Entre los tumultos, las prisas y los empujones que se registran diariamente en las estaciones del Metro de Monterrey, unos segundos son suficientes para que dos jóvenes amenicen la espera de los pasajeros antes de abordar los vagones.
A través de bellas poesías de su propia autoría, Alan Huerta Moreno y Daniela Muñoz Martínez regalan un breve recital de amor o desamor a algunos de los miles de usuarios del sistema de transporte colectivo, quienes tienen la posibilidad de distraerse de la fatigante rutina.
De manera espontánea y sorpresiva, los jóvenes se acercan a los pasajeros para ofrecerles el “performance cultural” como parte del movimiento denominado “Poesía al oído” que comenzó en las plazas públicas de Monterrey y que desde hace dos meses se trasladó a las principales estaciones del Metro.
“Empezamos en la Macroplaza, en la Plaza Hidalgo, en la Alameda y ahora llegamos a las estaciones de Metrorrey. Este es nuestro segundo mes, pero tenemos miras a que se quede de forma permanente el movimiento.
“No tenemos un límite, está funcionando bastante bien y la gente de Metrorrey nos está apoyando con la publicidad en las redes sociales y flyers”, dijo Alan Huerta, fundador del movimiento.
La idea de llevar un espectáculo cultural al transporte público nació de la mente del regiomontano de 26 años y egresado de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quien siempre tuvo la inquietud de ofrecer un recital “diferente y poco formal”.
“Esto es un movimiento en donde le lees un escrito a una persona y te vas a otra estación y le lees a otra persona y te regresas. Está más abierto, es más cómodo y me gusta mucho”, aseveró Huerta Moreno.
En cuestión de segundos el ánimo de los usuarios de Metro puede cambiar si durante su espera “se alimentan” de letras románticas, cortesía de Alan y Daniela, los únicos dos integrantes actuales de “Poesía al oído”.
“Empezamos el movimiento en la Plaza Hidalgo siendo cuatro personas, pero las exigencias y los horarios hicieron que quedáramos dos. Primero, porque no había de otra y después porque cuando se quisiera sumar algunas otras personas nos dimos cuenta que así estábamos funcionando bien, nada más de dos en las estaciones”, expresó el entrevistado.
Además de amenizar la espera, incentivar la lectura y promover la cultura, el movimiento es una ventana para que las plumas jóvenes como las de Alan y Daniela sean conocidas en un mundo literario fuertemente competido.
“Es importante porque creo que la cifra es de alrededor de 500 mil personas que visitan el Metro a diario y aunque no les leemos a todos es gente que se percata de que está ocurriendo algo, más la gente que lo ve en redes sociales. Entonces, sí es un escaparate para nosotros como escritores jóvenes”, indicó el también autor de dos libros.
En promedio, los jóvenes regalan cerca de 30 lecturas en un día, pues sólo son instantes de los que disponen antes de que la llegada del Metro les robe a sus espectadores.
Para seleccionar a quien recibirá “el regalo”, como ellos le llaman a los recitales, se dejan llevar por su instinto para identificar qué usuario es el que merece el obsequio.
“Yo se lo leo a la persona que lo siento. Me puedo tardar cinco minutos tal vez en no leer nada o 10 o 15 hasta que yo sienta que quiero regalarle el escrito a una persona entonces ya voy.
“El arte es más sensorial. Es algo que sientes, algo que te llega al alma, no se puede explicar, pero igual le lees a chavos, a chavas, a señoras, a señores”, expresó el entrevistado.
Los promotores de “Poesía al oído” llegan con sus letras todos los martes y jueves de 17:00 a 20:00 horas a las principales estaciones del Metro, aunque sus horarios pueden cambiar porque buscan aliarse al factor sorpresa.
De acuerdo a los jóvenes, más del 90 por ciento de los pasajeros que abordan aceptan la presentación cultural, es decir, de cada 10 personas nueve aceptan
el regalo.
“Que la gente no se asuste, no les vamos a quitar dinero ni nada. Vamos a regalarles una poesía que es invitarlos a que tengan un momento de imaginación y de sensaciones que no van a encontrar en ningún otro lugar más que en el arte y en las letras”, enfatizó el regiomontano.
La dupla de “Poesía al oído” la complementa Daniela Muñoz Martínez de 19 años de edad, quien tiene como hobbies las letras y el teatro.
Inició escribiendo poemas cortos para desahogarse, pero terminó seducida por el mundo del “romanticismo textual”.
Ahora, la estudiante de FIME de la UANL forma parte del movimiento y busca en un futuro poder escribir un libro. Mientras tanto, deleita a los pasajeros del Metro con los poemas que nacen de su pluma.
“Me baso más que nada en poemas cortos, pero también escribo de vez en cuando prosa y mi sueño más que nada es escribir un libro o una novela, pero siento que la poesía me ayudará también en eso”, expresó la joven originaria de Ciudad Valles, San Luis Potosí.
Como usuaria del sistema de transporte, Daniela conoce bien los malestares de vivir de forma acelerada, por lo que busca dar un respiro de emociones a los pasajeros.
En los dos meses de proyecto le ha tocado de todo: desde las personas que se asustan cuando les ofrece una poesía hasta los amantes de las letras que le aplauden su trabajo.
“Yo busco a las personas, sobre todo a las que están apartadas y a los grupos de amigos. Normalmente no recibo el rechazo, aquí en el Metro me ha pasado unas dos veces. Algunos me agradecen por haberles leído, pero a otros les emociona mucho el movimiento”, indicó la joven, quien actualmente radica en San Nicolás.
Alan y Daniela son jóvenes que buscan sembrar el amor por la cultura a través de la poesía, teniendo como escenario las estaciones de Metro en Monterrey.
La simbiosis beneficia tanto a usuarios del sistema como a los promotores, ya que mientras los primeros se distraen y acercan a la cultura, los segundos proyectan sus creaciones.








