 16 años en una Expo Quinceañera.
“Un amigo trabajaba para una revista de moda, la cual era de una sampetrina que también diseñaba vestidos para damas de quince años. La diseñadora iba a presentar sus creaciones en el evento y le pidió a mi amigo que reclutara a algunas chicas para modelar.
“Al principio me sentí hasta indignada por la propuesta, ya que para nada era mi estilo andar en tacones, no tenía la menor idea del glamour. Solía vestir con colores obscuros, camisetas con logotipos de bandas de música, tenis y con mi patineta en mano”, recordó.
Pese a que el modelaje no estaba entre sus intereses, aceptó volver a trabajar con la sampetrina en la inauguración de su nueva boutique.
“El modelaje lo comencé a ver como una fuente de ingresos. Mentiría si digo que mi sueño era ser una modelo profesional, porque no es así”, dijo.
Evento tras evento, la joven de larga melena pulió su manera de caminar, sus gestos y su postura. Se convirtió en una modelo independiente que trabajaba por su cuenta y prestaba sus servicios a estudiantes de moda que no tenían el suficiente presupuesto para contratar a una profesional.
“Aunque mis participaciones fueran esporádicas, empecé a notar como mi cara llamaba la atención por ser nueva en el círculo, y más porque no contaba con una agencia de modelos que me representara como mis compañeras.
“Un día me contactaron unos fotógrafos famosos que trabajaban únicamente con profesionales”, comentó.
Germán y Gerardo Guerrero fueron quienes llamaron a Lorraine para pedirle que posara para ellos en una sesión de fotos.
“En ese momento se usaba el cabello muy largo y yo lo tenía así, situación que confieso me trajo burlas en la secundaria, pero que casualmente me abrió las puertas al modelaje profesional. Sin duda mi cabello largo fue el gancho”, aseveró.
Posteriormente a las fotografías, la agencia Rosina Ramón se interesó en ella y la invitó a formar parte de su catálogo.
“Por lo general las agencias cobran por enseñar a las niñas a modelar y luego se quedan con ellas para representarlas. Yo al contrario, aprendí sobre la marcha y posteriormente formé parte de la agencia”, aclaró.
EL RIESGO DE SER INDEPENDIENTE
En su etapa de modelo independiente Lorraine recuerda haber sido víctima de sus clientes, quienes la contrataban para ir a eventos y no le pagaban por el servicio.
“De independiente en primer lugar te enfrentas a que el cliente sea un desconocido que te contactó por Internet, puede suceder cualquier cosa, así que tomas medidas de seguridad y llevas a una amiga para que te acompañe a donde el cliente te citó.
“La desventaja también es la seriedad con el pago. Había quien me prometía el pago ese mismo día y te lo daban hasta después. Unos decían: ¡Híjole no tengo el dinero, pero pásame tu número de cuenta y yo te deposito! A muchas nos pasó que hasta nos bloqueaban de Facebook y nos dejaban de contestar las llamadas”, apuntó.
Aseguró que Nuevo León no es un estado donde las oportunidades se den tan fácilmente para las modelos, y que aquellos que quieren enriquecerse a través de esta ocupación deben emigrar a Ciudad de México o al extranjero, donde hay más trabajo y oportunidades.
El pago por la “exclusividad” es un beneficio que se le da a los modelos que pertenecen a agencias internacionales de Europa o Estados Unidos, comentó la estudiante.
“Se trata de un sueldo que paga la agencia, haya o no haya trabajo. Beneficio que no tienen los modelos regiomontanos”, apuntó.
Ni Rosina Ramón, Rafael Zúñiga ni Orange Marketing (las tres principales agencias de modelos profesionales en Nuevo León) pagan una exclusividad a sus integrantes.
“Es sabido que si perteneces a una agencia, ya no puedes colaborar en otra. En una metrópoli como Monterrey no hay suficientes eventos, ni trabajo para todos los modelos. Nadie te puede asegurar un sueldo fijo, ni puede asegurarte trabajo.
“Cuando es temporada alta te llaman y cuando no, pues no te llaman. Es lógico que pase esto porque la ciudad no es líder en eventos de moda. Hay quienes se desilusionan porque piensan que se harán ricos”, recalcó.
El formar parte de una agencia no te hacen firmar un contrato de exclusividad -aclaró Lorraine-, sin embargo, los modelos son quienes prefieren ser fieles y comprometidos con su agencia, para no perder eventos.
“A veces los agentes se molestan porque hiciste un trabajo por tu cuenta y no los consideraste a ellos, y es que se puede interesar en ti alguien que te va a pagar poquito pero mínimo algo te va a dar, en cambio las agencias duran un mes o dos meses sin hablarte.
“En mi caso no es así, pero he sabido de agencias que son muy duras con sus chavas o chavos; si ellos se atreven a hacer un trabajo como independientes se enojan y no les vuelven a hablar”, confesó.
MÁS QUE UNA CARA BONITA
Además de ser modelo de Rosina Ramón, Lorraine también ha sido maestra en la academia.
“Rosina me invitó a impartir un curso de modelaje, me sentí muy emocionada y acepté, por supuesto. Ahí conocí la ilusión de muchas niñas que desean ser famosas. La mayoría de las mujeres son muy guapas, pero en esta ocupación se necesita más que una cara bonita.
“El modelaje parece fácil pero no lo es, se requiere de práctica, concentración y seriedad. Las agencias miden el desempeño de cada uno de los jóvenes y de su conducta dependerá que les vuelvan a hablar o no”, aseveró.
Lorraine recuerda una ocasión en la que Rafael Zúñiga coordinó una pasarela de moda, en donde integrantes de la agencia Orange Marketing mostraron poco profesionalismo durante los ensayos.
“Llegaron al lugar niñas de varias agencias. Rafael estaba dando las indicaciones, la mayoría guardamos el celular y prestamos atención, pero un grupito de chicas estaban ‘en su mundo’, tomándose selfies, riéndose y platicando.
“Rafael se enojó muchísimo y empezó a gritar, les dijo que no eran modelos serias y algunas de ellas sólo se rieron. Ser profesional no se trata solamente de ir a una agencia, tener dinero o ser bonita, más bien se trata de hacer el trabajo como te lo piden, ser puntual y seguir órdenes”, apuntó.
MODELOS DE INSTAGRAM
Lorraine recordó que en varios de los castings en los que ha asistido, los organizadores piden como requisito principal tener miles de seguidores en Instagram y otras redes sociales.
“Llegué a un casting y me preguntaron por mi número de seguidores. No supe decirles, no es un dato que traiga a la mano.
“Actualmente las marcas buscan ser representadas por influencers, youtubers y blogueros. La profesión del modelaje ya es decadente, muchos de estos personajes no saben ni siquiera posar ante una cámara, ni caminar”, mencionó.
La red social ha causado furor entre los millennials, quienes se dejan llevar por fotografías en las que aparecen hombres y mujeres que cumplen con un perfil de belleza irreal, donde abundan los cuerpos atléticos, rostros sin acné y ropa a la moda.
“Incluso yo misma tengo fotos en las que el maquillista, el fotógrafo y el editor me hacen ver como una ninfa sacada del cielo, te quitan los granitos, te hacen ver más delgada, con las piernas largas, pero son sólo trucos”, aseguró.
La apariencia física es de suma importancia para quienes están en el medio. Lorraine contó que en su mayoría son las mujeres quienes se obsesionan con cumplir exhaustivas rutinas de ejercicio y se someten a diversas cirugías estéticas.
“Tal vez yo soy de las únicas chicas del medio que no se ha operado algo. La gente se obsesiona, buscan dinero hasta debajo de las piedras, se endeudan y empiezan la perversión por la cirugía estética. Se sacan cachete, se hacen operaciones rarísimas, hay quienes se mejoran hasta las manos y los pies.
“Hace años, quienes se operaban algo se hacían las ‘locas’ y lo negaban. Pero hoy parece una competencia y no hay una relación entre lo que ganan como modelo con lo que las chicas le invierten a sus cuerpos”, dijo.
HAY QUE SER PROFESIONAL
Por su parte, Sergio Villarreal, presidente de la agencia Orange Marketing, rechazó que necesite cumplir con un estándar de belleza para ser un profesional del modelaje.
“Tenemos muchos perfiles de modelos, tanto de publicidad comercial, editorial y modelos de pasarela. En Orange Marketing, por ejemplo, tenemos un 95 por ciento de mujeres y el resto de hombres, entre ellos niños, adultos y adultos mayores”, mencionó.
El experto aseguró que Monterrey y su área metropolitana es una ciudad limitada de oportunidades.
“Son pocas las oportunidades, ya que aquí no es capital de moda, depende mucho de la temporada; afortunadamente tenemos trabajo continuo y para todos los perfiles, pero no es tan demandante como en otras ciudades.
“La mayoría de las modelos que trabajan en esto lo hacen en sus tiempos libres y son pocas las que buscan emigrar a Ciudad de México con aspiraciones de hacer una carrera, pero no por esto significa que si la prioridad son los estudios, el modelaje lo tomen a la ligera, al menos en nuestra agencia todo es con mucho profesionalismo”, concluyó.









