Basado en un estudio de los 10 grandes núcleos urbanos de este país, el área metropolitana de Monterrey es el sitio con más discriminación aaae intolerancia de parte de sus habitantes, afirma Conapred
Nuevo León tierra de trabajo, progreso y… ¿radicalismo?.
Así es, la sociedad regiomontana no sólo se caracteriza por ser emprendedora, también por ser una de las más excluyentes a nivel nacional.
Tan es así que en 2014 el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) calificó a la zona metropolitana de Monterrey como la más intolerante del país, basado en una encuesta desarrollada en los 10 principales núcleos urbanos de México.
En el estudio, la capital regiomontana y su zona conurbada alcanzó los más altos porcentajes de discriminación, especialmente contra los grupos indígenas, los foráneos y la comunidad LGBT.
De acuerdo al catedrático del departamento de Psicología de la Universidad de Monterrey (UDEM), el doctor Jesús López Castillo, la cultura del trabajo en Nuevo León va acompañada de un lado negativo: la segregación.
“Como es una ciudad trabajadora, hay gente que está siempre luchando por sobresalir y al sobresalir eso hace que de alguna manera vea despectivamente a quienes no han estado luchando por sobresalir.
“Desafortunadamente, los mismos elementos que nos han hecho una ciudad progresista y pujante, que son el trabajo y el esfuerzo tienen su lado negativo, que viene a ser esa parte de exclusividad. Sí somos de alguna forma, en ese sentido, muy excluyentes”, indicó el también sociólogo.
Monterrey, es uno de los polos industriales más desarrollados del país y que anualmente atrae a miles de migrantes nacionales en busca de oportunidades laborales.
Estados como Nayarit, Oaxaca, San Luis Potosí, Michoacán, Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Guerrero son de los que más mano de obra aportan al proceso productivo de Nuevo León y se integran a la forma de vida del norte, pagando en ocasiones el precio de hablar o vestir “distinto”.
El 29 de febrero, un periódico local informó sobre la muerte de un joven de 27 años, originario de San Luis Potosí, que fue arrollado por un camión al poniente de Monterrey.
Al instante, el primer comentario sobre la nota en el portal de noticias del medio fue “no se pierde nada, un sanluisino menos, estamos llenos”.
El comentario fue retirado horas más tarde por el usuario ante las críticas de otros cibernautas, quienes exhibieron su “poca calidad humana” e intolerancia.
Argumentos como el anterior se han replicado en Nuevo León ante hechos trágicos. El más reciente: la masacre de 50 personas en un bar gay de Orlando, Florida.
Sin embargo, para López Castillo la radicalización se da incluso entre los mismos regiomontanos, tan sólo se necesita que los dos equipos de fútbol de la ciudad se enfrenten en un clásico para que la sociedad se divida.
“El hecho de que las aficiones de los equipos (de fútbol) representativos de la ciudad se vean de una forma muy agresiva, yo creo que son pruebas de que esa intolerancia”, enfatizó el catedrático.
SE ENCIENDEN LAS ALERTAS
“Le voy a hacer una estatua al autor de esta buena obra”, “sólo 50? hubiera matado a más! (sic)”, “tráiganselo para acá, acá tendría mucho trabajo”, fueron algunos de los comentarios que se vertieron en redes sociales y portales de noticias de Nuevo León, luego de darse a conocer la masacre en el bar Pulse de Orlando.
Las expresiones no sólo exhibieron el nivel de intolerancia de un sector de la población, también encienden las alertas de peligro en una sociedad excluyente como la neolonesa, de acuerdo al catedrático del departamento de Psicología de la Universidad de Monterrey (UDEM).
Pero que ha llevado a los regiomontanos a ser considerada la sociedad más intolerante de México. El especialista platicó con Hora Cero sobre los factores que pueden orillar al radicalismo y reveló si Nuevo León puede ser escenario de una tragedia como la del bar Pulse en Florida.
– ¿Qué orilla a que ocurran hechos como la matanza de Orlando?
Por lo general lo que sucede cuando los grupos se empiezan a agredir tiene que ver mucho con la sensación de desigualdad, con la sensación de que no se tiene lo que se merece y por lo general eso se da en sociedades insatisfechas en donde los miembros sienten que hay competencia por recursos que son escasos y que ellos lo merecen. Entonces, no quieren que otras personas los tengan.
La discriminación viene ser una forma de ver lo diferente como ajeno a nosotros mismos y pensar que lo diferente es malo.
– ¿Se pueden revertir los niveles de intolerancia en una sociedad?
Sí, yo creo que la mejor forma es hacer una sociedad integrada. Cuando se segmenta la sociedad, cuando se habla de divisiones, en donde una persona dice “nosotros los blancos”, “nosotros los heterosexuales”, “ustedes los homosexuales”, “ustedes las mujeres”, “nosotros los hombres”, se van seccionando demasiado. Entonces, tener a una sociedad más integrada en donde todos tengamos los mismos derechos, en donde haya equidad, en donde las distinciones no sean tan enfatizadas, yo creo que podríamos ayudar a que se disminuya esto (la intolerancia).
Entonces, formar equipos de trabajos mixtos, que haya diversidad, que haya grupos, que haya aceptación en las diferentes situaciones sociales.
Sin embargo, cuando se enfatiza lo diferente, la élite, lo privilegiado, eso viene a recaer en esa diferenciación en donde los grupos sociales se agreden entre sí.
– La palabra ‘incluyente’ es muy usada en los discursos políticos actuales, sin embargo, en la práctica ¿las políticas sí están siendo incluyentes?
En México hay una gran distinción, hay una gran línea de partidos políticos y entre miembros de la sociedad. Todo eso es excluyente, precisamente.
Aquí en Nuevo León somos muy excluyentes porque se busca mucho la exclusividad. Se puede ser tener exclusividad sin ser excluyente; sin embargo, desafortunadamente tenemos exclusividad y exclusión.
Entonces, en el discurso puede estar la palabra incluyente, pero no quiere decir que por el hecho de usar la palabra se haga realidad ese hecho.
– ¿Qué ha pasado en la zona metropolitana de Monterrey para que sea la ciudad en donde más se discrimina de todo México?
Como es una ciudad trabajadora, hay gente que está siempre luchando por sobresalir y al sobresalir eso hace que de alguna manera vea despectivamente a quienes no han estado luchando por salir. Entonces, es una visión un tanto equivocada porque estaría haciendo a un lado a los que menos tienen; sin embargo, sí estoy de acuerdo en que en Nuevo León son excluyentes. Sí hay discriminación a grupos indígenas, a grupos minoritarios, a la comunidad LGBT. No es fácil ser parte de un grupo determinado aquí en la ciudad.
– ¿Podría replicarse en Nuevo León una situación como la de Orlando?
Yo creo que podría llevarse a cabo. De hecho, yo creo que ya ha sucedido en los estadios deportivos. El hecho de que las aficiones de los equipos (de fútbol) representativos de la ciudad se vean de una forma muy agresiva, yo creo que son pruebas de que esa intolerancia. Yo creo que lo que sucedió en Orlando tiene la peculiaridad estadounidense, más radical, pero aquí en nuestro estado está sucediendo a nivel deportivo. Esperamos que no llegaría la agresión así tan directa a la comunidad gay como en Estados Unidos, pero la distinción entre grupos sí se ha manifestado en la agresión contra las personas que piensan diferente a otros en estadios deportivos.
– ¿Podría catalogarse a la sociedad regiomontana como radical?
Creo que de alguna manera sí somos radicales. Desafortunadamente, los mismos elementos que nos han hecho una ciudad progresista y pujante, que son el trabajo y el esfuerzo tienen su lado negativo, que viene a ser esa parte de exclusividad. Sí somos de alguna forma, en ese sentido, muy excluyentes. Incluso, el mismo corrido de Monterrey habla de eso sobre que somos exclusivos, que somos poderosos, que somos los mejores. Entonces todo ese tipo de exaltar el patriotismo o la localidad nos lleva también a eso. Yo insistiría en la humildad, en las familias, en sembrar los valores de la equidad, de la igualdad, de la tolerancia.
– ¿Qué mensaje puede dar a la gente que mostró mensajes intolerantes ante lo ocurrido en Orlando?
Sencillamente se requiere empatía, que se pongan en los zapatos de ellos. El que una persona tenga una orientación sexual diferente al nuestro no nos hace peores ni mejores. La intolerancia nos lleva a la incomprensión y esa nos lleva a la infelicidad. Yo creo que la gente que piensa que (las víctimas del bar Pulse) se lo merecían, ese es un pensamiento en donde se cree que todas las cosas deben de ser desde su punto de vista. Yo les diría que piensen que pudo ser algún familiar. Todos vamos en la misma barca y a todos nos corresponde estar jalando parejo para poder llevar la sociedad en un buen término.
LGBTI: COMUNIDAD VULNERABLE
El 12 de junio, Omar Siddique Mateen de 29 años, ingresó al bar “Pulse” en Florida y abrió fuego contra los asistentes del antro gay, dejando como saldo 50 personas sin vida (él incluido) y 53 más lesionadas.
Los ojos del mundo se volcaron a Orlando, escenario del que ya es catalogado “la peor matanza” de civiles en Estados Unidos después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Sin embargo, los crímenes de odio contra la comunidad LGBT no son exclusivos del vecino del norte. De acuerdo al activista Mario Rodríguez Plata en Nuevo León podría estarse cocinando “el caldo de cultivo” para que se replicara una barbarie como la del bar Pulse.
En sus palabras, desde que el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, impulsó reformas a favor del matrimonio igualitario, los “ataques” de grupos conservadores se han acentuado en la entidad.
“Al sembrar el odio no sabes hasta donde llega. Tal vez los que lo andan generando en México y en Nuevo León, que es el Frente Nacional por la Familia digan que ellos no aprietan el gatillo, pero ellos dan el argumento para que el asesino lo haga.
“Insisto, yo creo que el caldo de cultivo lo siguen alimentando. El Frente Nacional por la Familia está creando todo un caldo de cultivo para que un loco o loca atente contra la comunidad LGBT en un bar, o en la calle, o en el cine o en una plaza comercial, de eso no me queda ninguna duda”, enfatizó el activista.
Y es que de 2013 a la fecha, Nuevo León se ha convertido en un gigantesco bar “Pulse”, en donde decenas de miembros de la comunidad LGBT han sido asesinados simplemente por su orientación sexual.
Acorde a Rodríguez Plata en los últimos tres años, cerca de 60 personas han sido víctimas de crímenes de odio, principalmente mujeres transexuales, quienes incluso después de muertas son discriminadas, pero ahora, por las autoridades.
“El tema de la discoteca Pulse de Orlando vino a sacar a la luz una situación actual que es (que) los mensajes de odio que generan muchos grupos conservadores, la Iglesia Católica concretamente, en nuestro país han generado una especie de persecución hacia la comunidad LGBT, pero más concretamente a la población transexual.
“En este Estado han matado a mujeres transexuales y la autoridad estatal le han dado la calidad de un asesinato pasional”, enfatizó el activista.
En 2014 el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) reveló que en la zona metropolitana de Monterrey es la ciudad en donde más se discrimina, especialmente a tres grupos: indígenas, foráneos y gays.
“Tenemos medido que de las grandes zonas metropolitanas del país, Monterrey es la que tiene mayores niveles de intolerancia, aunque no a todos los grupos de población. Guadalajara, por ejemplo, tiene más intolerancia a discapacitados. Pero Monterrey es más intolerante contra grupos indígenas, personas que vienen de fuera, que tienen otra cultura, o contra mujeres y hombres homosexuales.
“Aquí (en Monterrey) hay porcentajes de intolerancia mayores hacia las personas por su preferencia sexual que nivel nacional”, específico en 2014 Ricardo Bucio Mujica, presidente del organismo.
A pesar de las cifras, Nuevo León es la única entidad del país que no cuenta con una Ley contra la discriminación.
“(Se necesita) una Ley contra la discriminación y modificar el Código Penal para castigar los crímenes de odio por homofobia”, resaltó el activista.
A pesar de todo, los miembros de la comunidad LGBT en Nuevo León no viven con miedo y siguen luchando por hacer valer sus derechos.
El sábado 18 de junio, miles de personas se congregaron en el corazón de Monterrey para participar en la 16 Marcha de la Diversidad, que partió de la estación de metro General Anaya hasta la Macroplaza.
En su recorrido, en el que ondearon banderas con los colores del arcoiris, los asistentes exigieron tolerancia y celeridad a las reformas que les permitan adoptar niños en Nuevo León.
Cientos de miembros de la comunidad LGBT se olvidaron de los llamativos colores para usar el blanco de la paz en honor a las 50 víctimas del bar Pulse en Orlando.
El Frente Nacional por la Familia está creando todo un caldo de cultivo para que un loco o loca atente contra la comunidad LGBT en un bar, o en la calle, o en el cine o en una plaza comercial, de eso no me queda ninguna duda
MARIO RODRÍGUEZ PLATA
Activista, defensor de la comunidad LGBT
“El hecho de que las aficiones de los equipos (de fútbol) representativos de la ciudad se vean de una forma muy agresiva, yo creo que son pruebas de que esa intolerancia”.
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“Sí somos de alguna forma, en ese sentido, muy excluyentes. Incluso, el mismo corrido de Monterrey habla de eso sobre que somos exclusivos, que somos poderosos, que somos los mejores”.
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“El que una persona tenga una orientación sexual diferente al nuestro no nos hace peores ni mejores. La intolerancia nos lleva a la incomprensión y esa nos lleva a la infelicidad”.
DR. JESÚS LÓPEZ CASTILLO
Sociólogo y catedrático de Psicología en al UdeM











